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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Responsabilidad – José Antonio Parisi


La función ha terminado. Solos en el camarín, el ventrílocuo sienta al muñeco en su rodilla y le desliza la mano entre la camisa y la espalda. Lo sostiene agarrado por el cuello, le gira la cabeza desacomodándole la peluca y lo mira con furia. El muñeco entiende. Había advertido una equivocación en el diálogo frente al público y, masticando las palabras, el ventrílocuo le hace la primera pregunta. ¡Ojo con contradecirlo! Aunque el error no haya salido de su boca de cartón, debe articular afinadamente lo que el ventrílocuo desea escuchar. Y vendrán más preguntas y el muñeco, muerto de miedo, siempre deberá responder sin aumentarle la ira. En el mundo de los muñecos, ha escuchado hablar sobre el ventrílocuo. Y sabe que, si falla, el otro le hundirá los dedos hasta quebrarle la laringe.

viernes, 26 de agosto de 2011

Dubai – José Antonio Parisi


Me declaro muerto, como los árboles en otoño al morírseles la clorofila. ¿Qué supone este exceso estrafalario de Dubai? Construir la torre más alta del mundo: ¿qué significa? ¿Qué le significa a una persona vivir a ochocientos veintiocho metros del suelo, en el piso ciento noventa y dos? No es neutro a su espíritu, por el contrario, al melancólico le pronunciará su soledad hasta la desesperación. ¿Qué sentido encierra construir una pista de nieve artificial en medio del desierto? Nada más equivocado que unas vacaciones en Dubai. Soy como Dubai, que concierne al presente; pero que no debió haber existido. Tal vez en Dubai, la experiencia incógnita y sustancial consista en tirarse del piso ciento noventa y dos. Tal vez al Guinness le interese. Veamos…

Sobre el autor: José Antonio Parisi

viernes, 12 de agosto de 2011

Paro general – José Antonio Parisi


La Organización quería asegurarse el éxito del paro general en todo el territorio de la república. Idearon procedimientos tácticos alternativos, y eligieron uno por votación. La decisión fue reservadamente comunicada a todos los secretarios de las filiales del país.
A las cero horas del día indicado, los directores de tránsito de la totalidad de los municipios fueron llevados de sus casas a sus respectivas oficinas de control, en pijamas y a empujones. Y les hicieron clavar todos los semáforos en rojo.

Sobre el autor: José Antonio Parisi

lunes, 8 de agosto de 2011

Nota a un muchacho apenado – José Antonio Parisi


Mis músculos se aflojaron hechos trapo, y quedé colgado como barrilete en los cables. Encasquetadas sus capuchas, ellos se agitaban moviendo los brazos como hélices frente a sus fantasmas; la ola polar había bajado sobre Buenos Aires y sobre sus espíritus. Mi corazón también se había estrechado, pero se conservaba estoico; a diferencia de aquellos otros, que se dieron a las vidrieras, a los autos, a los fuegos.
Ese domingo sufrí, una banda carmín había envuelto el sol con un moño triste. Y llegó la noche. Pero a la mañana siguiente vi que el sol brillaba bien alto, y me guiñó un ojo. Una idea me asomó como duende de cucú: la banda era mi sueño, pero con aquellos hechos indignos, ya era un sueño impropio. Entonces, tácticamente decidí ponerme en la periferia de ese sueño ajeno; y cuidar, sí, el sueño de un pronto y seguro retorno.

Sobre el autor: José Antonio Parisi

lunes, 11 de julio de 2011

Hoy más que nunca – José Antonio Parisi


Entró como una ráfaga al despacho. Colgó en el perchero el paraguas todavía goteante. Se derrumbó en un sillón. Su corazón le latía a mil, sin embargo, lo sintió un remachado recipiente vacío, ¡hoy más que nunca! Se sermoneó severa y mentalmente, ¡hoy más que nunca!. Los expedientes apilados en el escritorio: ¡qué esperen! ¡Hoy más que nunca!
¡Justo hoy, que estaba decidido a saludarla en el ascensor le fue a dar otro acceso de hipo! ¡Hoy más que nunca!