
Salieron del galpón empujando sus carritos y se dirigieron al norte de la ciudad. Fueron a varios centros de salud privados a los que acudía sólo gente rica. Su objetivo: las bolsas de grasa, producto de las “lipo”, que algunas señoras se habían sacado de nalgas, panzas y piernas. Juntaron casi treinta kilos.
Volvieron al galpón donde todo estaba organizado: un fogón con una gran cacerola, bidones de agua, bolsas de harina, sal, enormes mesas improvisadas con tablones y diez personas esperándolos.
Se pusieron a amasar.
A la mañana siguiente, muy temprano, se dirigieron a la zona cercana a la cancha de River Plate y empezaron a distribuir su mercancía.
Cerca de sesenta y cinco mil personas que acudieron a ver el clásico “Boca-River”, en octubre del 2008, comieron las tortas fritas y el pan con chicharrón, fruto del sudor de su trabajo.
Volvieron al galpón donde todo estaba organizado: un fogón con una gran cacerola, bidones de agua, bolsas de harina, sal, enormes mesas improvisadas con tablones y diez personas esperándolos.
Se pusieron a amasar.
A la mañana siguiente, muy temprano, se dirigieron a la zona cercana a la cancha de River Plate y empezaron a distribuir su mercancía.
Cerca de sesenta y cinco mil personas que acudieron a ver el clásico “Boca-River”, en octubre del 2008, comieron las tortas fritas y el pan con chicharrón, fruto del sudor de su trabajo.