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lunes, 6 de octubre de 2008

Placer morboso - Silvana Álvarez


PLACER MORBOSO
Silvana Álvarez

Ella los buscaba y los seducía lentamente hasta que llegaba el momento del beso, cuando acariciaba sus cuellos y con uñas filosas les cortaba la yugular, se chupaba los dedos y gozaba de su vampírica obra.
Después, ya en su guarida, se arreglaba las uñas elucubrando un futuro momento de éxtasis.
Hasta que llegó él, y con los labios impregnados de veneno le rozó la garganta. La viuda negra murió en su propia ley.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Al filo de la "filo" - Silvana Álvarez


AL FILO DE LA "FILO"
Silvana Álvarez

—En definitiva, lo que hacemos los seres humanos es defender nuestras percepciones.
—¿Qué estás insinuando?
—Es muy fácil. Yo percibo que el sol se mueve pero, sin embargo, sé que es la Tierra la que gira alrededor del sol. Es una percepción errónea. Mi hijo todavía no lo entiende.
—Si le decís que el sol sale todas las mañanas, ¿Cómo puede llegar a entenderte?

lunes, 15 de septiembre de 2008

Metafóricamente hablando - Silvana Álvarez


METAFÓRICAMENTE HABLANDO
Silvana Álvarez

El tipo se quedó helado frente a su espejo. Era ella. Pusieron en papel toda su locura despojando al vínculo de la inteligencia y poniendo sus fantasmas al servicio de la imaginación desmesurada.
No se conocían realmente y al verse, el espanto los invadió taladrándoles el cerebro. Se habían querido, sí, pero sin los olores.
La virtualidad transformó sus escritos en verdaderos diarios íntimos sin el temor que provoca tener la mirada del otro. Grave error.
Sus compulsiones aparecieron súbitamente en medio del desequilibrio y rompieron el vínculo.
Algún día le mandará este cuento, aunque no le quede claro.
El escudo en la virtuosidad de un lenguaje indirecto. Y lo peligroso cuando se transforma en la única forma de expresión.
Pero confiemos en que el arte salva.

martes, 10 de junio de 2008

Heterónimos - Silvana Álvarez


HETERÓNIMOS
Silvana Álvarez

—Yo no te pedí nacer —dijo Ricardo Reis.
—¿Cómo vas a trascender si no fuera por mí? —salió al ruedo Álvaro de Campos.
—Recuerda siempre que soy tu maestro —acotó Alberto Caeiro.
Fernando quiso matarlos pero ahí estaban, vivos, entre esas cuatro paredes. Un golpe de puerta y se presentó el Doctor Pancrácio con su mejor chiste:
—Tu vida es tu obra. Ya nada puedes hacer. Ni siquiera Aleister Crowley podrá ayudarte, si es lo que piensas.
—Lo hará ya que él es Don Sebastián —afirmó Pessoa con una creencia que se llevaría a la tumba.

domingo, 8 de junio de 2008

Conjuro de Charly - Silvana Álvarez



Mientras el año 1916 sacudía a los rusos, Wilhelm Reich terminaba su tesis sobre albergues transitorios públicos. Una tarde lo visitó el señor Tijeras, muy afilado, queriendo meter sus garras en el proyecto. No contaba con que Reich estaba trabajando en una “habitación del tiempo”. El doctor logró llevarlo a ella y lo encerró en una canción del futuro argentina, donde Tijeras viviría cortando películas y rodeado de sangre.
Cuando el científico fue a buscar la tesis, notó que había una mancha roja en todos los espacios donde antes estaba escrita la palabra sexo.