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jueves, 24 de julio de 2014

Romance insospechado - Anna Rossell Ibern


Su despertar –aquella pesadilla- lo había provocado el intenso dolor de las contracciones en el vientre. Al abrir los ojos vio el calendario en el reloj de la cómoda, situada delante de la cama, al tiempo que observaba en el espejo, presa de terror, la descomunal hinchazón de su barriga. Habían pasado nueve meses desde que aquel ser repulsivo de piel verde y gelatinosa hubiera irrumpido en el dormitorio a través de la ventana que daba al jardín inundado de luz. Sintió en su seno el movimiento serpenteante y ascendente de un ser vivo. El horror atenazó su cuerpo: ¿por dónde iba a salir la criatura?, pensó Gregorio, y en un acto reflejo abrió de par en par la boca.

Sobre la autora: Anna Rossell

lunes, 2 de junio de 2014

Reseña - Anna Rossell



Ébano, aquel apasionante libro de Kapuscinsky, hablaba de otra forma del continente africano y sus culturas. Sus iconos no eran dioses adorados por tribus bárbaras y primitivas que usaban el látigo y se adornaban salvajemente perforando sus cartílagos, sus bocas y orejas. El libro desarrolla su temática con visión antropológica. Su mirada es cálida pero objetiva, tampoco mística, no es la del individuo que se autoconsidera superior, sino la del curioso, ávido de saber, que observa otros valores equiparables a los propios: ninguna etnia africana vive en un lugar pestífero ni sórdido por tradición, sus vínculos familiares son otros, pero igualmente válidos. Su observación no es rápida y superficial, sino detenida y profunda. Es un estímulo para el auténtico viajero. Barre de un plumazo los cáusticos prejuicios del blanco que, por muchos siglos, vio el continente negro con pésima mirada.

Sobre la autora: Anna Rossell

martes, 20 de mayo de 2014

El castillo - Anna Rossell Ibern


A Joselito no se le había conocido nunca relación con ninguna mujer. Era muy tímido, retraído y forofo de la zarzuela. Como si su nombre y condición lo hubieran predestinado, le habían ofrecido interpretar al casto José en el teatro del pueblo. Desde entonces le llamaban “Joselito, el castillo”.

Sobre la autora: Anna Rossell

jueves, 15 de mayo de 2014

SMS - Anna Rossell Ibern



María estaba harta de los bromistas que tenían la incordiante costumbre de enviarle chorradas al móvil. Desde luego había gente para todo, pero el último mensaje ya era la rehostia: tía, te digo q stás preñá. A. G. ¿Quién había de ... saber mejor que ella si estaba embarazada o no? ¡Nunca se había comido un rosco! ¿Y quién sería el imbécil que firmaba con aquellas iniciales y se permitía meter las narices en su intimidad? Sin embargo, ya no volvió a acordarse de aquello hasta que, tres meses más tarde, la ginecóloga sentenció que la ecografía no dejaba lugar a dudas: lo que se veía en la pantalla era un feto.

Al oír el diagnóstico se quedó muda. La noticia la turbó profundamente. No recuperó el sentido de la realidad hasta pasadas unas horas: ¿Cómo se lo iba a explicar a Pepe?

Sobre la autora: Anna Rossell

lunes, 17 de marzo de 2014

Adiós a la infancia, adiós – Anna Rossell Ibern


Se habían descubierto una a otra una mañana de verano cuando Marga, como todos los años, pasaba parte de las vacaciones estivales en la casa de campo de sus abuelos. Estaba allí, agazapada e inmóvil entre la maraña de hierba que rodeaba la alberca, mirándola con ojos fijos. Marga recordaba vivamente aquel momento: había permanecido un buen rato a su lado, en silencio, y sólo transcurrido un tiempo se había atrevido a aproximarse, lentamente. Con inmensa cautela acercó su mano izquierda hasta tocarla y palpó con dedos temblorosos su piel húmeda. Estaba fría. El leve estremecimiento de aquel cuerpo le cambió la vida para siempre. Entonces la besó, y perdió al instante su inocencia cuando comprobó que la rana no se había transformado en príncipe. A pesar de la pata herida, la vio desaparecer de un enorme brinco por detrás de la tapia.
© Anna Rossell

Sobre la autora: Anna Rossell

sábado, 22 de febrero de 2014

Intimidad - Anna Rossell Ibern


Un escalofrío recorrió su cuerpo, como cada vez que, de nuevo, percibía su presencia y su voz le susurraba al oído las palabras que siempre habían provocado en ella aquel sentimiento de lenta e imparable excitación. Después sobrevenía el vértigo abismal al que ambos se entregaban y que ella sabía conducir con la impúdica decisión de su preciso tacto hasta perder el control y la noción del tiempo. Ahora era él quien estudiaba atento cada estremecimiento apenas imperceptible cuando su mano acariciaba la yerma calidez debajo de la sábana. Sentía aquel leve erizamiento del vello, que el primer día había creído pura imaginación. Desde que había adquirido la certeza acudía regularmente a la cita. Con la respiración aún agitada se incorporó, exhausto, y salió antes de que la enfermera entrara para la inspección rutinaria y les sorprendiera. Era su secreto desde el día en que él se había negado a aceptar el estado de coma profundo en que la había sumido el trágico accidente.
© Anna Rossell

Sobre la autora: Anna Rossell

domingo, 12 de enero de 2014

Daños colaterales - Anna Rossell Ibern


El estruendo invadió su cerebro y un violento latigazo le sacudió las piernas. No sentía el tacto de su mano derecha, que en aquel mismo segundo se había agarrado con insólita fuerza al libro y a la pizarra. Le estallaban los pulmones. Murió a los diez minutos con la mirada fija en la porción de cielo encendido que aún podía intuir, a través de la densa humareda, por un resquicio de los escombros.

Sucedió en Basora, un día de mayo de 2003.

Sobre la autora: Anna Rossell

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El hijo de Lucifer - Anna Rossell


Tomó conciencia de sí envuelto en una mínima película de cartílago transparente. El óvulo era un lugar cálido y pestífero; el vínculo con el exterior, pésimo. Sumido en mística levitación invocó a su icono de ébano. Una rápida y bárbara descarga de látigo lo liberó de su cáustico encierro: nacía el primer vástago de Lucifer, fruto de una sórdida unión provocada por un estímulo maléfico. –“Me gusta la temática, es válida”, sentenció el director de publicaciones, “desarrolla el capítulo y mándamelo”.

Sobre la autora:
Anna Rossell

Foto: Héctor Ranea

martes, 23 de julio de 2013

La metamorfosis - Anna Rossell Ibern


Cuando Gregor Samsa despertó aquella mañana, sumido aún en el aturdimiento de una más de sus inquietantes pesadillas nocturnas, se sintió horriblemente transformado. No, no es posible pensó—. ¡Otra vez no! Se había acostado boca arriba, reclinado sobre el caparazón, e hizo ademán de incorporarse rápidamente para cubrir la desnudez de su cuerpo. A toda velocidad atravesó el pasillo que separaba la habitación de la sala de estar, donde la familia atendía a sus huéspedes. En el sillón nunca faltaba la manta doblada con la que el padre se cubría las rodillas por la noche. Le extrañó la lentitud con que se movían sus piernas a pesar de la velocidad a la que corría y suspiró por fin, profundamente aliviado, cuando al llegar junto al sofá la luna del espejo le devolvió su habitual imagen de insecto.

Sobre la autora: Anna Rossell

jueves, 3 de enero de 2013

Amina - Anna Rossell Ibern



Un golpe brutal en la frente fue la primera sensación que supo distinguir del pánico absoluto que se había apoderado de ella hacía meses y embotaba por completo sus sentidos desde la sentencia. El intenso dolor de la pedrada le ...recorrió el cuerpo anclado, como una descarga eléctrica, con lacerante nitidez, hasta los pies. Se le nubló la vista y el apretado corro de hombres airados a su alrededor empezaba a desvanecerse cuando una lluvia interminable le acribilló la cabeza y la dejó sin rostro. Apenas oía los insultos. La niña, la niña, pensaba. Deseó no haber nacido, deseó no haber traído a la niña al mundo.
El gentío ya se había marchado y los primeros buitres planeaban.

Sobre la autora: Anna Rossell

miércoles, 30 de mayo de 2012

Suspenso en geografía - Anna Rossell Ibern


Sabían aún muy poco uno de otro. Él le había escrito que trabajaba como guía turístico en una importante agencia de viajes. “Soy de un castillo”, le había dicho ella con ufana seguridad en la voz, la primera vez ...que habían hablado por teléfono. “Pues yo de un palacio”, había replicado él siguiendo con aquel inesperado sentido del humor. No comprendía por qué le había insultado y le había colgado. Después de todo era ella quien había empezado con la broma. No volvió a tener noticias suyas hasta pasadas dos semanas cuando recibió un sobre sin remite, que contenía únicamente un detallado mapa de Aragón. Un castillo estaba señalado con un círculo rojo y cuatro signos de admiración que delataban un trazo enérgico y furibundo. Y encima venía recomendado como lugar de gran interés para el turismo: “Importante conjunto histórico-artístico y centro del románico”, rezaba la leyenda.

Acerca de la autora:
Anna Rossell Ibern

jueves, 29 de marzo de 2012

Volver a empezar - Anna Rossell Ibern


Todo quedó arrasado. Después del terremoto, el huracán había barrido extensiones inmensas y el desplazamiento del eje había hecho el resto. Nadie se había tomado en serio a tiempo el más que anunciado calentamiento de la Tierra y aquello había acabado con la especie humana. No era posible que fuera él el único superviviente. Entre las ruinas, una hoja impresa de papel fino había quedado milagrosamente intacta y se acojonó cuando creyó captar por primera vez el verdadero sentido de aquellas palabras: "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza".

martes, 27 de marzo de 2012

Cientos de palomas muertas por causas desconocidas - Anna Rossell Ibern


Ayer a las doce, hora local, la policía recibió una llamada anónima de un vecino comunicando el insólito hallazgo de centenares de palomas muertas en la viña de su propiedad, a la que se dirigía. Un comando especializado en asuntos paranormales anda detrás de la pista de un tal J., un hombre cuya identidad debe quedar en el anonimato para no entorpecer la tarea policial, que fue visto deambulando extrañamente por el lugar. Declaraciones de otro vecino hacen pensar que el autor de la masacre sea un loco, pues el sospechoso, que iba solo, no cesaba de gritar mirando al cielo: “María, yo te mato, María yo te mato”. No se descarta que pueda tratarse de una conexión con alienígenas, dada la insistencia del hombre en dirigir sus voces hacia el cielo.

martes, 31 de enero de 2012

Pesadilla - Anna Rossell Ibern


Sintió de repente una fuerte presión en la parte trasera superior del cráneo. Golpeaba una y otra vez contra una cavidad dura, pero era ella misma quien se provocaba los golpes tomando impulso, como en un arrebato incontrolable. Al dolor se sumaban gritos ensordecedores, que llegaban a sus oídos, primero amortiguados y después cada vez más agudos e insoportables. Una luz cegadora le hirió las pupilas y otros gritos, ahora los suyos propios, dieron rienda suelta al espanto que había ido acumulando. “¡Es una niña!”, informó el médico a los padres.
Acerca del autor

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mudanza - Anna Rossell Ibern


De su nueva ubicación le sorprendía el eterno silencio, roto sólo por esporádicos golpes de martillo y algún ruido poco duradero de pico y pala trabajando la tierra. Después reinaba otra vez la calma más absoluta, a pesar de la elevada densidad de población. Aún no había podido acostumbrarse a ello desde que había muerto.


miércoles, 17 de agosto de 2011

La expulsión del Edén - Anna Rossell


Inconsciente, arrastrado por las olas a la playa, se imaginó en recogimiento místico implorando la salvación de su alma. Por su mente pasó la película de su vida, una temática recurrente que seguía azotando a su raza, la historia que contaban los griots. La maldición les perseguía a través de los siglos. El largo brazo del Dios bíblico castigaba así a la primera pareja. Él les regaló un cálido paraíso, un estímulo válido, y ellos osaron desobedecerle. Ahora sus costumbres degenerarían: adorarían iconos, atravesarían los cartílagos de su nariz, su entorno devendría pestífero y cáustico, serían deportados en sórdidas embarcaciones en condiciones pésimas, tratados a golpe de látigo, vivirían bajo mínimos, se establecería entre los humanos un vínculo desigual y bárbaro, serían pasto del dolor, su muerte no sería rápida. Así el pueblo maldito erró sobre la tierra: eran los vástagos de Adán y Eva, de piel de ébano.

domingo, 14 de agosto de 2011

Cosas de niños - Anna Rossell Ibern


“¡No te pongas así, es sólo un castillo de arena!”, dijo el padre al ver el desconsuelo del niño cuando la ola invadió la construcción y la arrasó.
El agua se había llevado su ilusión, pero esto el padre no lo sabía. Era ...un adulto.

Sobre la autora: Anna Rosell Ibern

Imagen: ii, de ploomikook

miércoles, 27 de julio de 2011

Buena noticia - Anna Rossell


El Consejo estaba reunido para escuchar con mística atención el informe del jefe de la expedición:
“Procrean por estímulo de cálidos vínculos emocionales, su cuerpo es un amasijo de huesos, nervios, músculos y cartílagos, su color es más o menos pálido o de ébano, han desarrollado una tecnología de rápido crecimiento que les hace pasar horas ante pantallas pobladas de iconos –por ello se sienten como Dios, son arrogantes, pero no se respetan lo más mínimo-: a menudo viven en condiciones pésimas y sórdidas, tratan a su entorno de modo bárbaro, sus ríos son pestíferos, sus cáusticas ciudades están cubiertas de una densa película de niebla y compensan su maltrato con parques temáticos, legan a sus vástagos esta tendencia evolutiva, que llaman “progreso”. La previsión era válida: no hay nada que temer; su civilización se autodestruirá en breve. Nunca alcanzarán nuestro planeta.”

martes, 5 de julio de 2011

¡Oh, Casandra! - Anna Rossell Ibern


Aunque parecía sórdida ficción, la temática de la vieja película había sido una premonición; el vínculo con la realidad era bárbaro. Pero la advertencia no sirvió de estímulo a la criatura que se consideraba la imagen de Dios en la Tierra: el rápido calentamiento de la tierra había provocado drásticos cambios medioambientales y en las especies animales, algunas se habían extinguido. Sólo eran válidas para las cáusticas condiciones de vida las que habían desarrollado un cartílago protector sobre su cálida piel, las posibilidades de supervivencia eran mínimas, hasta los bosques de ébano –la madera más noble- se habían convertido en lugares pestíferos, de aire pésimo. Sobre la tierra quedaban sólo algunas tribus de primitivas costumbres que adoraban iconos con místico fervor y flagelaban con látigo a todo aquél que vulnerara la Sagrada Ley de la Naturaleza. Eran los últimos vástagos humanos.

martes, 7 de junio de 2011

Sexo oral - Anna Rossell Ibern


Le habían encargado que escribiera un texto breve, una historia de sexo con alienígenas. Al autor de la idea la propuesta debió de parecerle luminosa, un reto para la imaginación que sólo sabrían desarrollar los superdotados. Sin embargo a mí me parece de lo más común: ¿no podría considerarse algo así como un coito entre un extraterrestre y un alienígena el momento en que un mosquito introduce su aparato bucal en la piel de un humano? ¿Por qué, si no, casi todos los afectados, llegado el clímax, exclaman con vehemencia “¡joder!”?

Anna Rossell Ibern