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miércoles, 3 de julio de 2013
Apariencia - José Luis Velarde
A primera vista el honor puede revelar una buena apariencia, aunque el aspecto provenga más de las opiniones conseguidas desde el inicio de los tiempos que de situación reciente. Basta referirse al honor para conseguir respeto. Pareciera establecido en un artículo constitucional.
Visto desde otras perspectivas podría exhibir un perfil ganchudo y feos promontorios de iniquidad, porque no siempre el honor es quien dice ser. Hubo honores establecidos sobre acciones terribles. Honores que reverenciaron poderes malvados tras batir al verdadero honor tantas veces depuesto por émulos de abolengo rastrero. El honor puede surgir de una paciente instalación. Un fantasma servil de apariencia conmovedora y farsa irremediable. Un engaño exquisito donde se confundan los matices auténticos que un día inspiraron respeto a quienes fueron capaces de enarbolarlo sin engaños.
El verdadero honor advierte que muchos prefieren sustitutos de tintes luminosos y excéntrica movilidad.
El verdadero honor permanece en la sombra.
Acerca del autor: José Luis Velarde
jueves, 23 de mayo de 2013
La reinstalación del honor - José Luis Velarde
A primera vista el honor puede revelar una buena apariencia, aunque el aspecto provenga más de las opiniones conseguidas desde el inicio de los tiempos que de situación reciente. Basta referirse al honor para conseguir respeto. Pareciera establecido en un artículo constitucional.
Visto desde otras perspectivas podría exhibir un perfil ganchudo y feos promontorios de iniquidad, porque no siempre el honor es quien dice ser. Hubo honores establecidos sobre acciones terribles. Honores que reverenciaron poderes malvados tras batir al verdadero honor tantas veces depuesto por émulos de abolengo rastrero. El honor puede surgir de una paciente instalación. Un fantasma servil de apariencia conmovedora y farsa irremediable. Un engaño exquisito donde se confundan los matices auténticos que un día inspiraron respeto a quienes fueron capaces de enarbolarlo sin engaños.
El verdadero honor advierte que muchos prefieren sustitutos de tintes luminosos y excéntrica movilidad.
El verdadero honor permanece en la sombra.
Acerca del autor: José Luis Velarde
jueves, 28 de marzo de 2013
Incomunicación indeseable – José Luis Velarde
Muchos mensajes enviados en los medios electrónicos jamás llegan a su destino. No quiere decir que las redes sociales fallen. Lo que ocurre es que los receptores de los mensajes desean posponerlos, quizá un rato, quizá de manera definitiva. Para ello van al icono “Acciones”. Luego seleccionan: “Marcar la conversación como no leída”.
¿No bastaría pronunciar frases claras?
“No me interesa leerte. No tengo tiempo para lo que propones. Me da lo mismo. Ya no escribas”.
Quizá precisen escribir algo contundente para los más tercos.
“Resulta imposible destinar mi tiempo a saber de ti; por favor no vuelvas a notificar nada que te involucre”.
Quizá lo más sencillo para el receptor de los mensajes que desea mantener anónimos sería eliminar al indeseable emisor de mensajes que ni siquiera desea recibir.
Quizá debería existir una opción que dijera:
“Soy vouyerista y me gusta saber de ti sin que te enteres.”
Acerca del autor: José Luis Velarde
viernes, 22 de marzo de 2013
La desazón del consuelo - José Luis Velarde
No sé si numeroso sea un adjetivo que pueda definir el grito que lancé ante ti. Surgió de todas mis personalidades y eso ya implica una multitud. Fue un impulso más veloz que una flecha mientras pudo mantenerse en el espacio donde la distancia comenzaba a separarnos. Oscilaste como un junco para evadir el ruido que no pudo revivirte piel adentro. Vi a la felicidad desplomarse en el eco de las palabras incapaces de reconstruir el rumbo. Comencé a ahondar las murallas construidas alrededor de tu cuerpo sin ir más allá de mi deseo. La muchedumbre convocada por mi grito no pudo unificarse ante ti como si fuera una ganzúa experta en revelar secretos. Derrotado tuve que reconocer la facilidad con que diseccionas egos y retrocedí a un espacio menos conflictivo.
Ahí grité hasta quedarme sordo.
Admiro que no hayas podido silenciarme y lamento no poder imaginar tu respuesta.
Acerca del autor: José Luis Velarde
martes, 12 de febrero de 2013
Una mañana cualquiera - José Luis Velarde
Abre los ojos sin saber quién es.
Amodorrado gira el cuello en torno de la habitación inundada por el sol. Se levanta incierto y atisba entre los dedos temblorosos hasta descubrir una cortina gruesa junto a la ventana. La cierra y la penumbra le ofrece alivio.
Avanza hasta el baño sobre piernas inestables.
Bebe usando las manos como cuenco. Orina y entre los desechos el alcohol refrenda la resaca contumaz.
Aún es irreconocible.
En el subconsciente desfilan sus rostros.
Despierta al encontrar la imagen con la que más se identifica.
Enseguida, el espejo muestra el rostro verdadero.
El hombre retrocede confundido y cierra los ojos sin saber quién es.
Intenta dormir, pero la decepción avanza.
Acerca del autor: José Luis Velarde
jueves, 2 de agosto de 2012
Ojo por ojo – José Luis Velarde
Despierto en un alarido. Tras unos segundos me incorporo. En la pesadilla el vecino disparaba contra un gato feroz. Afuera, aún se escucha ruido. Salgo sin pensarlo.
Veo al gato al fondo del jardín. Es tan pequeño que no representa amenaza, pero desde siempre odio a los felinos. Maúlla al verme aparecer. Lo imito para ganar su confianza. Responde muy quedo. Me acerco hasta atraparlo por el pescuezo. Araña mi brazo mientras lo estrangulo. Agito su cadáver una y otra vez en el ruidoso festejo de mi triunfo. Es injustificable tanta alegría, pero aúllo como si fuera un lobo.
Me interrumpe un estruendo. Recuerdo al otro protagonista de mi sueño. Mi vecino maldice a los fantasmas y licántropos que inquietan sus noches. Dispara su rifle cargado con balas de plata desde la azotea de la casa contigua.
Me desplomo sobre los adoquines rojizos del patio.
Despierto en un maullido.
Acerca del autor: José Luis Velarde
jueves, 24 de mayo de 2012
La prolongada extensión de la muerte – José Luis Velarde
Soy mi personaje desde el instante en que decidí plasmar mis circunstancias en un diario extendido más allá de los límites considerados normales por los escritores de la actualidad. Me otorga tranquilidad financiera la considerable fortuna heredada de mis padres. Diecisiete años me han conferido práctica en la escritura de mi autobiografía. Soy impresionista confeso y encauzo mi obra desde una perspectiva simbólica de connotaciones propias e irrepetibles.
Sustantivos, adjetivos y verbos enmarcan el transcurrir de mi tiempo más como fluir del pensamiento que como ejecución de acciones.
No entiendo los rechazos editoriales sufridos hasta hoy.
El último de ellos fue pronunciado con palabras punzantes por un infeliz editor de París, quien tras tomarse quince minutos para revisar mi novela de tres mil ochocientas veinticinco páginas sólo pudo exclamar con odio:
—¡Marcel Proust murió en 1922!
Acerca del autor:
José Luis Velarde
domingo, 20 de mayo de 2012
Clonación matutina – José Luis Velarde
Flash Gordon abre los ojos. Escucha el repiqueteo de los disparos. Ming lo persigue con un arma diabólica. Antes de ser herido apaga el reloj despertador.
Aún no despierta del todo. En el subconsciente desfilan los rostros de sus héroes. Se incorpora al encontrar la imagen de Rodolfo Valentino.
Silba un tango mientras se dirige al cuarto de baño. En el espejo se topa con Juan Pérez, Se siente tan mal que abre el frasco de pastillas somníferas y lo vacía en su boca.
Acerca del autor:
José Luis Velarde
jueves, 10 de mayo de 2012
Contratiempo – José Luis Velarde
Los navegantes de la Galaxia de Barnard, arribaron a la Tierra catorce mil años atrás. Miraron las diferentes especies empeñadas en sobrevivir y decidieron alejarse por un tiempo. No deseaban interferir en el desarrollo de la vida en un planeta lleno de condiciones inmejorables.
No hace mucho volvieron.
Al revisar los registros depositados alrededor del planeta encontraron una posibilidad de prolongar la existencia de aquel sistema un tanto maltrecho.
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