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viernes, 5 de diciembre de 2008

Hecho en casa - Martha Argel


HECHO EN CASA
Martha Argel

Un golpe violento de la escoba y la mujer acertó de lleno en el ratón negro que perseguía desde hacía casi una hora. El bicho voló lejos. La perversidad natural del destino decidió su trayectoria en el aire, y lo arrojó de cabeza en la olla de chocolate burbujeante. Un contratiempo desagradable, pero ella no se amilanó. Con un largo tenedor de tres dientes, pescó el pequeño cadáver del denso líquido, ya medio cocido y lo arrojó a la basura. Vendió todos los huevos aquella misma tarde. Dos semanas después, la epidemia de peste bubónica ya había matado a casi cien niños. Aquella pascua fue conocida como la Pascua Negra.

Título original: Feito em Casa
Traducción del portugués: GvH
Foto: Vista de Valencia (J.V.Ortuño)

jueves, 9 de octubre de 2008

En la oscuridad - Martha Argel


EN LA OSCURIDAD
Martha Argel

Anabel quería dormir más un poco, y así hizo un hechizo para que el sol despuntara una hora más tarde. Pero Anabel aún era aprendiz en el oficio de las brujas, y el sol no nació a la mañana siguiente, y ni en las otras. Anabel no se despertó, y duerme hasta hoy, como duerme toda la humanidad. Llegué a creer que soy el único que está despierto, pero está claro que no, ya que usted está leyendo este relato.

Título original: Na escuridão
Traducción del portugués: GvH

sábado, 27 de septiembre de 2008

El poder de la fe - Martha Argel


EL PODER DE LA FE
Martha Argel

El hombre santo seguía devoto la senda que cruzaba la montaña. Doblando una curva, encontró un inmenso dragón del color del fuego, bloqueándole el camino. Sin vacilar o disminuir su marcha, el hombre santo se lanzó a escalar el paredón rocoso que limitaba la senda, buscando rodear al colosal monstruo.
—Pequeño hombre, ¿no me tienes miedo? —preguntó intrigado el dragón, con voz potente.
—No, pues mi fe en el Creador me protege de los males del mundo —declaró el hombre santo, sin interrumpir la escalada.
—¿En serio? —dijo el dragón. Se estiró, sujetó al hombre santo entre sus mandíbulas, lo mascó bien y lo tragó de una vez—. Carne flaca, y débil —se quejó. Y eructó.

Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)

domingo, 7 de septiembre de 2008

Diamantes efímeros - Martha Argel


DIAMANTES EFÍMEROS
Martha Argel

Ella abrió los ojos. Vio solamente la rosa, una gota de humedad nocturna pendiendo indecisa de los pétalos rojos manchados por la edad. Sintió en el pecho el dolor de la herida fatal. Recordó. El hombre que amara se había transformado, en la furia ciega del acto de celos, en perseguidor implacable. El fin. Una última lágrima de amor le surgió de los ojos. Gota y lágrima cayeron, en justa sincronía, como diamantes líquidos brillando en el primer rayo del sol naciente. Pronto, el sol impiadoso que crecía en el horizonte iluminaría apenas el jardín abandonado, mientras sus cenizas se perderían, pasado ya, en el viento suave de la mañana.

Título original: Diamantes efêmeros
Tradución del portugués: GvH
Fotografía: J.V.Ortuño