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viernes, 5 de diciembre de 2008

Trabajo de oficina - Doris Camarena


TRABAJO DE OFICINA
Doris Camarena

Te recibe el hombre de siempre, sentado ante el escritorio. Te hace preguntas y se remueve dentro de su traje café, detrás de sus anteojos impenetrables. Te pide mil documentos que enuncia con su aliento a putrefacción y pastillas de menta. Tus manos tiemblan mientras vas entregando los papeles que él manosea. Tienes miedo de ese hombre, de sus dedos sebosos tocando tus fotografías de infancia, las cartas de tu primera novia, los poemas que una vez te publicaron. Quisieras largarte de ahí, pero el miedo te inmoviliza y sólo consigues alejarlo cuando logras limpiar las manos sudorosas en tu traje café, cuando te llevas una pastilla de menta a la boca y, ajustándote los anteojos, te preguntas por qué se te hace tan conocido el tipo que te está entregando su solicitud de empleo.

Foto: Vista de Valencia (J.V.Ortuño)

lunes, 4 de agosto de 2008

La primera vez - Doris Camarena


LA PRIMERA VEZ
Doris Camarena

Para ella era la primera vez. Totalmente desnuda, sus ojos cerrados, sus labios entreabiertos. También para el muchacho era la primera vez. Deseaba no cometer una torpeza. Luego, con ademán decidido, tomó el escalpelo y procedió a iniciar la autopsia.

De Grageas, 100 cuentos breves de todo el mundo.

domingo, 20 de julio de 2008

Travesía - Doris Camarena y Ricardo Bernal


TRAVESÍA
Doris Camarena y Ricardo Bernal

El auto sale volando al tomar una curva en lo más alto de la montaña. Se remonta en el vacío y navega. Desde las ventanillas se ven ciudades diminutas, sembradíos cuadriculados, verdes mantos de bosques espesos. Soles, lunas, un rebaño de nubes. Arriba: constelaciones de malvavisco salpicadas de estrellas azucaradas que los pasajeros atrapan alegremente para comerlas a mordiscos.

Abajo, en la oquedad del abismo, zopilotes y chacales devoran voraces los despojos que yacen entre fierros retorcidos.

viernes, 18 de julio de 2008

La chimenea - Doris Camarena y Ricardo Bernal


LA CHIMENEA
Doris Camarena y Ricardo Bernal

En el conducto de la chimenea, a dos metros del suelo, hay un esqueleto; entre sus brazos estrecha un osito de peluche hecho jirones. Arriba del esqueleto, un enorme cadáver momificado sostiene un tren miniatura. Arriba de la momia un hombre obeso, vestido de rojo, agoniza con la boca llena de tierra; entre la pared y su barriga se apretujan algunos personajes de plástico.
—Con este, van tres repartidores que se nos desaparecen con la mercancía —sentencia el gerente de la colosal juguetería instalada en pleno polo Norte.
—Con esta, van tres navidades que Santa no me trae regalo —piensa tristemente Bobby, mirando el calcetín navideño que cuelga vacío del marco de la chimenea.

martes, 15 de julio de 2008

Laura - Doris Camarena


LAURA
Doris Camarena

Nadie puede resistirse a Laura. Desde pequeña fue así. Conquistaba a las niñeras y a los profesores. Luego, ya adolescente, los muchachos se enamoraban con que les dedicara una sonrisa. Aún ahora, siempre hay algún hombre tocando a la puerta con un ramo de flores u otro regalo. A todos les damos pretextos mi madre y yo, les inventamos un padre celoso o un hermano energúmeno. Algunos no saben qué hacer y dejan los regalos para mí, aunque es obvio que no les gusto como ella. Luego siguen rondando la casa varios días hasta que les decimos la verdad. Ninguno nos cree hasta que les mostramos las fotos de los periódicos que reseñaron hasta el cansancio la muerte de Laura.