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jueves, 26 de junio de 2014
Bolero III - Fernando Andrés Puga
La buscaste entre las densas gotas que caían en los charcos y rebotaban anunciando que la lluvia duraría. ¿Dónde encontrarla?, te preguntabas. Mirá que anduviste y entraste en cuanta boutique hallaste a tu paso y nada. No sabés qué le pasó, si alguno logró llamar su atención y fue tras él, si dejó de ver el amor en tus ojos... Sólo sabés que la gente corría buscando refugio, que la lluvia no cesaba y ella no estaba por ninguna parte.
Sobre el autor: Fernando Andrés Puga
jueves, 17 de octubre de 2013
A mano armada - Fernando Andrés Puga
A mano armada
Ahora que te veo ahí, tirada entre los almohadones que trajimos de Marruecos, arruinándolos con la sangre que mana de esa herida mortal que estalló en tu cabeza, resbalo hacia el vacío del remordimiento.
Cuando abra la caja fuerte confirmaré que están a salvo los billetes, los documentos, las escrituras, las joyas de la abuela… pero no te traerá de vuelta la llave que no les quise dar. La llave que escondí entre mis piernas. La llave que ahora arde en mi mano y la derrite hasta llegar al hueso.
Sobre el autor: Fernando Puga
martes, 15 de octubre de 2013
Mal de muchos... - Fernando Andrés Puga
Mal de muchos...
Primero la vieja de al lado, ayudándose con el andador. Después el chico raro de la otra cuadra riéndose a carcajadas vaya a saber uno de qué. Por la esquina asoma el muchacho que quedó postrado luego del accidente de moto; lo arrastra su madre que apenas si ve detrás de esos gruesos anteojos. En fin... sólo resta que salga la chica de la casa de enfrente que quedó desfigurada por la explosión del calefón y estamos todos. Mejor bajo la cortina. Si no dejo de mirar a la gente que pasa no voy a poder seguir rezongando por esta falta de inspiración.
Primero la vieja de al lado, ayudándose con el andador. Después el chico raro de la otra cuadra riéndose a carcajadas vaya a saber uno de qué. Por la esquina asoma el muchacho que quedó postrado luego del accidente de moto; lo arrastra su madre que apenas si ve detrás de esos gruesos anteojos. En fin... sólo resta que salga la chica de la casa de enfrente que quedó desfigurada por la explosión del calefón y estamos todos. Mejor bajo la cortina. Si no dejo de mirar a la gente que pasa no voy a poder seguir rezongando por esta falta de inspiración.
Sobre el autor: Fernando Puga
sábado, 10 de agosto de 2013
Afortunado - Fernando Andrés Puga
Se levantó de la cama con la pereza habitual. Mientras se abría paso entre los restos de sueño que aún permanecían en sus retinas, buscó las pantuflas que había encontrado ayer en el tacho de basura de la esquina, pero no las encontró. Se agachó para mirar debajo del viejo camastro, con tan mala suerte que al apoyar la mano se clavó una gruesa astilla que sobresalía entre los viejos tablones del piso que alguna vez fue de fina pinotea. Comenzó a sangrar profusamente y, claro está, no atinó a nada. Fue desvaneciéndose hasta quedar sentado contra la pata del catre número ocho del parador para indigentes que hay en el barrio. De no ser por el ocupante de la cama de al lado, allí hubieran terminado sus días.
domingo, 21 de julio de 2013
Antes del vacío - Fernando Puga
Antes del vacío
—Abre tu mente— dijo el gurú con las manos apoyadas sobre mi cabeza y los ojos entornados como quien busca bajo los párpados la cara de Dios, cuando fui en busca de ayuda para desbloquearme.
—Abre tu mente— dijo el gurú con las manos apoyadas sobre mi cabeza y los ojos entornados como quien busca bajo los párpados la cara de Dios, cuando fui en busca de ayuda para desbloquearme.
Resultó. Desde entonces las águilas no dejan de hurgar en mi cerebro confundiéndolo con el hígado de Prometeo y desgarran el lóbulo donde se asientan las musas que nutrían al poeta que habita en mi voz.
Temo que no podré volver a juntar los parietales.
Sobre el autor: Fernando Puga
sábado, 25 de mayo de 2013
Aquel frío alucinante - Fernando Andrés Puga
Olió el trozo de queso rancio. Entró. Movió el resorte. La puertita se cerró y quedó atrapada. Tardó unos segundos en descubrirlo. ¿Y ahora?, se dijo, ¿cómo salgo de acá?
Empezó a oscurecer y con el sol se fue el calor.
Antes de morir, la sacudieron unos cortos espasmos.
Inmóviles detrás del vidrio roto, el niño y el gato parece que sonríen mientras la saliva les resbala por la comisura de los labios.
Acerca del autor: Fernando Andrés Puga
jueves, 23 de mayo de 2013
Los hombres no lloran - Fernando Andrés Puga
Los hombres no lloran
Cuando el Coronel vio asomar por la ventanilla la mano sin tristeza del hijo que partía, al fin caí de la comisura de su ojo derecho.
Hace días que, con mucho esfuerzo, me retiene allí el orgullo desproporcionado de este hombre maduro, pero al ver el burlón balanceo de esa mano haciendo realidad la partida, no aguanté más y reventé contra los viejos mosaicos del andén.
Empiezan las lluvias de agosto y soy una más entre las gotas. Nadie sabrá de mí; ni el Coronel.
Acerca del autor:
Fernando Andrés Puga
miércoles, 15 de mayo de 2013
¿Recuerda la última? - Fernando Andrés Puga
¿La última vez que llovió? ¡Y, no se anduvo con chiquitas! Las alcantarillas de la esquina se llenaron con las hojas de los fresnos de la cuadra y, encima de eso, el agua que venía en correntada por la pendiente junto al cordón arrastró todo lo que halló a su paso: bolsas, botellas, cartones, telgopor... En fin, que se hizo un tapón en la esquina y el agua empezó a subir. Al día siguiente el barrio amaneció vacío y cuando al fin pudimos regresar, con el desamparo sobre los hombros, ya no quedaba nada. Hubo que volver a empezar, aunque me está costando esta vez. Es que ya estoy grande ¿vio?
Acerca del autor: Fernando Andrés Puga
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