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sábado, 6 de agosto de 2011

Saudades de Excicra - Héctor Ranea



No había mucho que hacer en el IMOC después de que el Profesor Fenisiten hubiera disuelto a los exgetas y abandonara el terruño con lágortras en los monocortes. Sin embargo, un gomanauta clonado, guardado en el artelabio mayor, comenzó a moverse estimulado por los neutrinos de quark gluón que llegaban de Proción. Al despertar y encontrarse solo, miró la pantalla, lo último que vio Fenisiten antes de calcinar los exgetas. Y la vio; ahí estaba ella, la innombrable, colmando sus expectativas… si no fuera porque estaba sola. Lo carcomía la saudade.
Antes de denunciar a Fenisiten por haber usado la imagen de la Excelentísima Groara, tenía que hacer algo, aunque la transferencia de ADN le estaba vedada. Spleen, saudade: llámese como se llame, igual su sueño de cien años estaba empezando a surtir efecto. ¿Cuál era el código para denuncias por abuso de la figura de Su Majestad?

martes, 14 de septiembre de 2010

La 65ª invasión – Sergio Gaut vel Hartman


La gran pobreza espiritual en la que quedaron sumidos los marcianos luego de la fallida invasión que terminó por la epidemia de varicela terrestre de 90583, dio lugar a la llamada “decadencia wellsiana”. Pero en 90763 la elite de sangre amarilla produjo el “renacimiento borjiano” y durante la 90ª invasión se enriquecieron tanto que ya no saben dónde guardar el producto de sus afanos… sin dejar de lado el hecho de que el precio del transporte Tierra – Marte se fue a la estratosfera. Es por eso que actualmente es más fácil ver productos marcianos en la Tierra que en el planeta rojo. Las bikinis cuánticas, por ejemplo, son un invento marciano. ¿No lo sabías?

A jiribateizar o morir - Héctor Ranea


Los devaneos azurípalos de Fenisisten lo hacían fácil de encontrar. Se lo reconocía por su zolcillonca de supertitanio manchado con gel de exgeta. El ultracomisario alado lo detuvo en nombre de la Reina Excicra exigiéndole que el octavo elemento le fuese entregado. Fenisisten no lo tenía por haber sido parte del gelifronicador especial y por no tenerlo fue llevado a comparecer ante el Supremo Engralompador Condestable de Urka. Mientras era engrillado, Gautman y Raneval desexcitaron al ultracomisario, lo hipercongelaron, salvando así el pellejo y las otras partes del astrónomo de los terrosos. Ahora, con tres fugitivos, Excicra iba a tener una noche de Cabiria repetida mil veces.

Un mal día en el IMOC - Carlos Feinstein


El reflejo color rijoso del amanizca me dio espiricla. Nada bueno podría pasar después que los terrosos enfugitarán delante de mis conductos verdidosos. Como diría una de esos sujetos, estoy jodipo. Si no atrapo al menos al Raneval, por suerte la esuija de la exgeta conservaba el ADN. Para salvar mi mucosa entroloventral tengo una sola opción, el engaño. Clono al terroso y lo hago pasar como si fuera un original. Bueno no me queda otra. A preparar el gelificóstricolador y transferir el ADN.

Sobre el autor: Carlos Feinstein

Convocatoria – Sergio Gaut vel Hartman


La editorial Uhujadel convoca a todos los escritores del planeta para que participen con sus relatos en una monumental antología de textos de ficción. El tema es: "Esos extraños vecinos". No hace falta aclararlo, ya que no tenemos otros vecinos que los del tercero. Todas las obras presentadas deben basarse en hechos reales y comprobados de la vida y desaguisados de esas tenebrosas y pervertidas criaturas. La extensión recomendada es: no menos de tui guhefas y no más de reu guhefas. Cada relato será remunerado con fee uhuvales. Fecha límite: reu de dekal del presente año. ¡A trabajar!

jueves, 19 de agosto de 2010

Amaneciendo en el cañón - Héctor Ranea


Sosteníamos yo tu cabeza con mi jalte y vos mi cabeza en tu ñalka y bajo la sombra de una riskola teníamos nuestras secciones bien lubricadas para emprender el bolojela. Tiempos de acercamiento al antiguo planeta vacío. Tiempo de acercamientos, vos y yo para estar solos, leer, escribir y pasear a la sombra del cañon.

miércoles, 14 de abril de 2010

Verdades y secretos – Sergio Gaut vel Hartman


Se dice que la exploración de nuestro mundo comenzó en el contexto de la carrera espacial entre USA y URSS, como efecto colateral de la Guerra Fría. Pero en realidad, el verdadero motivo fue el interés de los humanos por descubrir si en Nesuf había una civilización que los pudiera amenazar.
Como no tenían pruebas para respaldar sus especulaciones, los terrícolas crearon una serie de teorías y mitos sobre Nesuf, que trascendieron en la literatura y las leyendas. Lo que nuestros vecinos no saben es que los “marcianos”, como nos denominan, estamos construidos con el guretilo del Frutzi, algo que sus torpes instrumentos jamás podrán detectar. Tampoco saben que al pisar la superficie de nuestro mundo, los juiferit que moran en las kioer los visitarán por las noches y que les inyectarán una sustancia secreta para convertirlos en adpadlar antes de que sus giuoret puedan jukar el orlo.

martes, 13 de abril de 2010

Atrapados - Carlos Feinstein


Atrapamos a uno de los dos, el tal Gautman se nos escapó, pero Raneval no. Gautman está condenado, no hay manera de escapar a la larga triagarra de la Prostática. A Raneval lo tenemos en custodia en el vientre de una exjeta direnoch en celo. Estará bien protegido, aunque el trauma le durará por el resto de vida. No es para menos ser violado por las negetas una y otra vez. Pero no importa cuando lo traigan no podemos perder tiempo, tenemos que averiguar como estos sujetos aprendieron El Ancro lenguaje de su Altísima Majestad Excicra sin haber pisado nunca Marte.

Sobre el autor: Carlos Feinstein

Finito pero pasó - Héctor Ranea


El Profesor Fenisiten del IMOC (Instituto Marciano de Observación Celeste) estaba rodeado. Sus ratones ART habían sido sobrepasados por los exgeta direnoch. No tenía chances porque sus zolcilloncas de megatitanio estaban del otro lado de la puerta estanca. Era cuestión de tiempo, los molestos violadores seriales penetrarían la coraza. Recordó la fórmula ancestral de conversión gelificóstrica y buscó frenéticamente los componentes con el sintetizador intergaláctico. Logró extratrasvasar tres de los cuatro intercobilozomitadores y siete de los ocho ingelifokamadures. Con eso compraría algo de tiempo. Cuando ya tenía todo preparado para mojar a los bichos, un mensaje le informó que faltaba el elemento más importante, aunque podía extraerlo de su ñorca, cosa que no hacía desde hacía eones. Así, mientras sonaban los energúmenos exgetas a la puerta, comenzó a pensar en su Princesa Excicra. En cuestión de segundos el brebaje estaría listo. Se trataba, como siempre, de transferir ADN...

Hay chistes que son universales - Saurio

En el recreo, Jiyuj'di'to le pone la lejenyu en la yenysu a Jezoj'v'ito y le dice:
—¿Sabés cómo cogen los humanos? —Todos, menos Jezoj'v'ito, ríen. Hasta que el niño replica—: Con la ñune en la yenysu y el señzje en la lejenyu.
Y todos ahora se ríen de Jiyuj'di'to, víctima de su propia broma.
Es que hay cosas que pasan en todos los colegios de todo el universo.

martes, 9 de febrero de 2010

Marte está lleno – José Vicente Ortuño




—¡Marte está lleno de marcianos! —gritó el astronauta mientras lo sacaban de la lanzadera inmovilizado con una camisa de fuerza—. ¡Os digo que Marte no está desierto, son invisibles para poder espiarnos!
—Denle un sedante y déjenlo dormir un par de días —dijo el médico de la Agencia Espacial Calagurritana—. El pobre diablo ha pasado por una experiencia traumática.
—Sí, ser el único superviviente de una expedición a Marte debe de ser terrible —dijo un científico bajito, calvo y monoceja.
—Además, volver solo en la nave es para enloquecer —añadió otro científico de aspecto tan anodino que no vale la pena describirlo.
—La mente humana tiene extrañas formas de reaccionar —intervino el camillero que ataba al astronauta con esmero.
—¡Vaya que sí, pero si no lo hubiésemos traído nosotros…! —exclamó un marciano, invisible a todos ellos. Pero claro, nadie pudo oírlo

Sólo una gota – Sergio Gaut vel Hartman


El marciano viajaba en el moderno subterráneo de Megápolis, la nueva capital de la Tierra Unida, y no salía de su asombro. Todo era tan nuevo, tan eficiente, tan perfecto. Estaba maravillado por las cosas que veía, estupefacto. Entonces, con los ojos abiertos y la respiración entrecortada, recordó el hacinamiento que soportaba diariamente en el inmundo subte de su planeta natal y evocó el estropeado vagón que recorría el fondo del canal entre nubes de polvo rojo. Esa reminiscencia desencadenó en él una ácida e hiriente melancolía, la desconsolada nostalgia del que se encuentra en el exilio. El cuerpo del marciano empezó a agitarse con el movimiento convulsivo que en su especie equivale al llanto, e incapaz de controlarse, derramó una gota de líquido viscoso, una preciosa gota que en Marte podía significar la diferencia entra la vida o la muerte de un ser vivo.

Los otros - María Fabiana Calderari


Desde que llegamos a este páramo, hemos habitado cuerpos salvajes de formas recortadas. Pieles suaves, miradas felinas. Fuertes y voraces. Apresados a un instinto de resguardo y dominados por la traición. Se les ha vuelto fría la sangre. Se les han entorpecido las manos. No hemos encontrado entre estos despojos de humanidad ningún corazón de hombre.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sacrilegio - Antonio J. Cebrián


Ydss IV contempló desde el acantilado el bello paisaje. La exuberante vegetación multicolor florecía a ambos lados de los cauces sinuosos desparramados por la llanura hasta donde la vista podía alcanzar. El sagrado Ismm —el líquido vital— era distribuido por los canales aprovisionando hasta el último rincón del planeta.
Eran buenos tiempos, había Ismm para todos y la energía alcanzaba a una gran mayoría de hogares marcianos. Pero, gracias a Ydss se avecinaba una época aún mejor; sus máquinas Ushmm, que transformaban el líquido Ismm directamente en energía, abastecerían a todo el planeta.
Pero siempre había descontentos y gente opuesta a todo. Ydss tomó el tallo Arss que contenía la pena de muerte para aquellos agitadores sediciosos y la autorizó. Lo que más molestaba a Ydss era aquella idea sacrílega que esgrimían. La insensata afirmación de que las máquinas Ushmm terminarían por secar los sagrados canales de Marte.

Sobre el autor: Antonio J. Cebrián

Absurdo marciano - Javier López


Absurdo marciano - Javier López

—¿Es usted marciano?
—No, soy korindegon.
—¿Y eso de dónde es?
—No, no es.
—¿Cómo que no es?
—Korindegon no es.
—¿Pero a qué se refiere con que korindegon no es? ¿No es qué?
—No es ser marciano.
—Pero eso ya me lo dejó claro desde la primera palabra que pronunció, y desde entonces no ha parado usted de decir incongruencias.
—No.
—¿Que no qué?
—Korindegon.
Tiempo después pude enterarme de que korindegon era una especie de marciano imbécil.

Tormenta de rayos en Marte - Héctor Ranea


Tormenta de rayos en Marte - Héctor Ranea

Los marcianos no conocían los rayos. Estaban todos mirando la piula en el colone y mientras el terroso le introducía a la marciana el ADN, un rayo partió el aire y todos, exgetas, quemagas, terrosos, astrónomos, glohjis, machos y hembras, corrieron fuera no se sabe si a ver qué djines habían sucedido o para guarecerse del ataque de los romoligos gigantes cuyos flatos se le parecían.

Como efecto colateral de la terraformación, así llamada por los terrosos, una tormenta los baldeaba de guja. Guja rara, porque olía a testostis de lagarto muerto, pero guja al fin. Todos bailaron catala: era la primera lluvia en Marte después de unos millones de años. Habría que ver cómo se adaptaban los flatulentos romoligos, pero eso no preocupó a la asamblea fuera del colone, mientras el terroso quién sabe qué le hacía a la marciana favorita en la piula.

Costo de Vida - Carlos Feinstein


Qué desastre, ya no se puede vivir así. ¡Cómo es posible que una porción de walkish cristalizado cueste cinco yure bolidors! Uno entiende que la crisis de los unkath nos haya afectado y que el valor del combustible nuclear esté por arriba de la capa Nagash. Pero el gobierno tendría que hacer algo. Es hora que las principales fuentes de alimentación tengan precios máximos. Es indigno que haya desnutridos a esta altura del partido. Nunca debería pasar de los tres yure bolidors el tronele de humano a término.

Sobre el autor: Carlos Feinstein