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lunes, 2 de febrero de 2009

Monolito - Ricardo Juan Benítez


MONOLITO
Ricardo Juan Benítez

Larga había sido la marcha a través del desierto de sal. Ahora él reposaba sentado sobre un bloque de piedra caliza. De la misma calidad de las rocas que formaban un circulo en torno al monolito, que en años pretéritos habían llevado a la muerte a tantos guerreros.

miércoles, 14 de enero de 2009

Aprisionados - Ricardo Juan Benítez


APRISIONADOS
Ricardo Juan Benítez

La misma angustiante rutina. Las rejas se abren siempre a la misma hora. Los paseos en el patio, vueltas y más vueltas, como un ritual. La visitas de los familiares los mismos días de cada semana. Las tareas repetitivas y alienantes. Las peleas para disputar el liderazgo del pabellón. Las duchas escasas. Los piojos, la espera y la angustia.
Las rejas también se cierran a cierta hora. Hasta un nuevo maldito día.
Por lo menos, para él, una vez apagadas las luces termina su tarea en ese infierno.

jueves, 8 de enero de 2009

Espera - Ricardo Juan Benítez


ESPERA
Ricardo Juan Benítez

La lluvia golpeteaba en la ventana mientras la angustia subía por mi garganta. No existe forma elegante de decir adiós.
Recordaba con nostalgia aquellos momentos vividos. ¿La quiero dejar? Quizá aquella última pelea bajo la lluvia. ¿Por algo más? ¿Por orgullo?
Todo y nada. Simplemente ya tenía que acabar.
—¿Mucha espera? —su voz suave.
Miré su rostro rubicundo. Su cuello y sus hombros. Tan luego serían recuerdo.
—Su café, señorita.
Me observó sin sospechar nada.
—Amor ¿qué tenías que decirme?
Solero sin mangas. Cabello suelto. Sus piernas cruzadas. Inventario del alma. Imágenes que desenvolvería alguna tarde gris de agosto.
—Parece que no te interesa hablar —dijo en un delicioso mohín.
—No, cielito —le dije—. ¿Estás libre esta tarde?
—Claro, como siempre para ti.
—¡Mozo! La cuenta.
Tal vez otro día.

viernes, 2 de enero de 2009

Madriguera - Ricardo Juan Benítez


MADRIGUERA
Ricardo Juan Benítez

No podía dormir. La rata no lo dejaba. Mejor dicho: las ratas. No las podía ver, pero sabía que se estaban reproduciendo. No bien apagaba las luces comenzaban los ruidos. Esos chillidos. Las patitas rasguñando las paredes. El golpeteo en el cielo raso.
De un salto se levantaba y prendía las luces.
Nada. Silencio.
Él sabía donde estaba el nidal, sólo que tenía terror de enfrentarlo.
No es nada sencillo aceptar que se tiene una madriguera llena de ratas en la cabeza.

Ilustración: Foto de Valencia.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Jíbaro - Ricardo Juan Benítez


JÍBARO
Ricardo Juan Benítez

—El caso del “cazador de cabezas” se cerró hace cinco años.
—Parece que nos toca reabrirlo —dije sin el más mínimo dejo de ironía.
El galpón estaba casi vacío. El tipo había huido dejando sus útiles de taxidermia. Diferentes tipos de bisturís y escalpelos. Algunas pinzas y fórceps. Recipientes de uso quirúrgico y frascos oscuros con variadas sustancias: cloroformo, arsénico y otras más difíciles de inventariar.
Dentro de un caldero de cobre se divisaba una parte de su última presa. El trofeo tenía los ojos desorbitados a causa del estupor y la sorpresa.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Algo de mí - Ricardo Juan Benítez


ALGO DE MÍ
Ricardo Juan Benítez

El tipo pensaba: —¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Dónde es aquí? —Tirado en una cama deshecha. Un vago recuerdo de una mujer muy hermosa. Un par de copas en un lugar con tenue iluminación. —¿Después? ¿Qué pasó después? —seguía con su monólogo mental— después… —Recordaba un lugar con azulejos blancos e iluminación muy brillante. Y ahora: —¿Dónde estoy? —Luego de parpadear cayó en la cuenta que era el dormitorio de su propio departamento. Todo quedó claro cuándo se tocó el costado que le dolía. Las costuras de la sutura aún supuraban.

Ilustración: Salvador Dalí

viernes, 19 de diciembre de 2008

Rigor mortis - Ricardo Juan Benítez


RIGOR MORTIS
Ricardo Juan Benítez

—Siendo las nueve horas, treinta y nueve minutos del día 28 de agosto del 2050, el patólogo de turno, Homero Euclídes Hutton, comienza el examen del cuerpo, sexo femenino, edad entre 30 a 35 años, peso corporal unos 60 kilos. Debido al estado del “rigor mortis”, la homeostasis se produjo hará unas cuatro horas. Realizo incisión abdominal, para corroborar necrosis de los órganos y toma de muestras para análisis de ADN. La membrana del retículo sarcoplásmico es semipermeable, por lo que debe haber pérdida de iones de calcio en el RS… lo que no entiendo que hacen estos tentáculos aquí… ¡AGH!...

sábado, 13 de diciembre de 2008

Monstruosidades - Ricardo Juan Benítez


MONSTRUOSIDADES
Ricardo Juan Benítez

Surgió de la nada cuándo pensé que ya estaba a salvo. Por lo general los intrusos no se aventuraban en mi cueva. Pude observar que tenían miedo a la oscuridad y se movían en parejas. Este era la excepción. Estaba solo y armado. Quedé paralizado mirando su rostro dentro de la escafandra transparente. Ese aspecto horripilante. Los cabellos rubios, el gran orificio rosado bajo la prominencia en el medio de su rostro y sus ojos brillantes (¿serían sus ojos celestes?)
De entre mis escamas saqué el arma y le disparé.

Foto: Vista de Valencia

jueves, 6 de noviembre de 2008

Medidas extremas - Ricardo Juan Benítez


MEDIDAS EXTREMAS
Ricardo Juan Benítez

Había planificado absolutamente todo. Sabía a que hora saldrían para la fiesta. Cronometró las rondas de vigilancia. Tenía un plano del cerco perimetral y de todas las plantas de la mansión. Incluso su informante le había dado una descripción precisa de la instalación de las alarmas. La marca y el modelo de la caja fuerte. Los perros guardianes los había neutralizado con dardos soporíferos. Además, tenía su ruta de escape.
Quién podía imaginar que aquel desgraciado dejaría una víbora yarará dentro de la caja de caudales como último recurso.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Goteras - Ricardo Juan Benítez


GOTERAS
Ricardo Juan Benitez

Las gotas golpeaban constantes e implacables en su frente
Una vez. Dos veces. Tres veces. Ya había perdido la cuenta. En algún momento, entre la caída de una y otra, había quedado adormecido. Pero inmediatamente el golpe del líquido lo había despabilado. Confiaba que en algún momento el cansancio lo vencería y pudiera abstraerse de aquella sensación alienante. Como le había dicho:
—A la larga morirás, pero primero sabrás lo que es la locura…

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Estás ahí? - Ricardo Juan Benítez


¿ESTÁS AHÍ?
Ricardo Juan Benitez

Todavía no se acostumbraba a esa soledad. La casa parecía inusualmente grande y solitaria. Sobre todo por las noches. En especial esa noche tormentosa. Ruidos en todo el caserón. Harto de dar vueltas en la cama se levantó. Un ruido en el fondo del pasillo llamó su atención.
Él sabía que era imposible. Sabía que estaba enterrada más allá del bosquecillo de pinos. Sabía que luego del golpe en la cabeza ya no lo molestaría más. Pero, sin embargo, preguntó:
—¿Estás ahí?
Y su corazón no soportó escuchar el susurro a sus espaldas.
—¡Sí!