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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Anónimo, biografía - José Manuel Ortiz Soto


Si debiera hablar de su vida, diría que ésta fue la de una orquídea epífita que un idiota cortó para exhibir en la solapa del traje; y que herido de muerte, se dio a la aventura rengueando como un perro cojo, pero también echando a correr cuando las circunstancias lo exigían. Del amor no hay mucho que decir: todas las mujeres lo dejaron al saber que no tenía ni en qué caerse muerto.

Acerca del autor:
José Manuel Ortiz Soto

sábado, 15 de septiembre de 2012

Recuerdos 60 ― José Manuel Ortiz Soto


―¿Por qué llora? ―la chiquilla señala el rostro afilado de la muñeca de porcelana sobre el buró, que parece mirarlas fijamente.
La anciana toma el juguete con mano temblorosa, lo acaricia y lo aprisiona contra su pecho. Pero no dice nada. Sabe que siempre que está sola, vuelve desde la distancia de tantos años la voz de su hija perdida.


Acerca del autor: José Manuel Ortiz Soto

domingo, 3 de junio de 2012

Biografía - José Manuel Ortiz Soto



La mañana del 23 de junio de 1959 tras la exhibición de la película Escupiré sobre vuestras tumbas (de la que era guionista), muere a los 39 años de edad en el Hospital Laennec en París, el ingeniero, trompetista y crítico de jazz, cantante, compositor, productor, traductor, actor, dramaturgo, patafísico, poeta, novelista, dibujante… Boris Vian.

―Eran demasiadas vidas para un cuerpo frágil y enfermo; y claro, su corazón no resistió ―explicó el médico de guardia a un inexpresivo Vernon Sullivan, quien, fiel a su creador, hoy sigue por el mundo con las novelas que escribían juntos.


Acerca del autor:

sábado, 31 de marzo de 2012

Condominio - José Manuel Ortiz Soto


Me despertó el escándalo en el piso de arriba. “Mi nieta duerme; además, no creo que sean horas apropiadas…”, protesté. “No volverá a pasar”, se deshizo en disculpas mi vecino, un hombrecito oscuro y solitario. Nada que ver con el tipo cruel y despiadado que, dirán después los diarios, enterraba a sus víctimas en la sala de su apartamento”.

lunes, 9 de enero de 2012

Ecos bajo el volcán - José Manuel Ortíz Soto


Con el atardecer como telón de fondo, comenzó el concierto “Pink Floyd: Live at Pompeii”. Tras un letargo de casi dos mil años, los antiguos moradores se asomaron entre las ruinas. Solo el canto de las míticas sirenas podría devolver el alma a sus cuerpos de ceniza. Ellos, esperanzados, acudieron al llamado.

viernes, 20 de mayo de 2011

Nocturnal - José Manuel Ortiz Soto


Apartó de su rostro jirones de pelo humedecido y buscó la luna, la encontró desvanecida tras un cúmulo de nubes casi blancas. Un estertor de olas resquebrajadas alcanzó a su cuerpo, salpicándolo de espuma. Ante la imposibilidad de morir dos veces, Alfonsina cerró los ojos y aguardó a que terminara de subir la marea.

martes, 1 de marzo de 2011

Los buenos días - José Manuel Ortiz Soto


Me despertó la punzada en el oído mezclada con tu nombre. Tu sabor era tan real que supuse era el remanente de un sueño e hice todo lo posible por rescatarlo del olvido. Habría sido preferible dormir otro rato: fue terriblemente doloroso verte salir entre un estruendo de dientes rotos y luxaciones maxilares, tomar tu ropa y marcharte después como si nada.

lunes, 7 de febrero de 2011

Ascensión - José Manuel Ortiz Soto


El hechicero acaba de morir. Los jóvenes varones de la tribu reclaman para sí la vacante. Según milenaria tradición, el elegido será aquel que devuelva al viejo y carcomido rostro del difunto la juventud perdida.
Tras cada intento fallido, uno a uno los aspirantes son sacrificados. Ungido con la sangre derramada en la hecatombe, un nuevo y apuesto hechicero resucita.

domingo, 16 de enero de 2011

Involución, comunicado - José Manuel Ortiz Soto


—Tras siglos de estudios minuciosos, la conclusión a que llegaron nuestros científicos es contundente —dijo el doctor Charles Rhesus—: el Homo sapiens es producto de una catastrófica mutación de novo. Ante tal jugarreta de la madre Naturaleza, nuestra especie se desliga de toda semejanza que pudiera emparentarnos.

lunes, 5 de abril de 2010

Romeo y Julieta - José Manuel Ortiz Soto


El libro fue a estrellarse contra el cristal de la ventana, que aguantó firme el impacto. Cuando el tintinar de vidrios rotos no fue más que un temor sin fundamento, el bibliotecario abandonó su sitio en el sillón y contempló satisfecho su obra.
—No siempre se tiene tan grande honor— levanta del piso el libro a medio despastar-: ser un par de moscas haciendo el amor y morir aplastadas por William Shakespeare.