
—¡Sácame de aquí, bórrame de tu agenda, de tu cabeza! —La que así vociferaba, rabiosa hasta el punto de echar espuma por la boca, había sido convocada para intervenir en uno de mis cuentos. Claro, es cierto que no me había pedido ser un mero personaje secundario, pero para ser estrella literaria y protagonizar una novela, hay que empezar de abajo, ¿no les parece?
—¿Eso quieres? —le dije mirándola compasivamente.
—¡Sí, ya mismo, o te mato!
—Como gustes. —Me senté frente al teclado, abrí el archivo y usando el comando de “buscar y reemplazar” cambié a “Bárbara” por “Jimena” y asunto terminado.
Acerca de Sergio Gaut vel Hartman