Apresuró el paso. La tarde daba sus últimos resplandores Conocía a la perfección los bosques de Ezeiza y sabía que en breve llegaría a destino. Pero no había tenido en cuenta los piquetes de la General Paz que le impedían el paso. No le importó, Luciendo su capa roja, dejó la canasta a un costado adhiriéndose a ellos de inmediato. Es que estaban reclamando chapas y tirantes. A la abuelita, que era pensionada, en última tormenta se le había destrozado la casa. El lobo se portó como un verdadero compañero. Cebó mate para todos.
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martes, 15 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
Ruedas - Liliana Mabel Savoia & Sergio Gaut vel Hartman
—Miré a esos cuatro seres, y observé que junto a ellos, en el suelo, había varias ruedas, una dentro de la otra. Las ruedas tenían el color del topacio y cuando se movían iban de costado, sin volverse. Los aros eran altos y espantosos, y estaban llenos de ojos a su alrededor. Y cuando los seres vivientes caminaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.
—Muchachos, lo hizo otra vez.
—Se movían en la dirección que el espíritu les ordenaba que anduviesen, y las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas, lo juro.
—¿Qué tomó?
—Vaya a saber. Alguna mezcla de yuyos y cereales destilados. Yavhé le dijo que no bebiera esos mejunjes, pero él no; es muy testarudo.
—Llamaré al jefe para que lo castigue.
martes, 18 de enero de 2011
Remontadores de sueños - Liliana Mabel Savoia
Remontadores de sueños
La mañana recibe unas figuras enfundadas en trajes de terciopelo. Son los remontadores de sueños. Remolcan la pesada carga desde una cuerda que los une como un ambarino cordón umbilical. Llevan los nimbos cargados de pesadillas y alucinaciones hacia el lugar de almacenaje para ser clasificados. Nadie ha descubierto el sitio donde finaliza el viaje. Los sueños, en una tortuosa simbiosis matemática, se emparentaron con las fracciones continuas y alternadas tomando valores de lapsos arbitrarios. Los soñadores despiertan angustiados y sudorosos, implorando que no se repitan. Sin embargo, los ensueños, empecinados, se anclan a sus mentes. Los remontadores, ajenos a la angustia de sus dueños siguen con la faena de arrastrarlos soportando temblorosos el peso de las visiones.
domingo, 5 de abril de 2009
Seguridad - Liliana Savoia

Seguridad
Liliana Savoia
La residencia era cómoda pero de difícil acceso, aún así decidieron a alquilarla. El precio era muy accesible y ellos contaban con pocos ingresos desde que los habían desvalijado en el último robo de la anterior vivienda. De lo que estaban seguros es que esta se encontraba debidamente custodiada. Dos ojos avizores no cesaban de observar el paraje. Estaban atentos hasta de los más mínimos detalles, además, era imposible que se atreviera algún intruso a merodear el lugar. Los dueños habían sido muy insistentes con la seguridad. Una cerca dentada rodeaba el perímetro y lenguas de fuego ahuyentaban hasta las moscas. Lo que parecía resultarles molesto era el bramido del dragón cada veinte minutos.
sábado, 28 de febrero de 2009
Campamento - Liliana Savoia

CAMPAMENTO
Liliana Savoia
Acampar había resultado desalentador. El paraje era un desierto, no precisamente de arenas, sino de un desolador cemento. Improvisamos como pudimos un reparo en ese lugar abandonado de Dios y del mundo. Solo las espesas y grises nubes nos acompañaban. Por suerte era evidente, por los restos que encontramos, que algún otro u otros viajeros habían pasado por lo mismo. Utilizamos todo lo encontrado: caños, rayos de bicicletas, baldes, tarros, chatarra. Con ello nos resguardamos de la luna que nos molestaba con su curiosidad. Margarita llevaba consigo, como siempre, nuestras sábanas blancas de hilo, aunque ello no hizo más confortable nuestro descanso, interrumpido por esos estruendos que destrozaron nuestros oídos. Manchas rojas lucen hoy en cada una de las improvisadas camas, Quizás en uno de estos días algún turista desorientado las halle y se pregunte que fue de sus dueños.
domingo, 22 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Eficacia constructiva - Liliana Savoia

EFICACIA CONSTRUCTIVA
Liliana Savoia
El proyecto había sido tomado con entusiasmo. El arquitecto estaba complacido y prometió llevarlo a cabo con rapidez.
No resultaría costoso dado el ingenio de la propuesta. Lamentablemente resultaba un poco inseguro por las noches, sin contar con las inclemencias del tiempo y los cambios de estaciones. Aún así se construyó con premura y eficacia. El frente dentro y las demás dependencias fuera. El techo era lo más original. Un manto de estrellas.
No resultaría costoso dado el ingenio de la propuesta. Lamentablemente resultaba un poco inseguro por las noches, sin contar con las inclemencias del tiempo y los cambios de estaciones. Aún así se construyó con premura y eficacia. El frente dentro y las demás dependencias fuera. El techo era lo más original. Un manto de estrellas.
sábado, 14 de febrero de 2009
Autopistas - Liliana Savoia

Las autopistas gobernaban la ciudad, aunque sobre esas serpientes de cemento no se desplazaba jamás ningún vehículo.
La construcción había sido monumental y costosa. Miles de personas habían participado moviendo toneladas de cemento fresco y alquitrán. Al finalizar el proyecto las autoridades estuvieron conformes. Hicieron una gran recepción y hubo cortes de cintas.
Lamentablemente el fabuloso gasto fue en vano. La población era tan pobre que nadie poseía un automóvil; sólo eran dueños de una irreversible hambruna.
La construcción había sido monumental y costosa. Miles de personas habían participado moviendo toneladas de cemento fresco y alquitrán. Al finalizar el proyecto las autoridades estuvieron conformes. Hicieron una gran recepción y hubo cortes de cintas.
Lamentablemente el fabuloso gasto fue en vano. La población era tan pobre que nadie poseía un automóvil; sólo eran dueños de una irreversible hambruna.
miércoles, 8 de octubre de 2008
El rescate - Liliana Savoia

EL RESCATE
Liliana Savoia
El caserío la agobiaba. Sentía que detrás de cada ventana había alguien vigilándola. Hasta sabía que dejaban a los niños espiando mientras las madres volvían a sus quehaceres. Noche y día. Día y noche. Ya no había diferencia para ella, ninguna luz la acompañaba. Hacía meses que venía acopiando globulitos blancos y dulzones. Solo le faltaba animarse y esa tarde había juntado tanto el valor como los glóbulos necesarios. Entonces la vi. Yo también la espiaba. No me interpuse en sus acciones. Yo hice lo mío cuando fue necesario. Hacia el fin de la tarde acomodé su vestido azul y peiné con cuidado sus cabellos. La tomé en brazos y nos elevamos. El caserío se veía más hermoso que nunca desde arriba En las ventanas todos seguían con la vista fija en su casa. El rescate se estaba llevando a cabo.
viernes, 18 de julio de 2008
El arenero - Liliana Savoia

EL ARENERO
Liliana Savoia
El sol de Yonville, cerca de Ruán pinta de rosa la cara de dos niños que juegan ensimismados hasta que la niña se decide a preguntar:
—¿Eres huérfano o pupilo?
—Huérfano, ¿y tú? —contesta el pequeño.
—También; me llamo Berta —dice la niña.
—¿Cómo se llamaba tu mamá? —pregunta él.
—Emma —responde la chiquilla, frunciendo los labios—. ¿Y la tuya?
—Cio-Cio-San —dice el pequeño, con leve acento oriental.
—Vamos a jugar al teatro —dice Berta.
—Bueno —consiente el niño.
Charles, el celador, vigila. El arenero del orfanato se sume en el más profundo silencio; sólo lo sobrevuela una delicada mariposa.
lunes, 14 de julio de 2008
Montesor - Liliana Savoia

MONTESOR
Liliana Savoia
Nada es más bello que el falso atardecer de Montesor. Una vez por mes, durante quince minutos, una bruma púrpura invade el mediodía y casi pueden palparse las sombras presintiendo la espesura que anuncia su llegada.
Antón, cerca del espejo, como un animal quemándose en deseo, con la imagen de ella guardada sin tiempo, espera el instante del resplandor de bronce para esconder allí su recuerdo. Quince minutos robados a la vida cada mes. Quince minutos para hacer realidad su evocación.
Sus largas sombras serán piel en el horizonte y finalmente, volverán de esa nube rojiza y palparán sus labios cuando el espejo sólo devuelva una imagen. El pueblo calla, muy pronto estarán juntos nuevamente.
sábado, 12 de julio de 2008
Abuelita - Liliana Savoia

ABUELITA
Liliana Savoia
El bosque se encuentra sumido en un silencio total, Caperucita junto a la cama de su abuelita ya entrada la noche le dice:
—Abuelita, tengo sed, ¿me das algo de tomar?
—Revisa esa taza, debe haber algo de vino — responde la abuelita con voz ronca.
—Abuelita, este vino está muy rojo.
—Calla y tómatelo, es como sangre pura y reconfortante,
—¿Cómo dices?
—Sólo tómatelo y calla.
Luego, Caperucita desperezándose le dice:
—Abuelita, tengo sueño. —A lo que la abuela, esgrimiendo una sonrisa en su cara barbuda, responde:
—Quítate las ropas y ven a acostarte aquí conmigo sin chistar
—¡Ay como pinchas, abuela! ¿No tuviste tiempo de irte a depilar?
Ilustración de Gustave Doré.
viernes, 11 de julio de 2008
El hijo del arquitecto - Liliana Savoia

EL HIJO DEL ARQUITECTO
Liliana Savoia
Un puñado de cera al viento y el viento derritiendo la cera. Sobre el mar. Sobre el tiempo. Fue mi padre el arquitecto. El constructor del laberinto, el templo más bello del mundo…
Aún sosteniendo la minúscula urna vacía, pienso en Dédalo, presumiendo que quizás es así el puro recuerdo. Algo semejante a una pequeña sombra que pasa sobre nosotros, como ese rayo de sol que zigzagueó sobre nuestras cabezas y ablandó la cera que mantenía unidas mis plumas cayendo al mar. Allí, envueltas de silencio, me hacen sentir su dolor por la muerte del hombre que colgó sus alas como ofrenda al dios.
miércoles, 9 de julio de 2008
Kýklops - Liliana Savoia

KÝKLOPS
Liliana Savoia
Seguía internándose en la lectura del manuscrito a sabiendas de que se mimetizaba más y más con el conjuro. Fragmentario, alejado de la mano de Dios, escudriñaba palabra por palabra dando pequeños saltos de una a otra. Pero en ese viaje emprendía un recorrido inconexo, desacostumbrado; percibía otra presencia, una vítrea compañía vagando como a ciegas, en busca de algo a lo que aferrarse (seguridad, armonía, sentido ético, fe). Sentía caer gotas de sangre desde su frente formando un delgado río que borboteaba a la deriva. De súbito, descifró la profecía: el pergamino exudaba su desamparo y lo enfrentaba sin contemplaciones al horror hecho realidad: él, Telemo, había dejado de ser un cíclope.
domingo, 6 de julio de 2008
Ítaca - Liliana Savoia

ÍTACA
Liliana Savoia
Rogó que el viaje no fuera un fracaso; ya había dejado atrás la cólera de los vientos de Estocolmo. Revisó su itinerario cuidadosamente, pero preso de una extraña alucinación vio que lo perseguían lestrigones y cíclopes. Despertó empapado y aterido, estrujando el mapa entre sus huesudas manos; Penélope lo esperaba en la estación de Ítaca, mientras él se retorcía rabiosamente entre los hilos de su biografía. En vano trató de ahuyentar la pesadilla. ¿Cómo le diría que ya no era quién ella esperaba? Descartó esos pensamientos y deseó que el viaje durara muchos años, que al llegar, fuera viejo y que Penélope, sin conocerlo, lo tratara como un extraño
sábado, 5 de julio de 2008
Girone primo: Superbi - Liliana Savoia
En los columpios donde dormían mendigos ahora juegan sesenta y nueve niños. Los comanda Omberto, “el soberbio”; nadie los hamaca.
Los traficantes de “paco” friegan sus palmas; desde las mesas del bar vigilan la plaza “Purgatorio” manejando sus andadas. Campagnatico brilla a espaldas de la Maremma; “El soberbio” trajo hoy una buena “camada”.
Sesenta nueve cabezas más para “tranzar”, de origen toscazo sus entrañas.
A las cinco el sol quema la arena; con treinta y tres grados, un linyera duerme la siesta enfundado en una manta. A la orden: “Io sono Omberto”, la “barrita” correrá a fumar la “pasta sagrada”. Comienza la ronda, el fósforo arde alumbrando el “Purgatorio”, “el paco” aromatiza las almas desahuciadas.
viernes, 4 de julio de 2008
Titanes - Liliana Savoia

TITANES
Liliana Savoia
—¡Sitio podrido! —gruñó Zeus, maldiciendo su suerte—. ¡Siempre escondido en el estiércol! —Estaban en una especie de baldío lleno de desperdicios.
—Arrodíllate —ordenó el cretense martillando la pistola.
Flotaban vahos de niebla que no permitían que Zeus viera con claridad la cara del matón de Cronos. ¿Qué importaba? Prefería morir en ese sitio maloliente y no devorado por su padre. Entonces, el enviado se concentró en el blanco para volarle la cabeza y llevar el manjar al titán. Pero no pudo moverse. La tierra húmeda, de tumba, se lo estaba tragando. Rea se había salido con la suya. Escondido en el basural, Zeus volvía a ser libre para convertirse en el amo del mundo.
jueves, 3 de julio de 2008
Fatalidad - Liliana Savoia

FATALIDAD
Liliana Savoia
Reinaba un extraño nerviosismo; el intruso caminó a través del desorden. Una barrera de recortes amarillentos y una peligrosa torre de libros amurallaban el perímetro de la cama donde descansaba una figura huesuda.
El trabajo sería fácil y rápido. Comenzó inmediatamente, pero la silueta ejercía una atracción incomprensible que le impedía continuar. Desde su estómago trataban de abrirse paso las palabras. Un lamento gutural, que sólo provoca el miedo, brotó apagado. Una voz en la noche, un aullido de animal herido. Pero el sonido no lo despertó. Entonces el extraño, en medio de ese juego demencial que cubre la sorpresa y el saqueo, cayó agónico mientras observaba salir de la boca silente un puñado de mariposas.
miércoles, 2 de julio de 2008
El príncipe torpe - Liliana Savoia

EL PRÍNCIPE TORPE
Liliana Savoia
El final fue tenebroso. El príncipe, en vez de encontrarla tendida en un claro del bosque rodeada de flores y animalitos, la había descubierto en un ataúd en el que el cristal parecía empañado, lo abrió comprobando que en efecto estaba húmedo por dentro. Buscando a tientas la causa del vapor en un cajón hermético, hizo una ligera presión con las puntas de los dedos en el pecho. La pinchó varias veces y la sometió a todo tipo de pruebas para confirmar si estaba viva, pero la Bella Durmiente no despertó. En ningún momento al príncipe se le ocurrió darle un beso en la boca rosada.
domingo, 29 de junio de 2008
Contrarreloj - Liliana Savoia

CONTRARRELOJ
Liliana Savoia
Extraña en el tumulto, rodeada de seres distantes, miraba el entorno como un paisaje desconocido Sobre sus miradas indiferentes divisaba otra realidad, su realidad. La agitación callejera le era por primera vez ajena. Ella, siempre tan apurada, a contrarreloj, consciente de la inconsciencia, sólo viviendo el tiempo, no el que se va sin atrapar, no el del cotidiano devenir. No: el Tiempo. Su verdad profunda y esencial. Su caducidad perecedera, inmutable, aterradora. El tiempo de la vida hacia la muerte. Su mente repetía la noticia sin descanso, Ni las aves, ni los colores, ni los recuerdos. Nada. Sólo el tiempo en su límite, marcada, condenada por la temida noticia: dos meses, a lo sumo tres…
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