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jueves, 14 de abril de 2011

Al acecho - Ildiko Valeria Nassr


Como una fiera salvaje me anda buscando. Soy más rápida porque mi cuerpo es pequeño y elástico. Pero el cansancio ya nos acomete a los dos. En cualquier momento, va a atraparme y será mi final.


De repente, algo me arrastra hacia la superficie. Unas manos callosas me sacan de mi guarida y tiran el despojo de mi cuerpo al canasto de las carnadas.

He salvado mi vida. Otra será la que atraiga a los peces.

martes, 25 de mayo de 2010

El ornitorrinco feroz - Ildiko Valeria Nassr

Cansado del mote de “engendro”, el ornitorrinco ideó la venganza hacia sus agresores. Visitó a varios cirujanos plásticos. Veterinarios. Agrimensores. Abogados. Hasta que encontró la solución.
Con su nueva dentadura postiza de cocodrilo, ahuyenta a quienes no lo llamen por su nombre.

lunes, 4 de enero de 2010

Fin - Ildiko Valeria Nassr




Cuando los animales se dieron cuenta de su desnudez, conocieron la vergüenza. Ese sentimiento se les venía escabullendo desde la noche de los tiempos.
Tuvieron conciencia de su desnudez pero no sabían qué hacer al respecto. Su anatomía no les permitía confeccionar ropa, como a los humanos. Y la comunicación entre ellos –como se sabe- nunca ha sido muy buena.
El dilema que se les planteaba era inmenso. ¿Dónde conseguir ayuda?
Los animales se acurrucan en una pira gigantesca. No conocen aún el fuego.
Se extrañan ante la visión de esos colores nuevos, poderosos. El fuego les transmite la idea de poder y se maravillan. No saben que su final está llegando.

domingo, 26 de octubre de 2008

Efectos colaterales del miedo - Ildiko Valeria Nassr


EFECTOS COLATERALES DEL MIEDO
Ildiko Valeria Nassr

Abrís la puerta y entrás a la casa. Está oscuro. No encontrás la perilla de la luz. Escuchás un ruido extraño. No puede ser. No hay nadie en casa. Vas palpando las paredes en búsqueda de algo que pueda convertirse en luz. ¡Bingo!, la luz se hace presente. Lo que ves te hace querer volver a las tinieblas. Tu mujer te apunta con un arma. Se te ríe. Sentís el calor y el olor en tus pantalones. Ella no para de reír. Ambos saben que el arma es de juguete. Saben que el contenido acuoso de tu ropa es de verdad.

Ilustración: M.C.Escher

miércoles, 22 de octubre de 2008

En el principio del fin - Ildiko Valeria Nassr




Y las ciudades se llenarán de mutantes. Y la luz del sol incendiará los ojos que osen posarse en ella. Y los edificios se construirán bajo la superficie, conectados por túneles oscuros, interminables. Y nuestros cuerpos adquirirán nuevas tonalidades. Y el amor nos hará cometer los mismos errores. Y no cesaremos de enamorarnos los uno de los otros.

Ilustración: Salvador Dalí

miércoles, 15 de octubre de 2008

El llanto - Ildiko Valeria Nassr


EL LLANTO
Ildiko Valeria Nassr

Mi mamá lloraba a la orilla de la cama mientras yo tenía que conjurar el sueño y dormir. No sabía, entonces, las palabras de consuelo y ella dejaba que las lágrimas le cayeran por la cara y le mojaran las piernas.
Ella permanecía mansa ante lo salvaje del llanto. Y yo oscilaba entre la vigilia y la pena.
Así crecimos.

domingo, 12 de octubre de 2008

Extranjera - Ildiko Valeria Nassr


EXTRANJERA
Ildiko Valeria Nassr

Es cierto. Ya no recuerdo tus ojos. Pero cuesta confesarlo. Es cierto también que nunca te quise. Que usé tu cuerpo como una espada para atravesarme a mí misma y olvidarme de la que fui. Margarita desecada en el viento. Agua en la espalda de un luchador. Agua. Ciega luz que se dispersa por los agujeros de la estaca en mi piel. Abnegada catarata de estrellas esparcida en los ecos de tu voz.
Tenía tanto miedo. Quiero salir, dejar a la hembra estacada; con las heridas infectadas de luz. ¡Tanta luz!
Pero ¿y el miedo?

viernes, 10 de octubre de 2008

Parricidio - Ildiko Valeria Nassr


PARRICIDIO
Ildiko Valeria Nassr

Siempre me declaré más proclive al incesto que al parricidio. Prefiero acostarme con los padres que matarlos. Prefiero la convivencia a la ausencia (perdón por la cacofonía). Aborrezco a quienes salen de cacería de padres. Prefiero un aquelarre a una masacre.
Sin embargo, me he retirado.
No me caso con nadie. Abandoné a los padres en su cama y me encerré en una biblioteca. Prefiero la quietud de mi hogar a la incomodidad de una sexualidad paupérrima seguida de disculpas o lamentaciones.
Los padres envejecen demasiado rápido.

jueves, 9 de octubre de 2008

Postales que nunca fueron enviadas - Ildiko Valeria Nassr


POSTALES QUE NUNCA FUERON ENVIADAS
Ildiko Valeria Nassr
i. m. Anyu

Mi abuela murió con el deseo de visitar aquellos lugares que la vieron crecer, nos enteramos después de su muerte, cuando desocupamos su casa para venderla. En el cajón de su mesita de luz, un montón de fotos y postales que nunca fueron enviadas, escritas y con destinatarios; amarillas, despintadas, sin fecha. Todas recrean su lugar de infancia, Miskolc. Su patria, sin embargo —ella se cansó de repetirlo—, siempre fue ésta, donde nacieron sus hijos, sus nietas y la pena por el regreso.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Accidente - Ildiko Valeria Nassr


ACCIDENTE
Ildiko Valeria Nassr

Su padre le había advertido:
—No andes por esa calle con la boca abierta. Es muy peligroso.
Como buen rebelde, Antonio desoyó aquellas advertencias. Y caminó con la boca abierta. Un pájaro chocó contra su cara y le quedó atascado en la garganta.
Ahora Antonio gana muchísimo dinero cantando con la voz del zorzal.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Cazadores - Ildiko Valeria Nassr


CAZADORES
Ildiko Valeria Nassr

Su intención era cazar para la cena. Regados con vino, atraparon una corzuela. Carnosa y mansa. Frágil, dúctil ante los trazos del cuchillo. Sabrosa.
—Esto es lo más rico que comí en mi vida —comentó uno.
—Brindo por eso —celebró otro.
El fuego alcanzó para medio cuerpo. La otra mitad cabía en la conservadora.
La fiesta se desmadró hasta el día siguiente. El monte no era divertido de día y emprendieron el regreso. En el camino, los detuvo una cuadrilla de “Control de caza y pesca”. Pura rutina. Revisaron todo, como siempre. Nada raro encontrarían. Entre bromas, bajaron todo de la camioneta.
Medio cuerpo de mujer descansaba en la heladera de los cazadores.

Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Una relación particular - Ildiko Valeria Nassr


UNA RELACIÓN PARTICULAR
Ildiko Valeria Nassr

La mía es una familia particular, como una especie de arañas que se comen a los machos después del coito. Nosotras hemos prescindido de ellos después de la gestación. Así, nos convertimos en únicas proveedoras de las niñas que engendramos y nos comemos a los machos. El festín es realmente escandaloso. Eso incrementa su delicia.
Primero somos madres de nuestras hijas y las criamos repitiendo nuestros dones. Con el paso de los años, involucionamos y nuestras hijas se convierten en nuestra madre. En el lecho de muerte, somos la bebé chiquitita y arrugada que fuimos antes y vomitamos al hombre que las engendró, para poder hacer el viaje más livianas.
Nuestras últimas palabras son, con leves cambios a través de las generaciones: mamá, continúa la tradición de nuestra familia.
Nuestra genealogía se pierde en la noche de los tiempos.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Convivencia - Ildiko Valeria Nassr


CONVIVENCIA
Ildiko Valeria Nassr

Odiaba sus ronquidos. Le daba codazos entre las costillas, le metía medias sucias en la boca, lloraba a gritos en el baño, le daba leche tibia antes de acostarnos, le tapaba la cara con una almohada. Nada daba resultados.
Cierta noche, por fin dejó de roncar.
Pensé en la existencia de Dios. Inocente soy. Yo a mi marido lo amaba. Sólo odiaba sus ronquidos.

Ilustración: Grant Wood

martes, 23 de septiembre de 2008

Visitación Sibila - Ildiko Valeria Nassr


VISITACIÓN SIBILA
Ildiko Valeria Nassr

A ella la mataron porque quería seguir siendo niña mucho tiempo más. Daniel la violó, la mató y para culminar la apropiación de su cuerpo, la descuartizó y comió su corazón. Hizo literal la promesa de algunos amantes. Se la comió a besos, por amor, pero nadie entendió su amor ni su desesperación por el rechazo.
Cuando vio transformada la tumba en un santuario y que la gente le pedía milagros como a una santita, quiso volver a matarla.

Ilustración: Grant Wood