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lunes, 1 de abril de 2013

Rutinas - Xavier Blanco


Se levantan cada mañana. Se asean, se visten, besan en la frente a sus hijos y marchan sigilosos cerrando la puerta. Parecen felices. Transitan contando cada paso que dan y suben uno a uno los escalones. Nada parece verdadero, pero todo es real. Ya en la cumbre, avanzan hasta el acantilado y se lanzan al vacío. En la lejanía un hombre —sólo uno— emboscado de riguroso negro, tensa su arco y, como en un ritual mil veces ensayado, dispara una flecha, luego otra… Algunas veces acierta y los cuerpos caen abatidos. Nadie grita, nadie llora. Siempre igual, un día y después otro. Luego regresan y la vida sigue su camino, ahí, en ninguna parte.


Tomado del blog: Caleidoscopio

Acerca del autor: Xavier Blanco

jueves, 28 de febrero de 2013

Mentiras de circo - Xavier Blanco


Cada día salen alegres de la chistera: aletea la paloma, corretea el conejo. Salta, entre los taburetes, el elefante; camina, a dos patas, el caballo. Ellos lo saben, ya no hay magia, ni siquiera brujería. Algunos se preguntan por qué no emprenden el vuelo, por qué no se escapan.
Ya es tarde, como si supieran hacer otra cosa. Se lamentan de no conocer mas oficio que el escenario. Lagrimean por sentirse perdidos fuera de la jaula, por no saber transitar entre la muchedumbre. Les embarga el miedo a perder su vista en la lejanía. El oso interpreta al mago, el tigre se balancea en el trapecio, el perro azuza el látigo, la foca vende palomitas.
Desde la grada, confundido entre el público, el chimpancé aplaude.


Acerca del autor:  Xavier Blanco

martes, 12 de febrero de 2013

El circo - Xavier Blanco


Y castiga sin postre al gigante, que la mira embutido en su ridículo disfraz de conejo y su cara de niño grande. Blancanieves se ha enfadado, esta vez con razón, ella hace lo imposible por reflotar la compañía, pero el ogro no entiende que es el hazmerreír del público, que sus fauces desdentadas ya no asustan a nadie. Intenta explicarle que son otros tiempos, que la grada quiere acción y necesita sangre. El gigantón sonríe esquivo y, moviendo las orejas blancas del disfraz, le promete que en la próxima función se comerá un niño. Ella disimula la risa y, acariciándole la nuca, le da golosinas.

Tomado del blog: Caleidoscopio
Sobre el autor: Xavier Blanco

lunes, 23 de julio de 2012

Jaque mate – Xavier Blanco



Apuró el vaso, respiró hondo y, disimulando su mirada belicosa, movió la torre. “Ahora tú”, indicó ella. No se atrevió a mirarla a los ojos. Atenazado por el recuerdo amargo del fracaso, se rascó la pierna mientras el sudor patinaba por su rostro. Observó incrédulo la disposición de las piezas en el tablero: no podía entender tan magno desacierto. Era su turno, el instante tantas veces soñado. Sus dedos temblorosos desplazaron el alfil y, astillando el silencio, musitó las dos palabras mágicas. Ella alzó su cuerpo de forma impulsiva. La sombra de su enorme anatomía, reflejada por la luz blanquecina de las bombillas, eclipsaba el cuerpo diminuto del hombre. Éste, cabizbajo, empezó a rebuscar entre los bolsillos del pantalón. Moby-Dick estalló en sollozos. El Capitán Ahab, acariciándole el rostro, le ofreció caramelos.

© Xavier Blanco 2012

Tomado del blog Caleidoscopio

domingo, 6 de mayo de 2012

Quizás sea un circo - Xavier Blanco


Estás  solo. La carpa es cóncava, tejida con crines amarillas sobre la piel de  animales muertos. Observas la pista tapizada de espejos rotos. Cantan  las lechuzas, los leones vomitan sangre y se avistan chacales aullando en la lejanía. Diluvian lágrimas de sal.
Tiemblas. Tranquilo, es normal que te preguntes si es un Circo. Una fogata de congojas arde en la  pista. La grada oscurece. La única luz que retienen tus pupilas es la producida por el reflejo de tus ojos en esa pira. Silencio. No auscultas  más sonido que el aleteo descompasado de miles de mariposas negras  cercando la sospecha.
Los sueños se balancean en el trapecio y las  pesadillas oscilan por el alambre. ¿Es un Circo? Mientras te interrogas, los caballos rugen, los osos reptan, los tigres braman. Una jauría de gatos brunos cruza la noche. Intentas huir pero tus pies  trémulos caminan lastrados pisando grillos. El miedo te araña. El  espacio se inunda, flotan peces globo y precipitan relojes de arena.
Miras a tu alrededor. No sabes donde estás, lo presientes pero te cuesta creer que el infierno sea así.
No llores, intenta serenarte. Algunas  veces la realidad es voluble: puede que sea un Circo.

Tomado del blog Caleidoscopio

martes, 10 de abril de 2012

Hijo bastardo – Xavier Blanco


Desde la cornisa del piso veinte todo se divisa distinto. Tal vez la vida es así, diminuta como un enjambre de hormigas. Hace frío, el sudor surca mi frente, el viento ruge y las nubes tienen boca de elefante. Todo hubiera sido distinto si aquellos documentos no se hubieran cruzado en mi camino. Pero algunas veces el muro de la existencia se agrieta y quedas atrapado en ese socavón que producen los recuerdos. Yo sólo le enseñé el cartapacio lleno de pruebas irrefutables, y él me gritó jocoso: “sólo eres un perdedor, un fracasado, igual que tu madre”. Mañana el asesinato de Don Marcial -insigne abogado- será portada de todos los diarios. Yo -un miserable camello-, sólo mereceré dos líneas en la página de sucesos. Mientras mi cuerpo se precipita al vacío no puedo dejar de reírme. Llueve plomo, llueve sangre: no importa la página, los dos estaremos muertos.

© Xavier Blanco 2012
Tomado del blog: Caleidoscopio

miércoles, 21 de marzo de 2012

La última función - Xavier Blanco


Disimula sus lágrimas, se maquilla una sonrisa e irrumpe en escena. Los focos deslumbran su decrépita figura. Sitiado por insultos y vejaciones repite idéntico final cada tarde: saca un revólver, encaja una bala en el tambor y lo hace girar de forma caprichosa. Una detonación fría enmudece la carpa. Mientras su cuerpo menudo finge la muerte, los niños aplauden enfervorecidos. El domador, escondiendo el rastro sanguinolento garabateado en la pista, retira apresurado el cuerpo del payaso. Llueven palomitas y pompas de jabón. Un redoble nervioso de tambores brilla en la oscuridad: “…ahora…”, titubea el presentador... Nada, sólo grita el silencio.

© Xavier Blanco 2011.
Tomado del blog Caleidoscopio

sábado, 21 de enero de 2012

Cosas de niños - Xavier Blanco


No he sido capaz de olvidar aquella imagen de Papa Noel agonizando en el salón; ni la mirada de mi hermana observando impasible la escena. Sus ojos ardían y en esas llamas resplandecía humeante la pistola que aferraba entre sus manos. Su voz cándida todavía martillea en mi cerebro: “ese gordo existe, pero yo no he pedido una muñeca”. Para no disgustarla, lo enterramos con el disfraz, el relleno y la barba de algodón; hasta el cura se reía. Ella, ingenua, espera que los Reyes Magos le traigan la bicicleta, pero sigue preguntando insistentemente donde está papá.

© Xavier Blanco 2011.
Tomado del blog Caleidoscopio 
Ilustración: Paul Klee "The Mask" (fragmento)

domingo, 15 de enero de 2012

El circo Ítaca - Xavier Blanco


Emerge majestuoso, como una nube sin forma definida. Su sombra de palisandro avanza calmosa eclipsando el pueblo. El sol del austro centellea en su lomo. Es el mítico caballo de Troya, único carromato del Circo Ítaca, que penetra fastuoso en la ciudad. De sus entrañas descienden artistas y animales: el adivino Calcante, Penélope - que teje incansable la carpa infinita de colores mágicos-, el Ave Fénix, la lira de Orfeo, la Maga Circe y la Hidra, el monstruo de cincuenta cabezas. Los niños aplauden el vuelo majestuoso de Ícaro y al forzudo Hércules mientras los Centauros disparan sus flechas. Al finalizar la función, Caronte, que realiza las tareas de acomodador, acompaña a los presentes a la salida mientras los niños corretean por el laberinto. Todos saben que siete mancebos y siete doncellas perecerán bajo las fauces del Minotauro. Resuena un tenue canto de sirenas, de color blanco incierto; se desvanece el caballo metamorfoseado monte. En la lejanía anida lo enigmático, la infinitud, tal vez el miedo. Ahí, en el límite de la fantasía, llueven pompas de jabón.

Tomado del blog: Caleidoscopio

jueves, 5 de enero de 2012

El circo de los recuerdos - Xavier Blanco


El circo emergía cuando el verano angostaba. Aparecía sin música ni elefantes. No había magia, tampoco equilibristas. El público acarreaba sus propias sillas hasta la plaza y, como no tenía carpa ni pista que montar, la función se representaba en la calle. Los vecinos participaban facilitando los animales: una cabra, un conejo y un par de gallinas. Tío Anselmo, el gaitero, se soltaba con alguna salmodia, y Marcial, el alguacilillo, relataba historias tristes de otros tiempos. Nadie oficiaba de maestro de ceremonias y nunca se escucharon risas ni ovaciones. Decían que el mejor número era uno protagonizado por fantasmas, pero ningún ser humano pudo verlo. Las campanas tañían a muerto y, finalizada la función, la compañía se evaporaba. Sin música, sin aplausos, sin nada, y marchaban por el mismo camino por el que nunca vinieron.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Poca cosa – Xavier Blanco


Lloraba. Era poca cosa, el último de la fila, un cero a la izquierda. Gato por liebre. Cola de ratón, una piedra en el zapato, un sin nadie. Poco más que nada, un piltrafilla, un despojo, un desecho, sobras, ceniza, sólo migajas. A menudo una víctima propiciatoria, un daño colateral, una jugada del destino. Siempre ahogándose en un vaso de agua. Toda una vida andando con la soga al cuello. Perennemente bailando con la mas fea. Aprendiz de todo maestro de nada. Un personajillo, mala suerte, mal fario, el número trece. Hablar, decir, opinar…caer en saco roto. Cantos de sirena, agua que no moja, cosecha perdida. Lloraba, no tenía muchas pretensiones; a él le hubiera gustado ser granito de arena. Cada loco con su tema. A buenas horas mangas verdes.
© Xavier Blanco 2011.

Tomado del blog Caleidoscopio: http://xavierblanco.blogspot.com/

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mal camino - Xavier Blanco


Abrió los ojos doloridos como si emergiera por un pozo oscuro. No conseguía respirar. La sangre seca obstruía su nariz y seccionaba su garganta. Descendió, tembloroso, del vehículo. Una bruma baja asediaba el paraje. Miró a su alrededor: reconoció el cuerpo de María, inerte, en la ciénaga. Sólo podía ser un sueño, quizás una maldita pesadilla. Recordaba las risas, la carretera serpenteante, el claxon del camión y aquella luz cegadora. Tal vez había aparcado en el mismísimo infierno, tal vez sobró la última copa. Aterido, sintió frío, le atacó el miedo, un silencio sepulcral antecedió al respiro de la muerte.

© Xavier Blanco 2011.
Tomado de Caleidoscopio

jueves, 1 de septiembre de 2011

Un elefante - Xavier Blanco


—Este gordo ocupa mucho lugar y no me deja ver el león, mamá.
—Manolito, no es gordo. Es así, es un elefante.
—Será un elefante, pero es un elefante gordo. Además los elefantes no llevan sombrero, ni tienen bigote, ni comen palomitas, ni sorben la coca cola, ni hacen ruiditos. Ése mamá, digo ése.
—No señales hijo, que es de mala educación.
—Ves, mamá, como este gordo ocupa mucho lugar. Ahora no puedo ver los payasos. Me enfado. Ya no vengo más al circo.

© Xavier Blanco 2011.
Tomado del blog Caleidoscopio

Ilustración: "El Circo", de George Seurat

martes, 16 de agosto de 2011

Un nuevo empleo – Xavier Blanco


He conseguido el empleo gracias a un conocido. Un amigo de la Universidad. He empezado esta mañana. Llevo tres horas buscando mi despacho. Siempre he sido muy tímido y me cuesta mucho preguntar. La gente me mira. Esa ventana me suena, creo que ya he pasado antes por aquí. Me han contratado de Subsecretario, pero no me acuerdo para qué Ministerio. Ahora tengo una necesidad —ya encontraré el despacho—: necesito saber donde está el lavabo mas cercano. Os juro que antes había visto un letrero que ponía cafetería. No veo a nadie. Espero que haya días mejores. Es prematuro decirlo, pero no me gusta mucho este nuevo empleo.

Tomado del blog Caleidoscopio 

domingo, 14 de agosto de 2011

Era ella... - Xavier Blanco


Lo juro. La he visto esta mañana, no tengo ninguna duda. Viajábamos juntos en el mismo vagón de tren. La sentí cerca. No la he perdido de vista. No ha reparado en mi presencia. Esos ojos, esa mirada. Era ella. Descendí del vagón en la primera parada. Curioseó mi miedo. Se reía. Han pasado seis horas y todavía tengo el pánico en el cuerpo. Sigo deambulando por el andén. No se dónde estoy. Quieto, parado, en ninguna parte. La diferencia entre la suerte y la muerte es sólo una letra. Os lo prometo. Era ella.

© Xavier Blanco 2011
Tomado del blog Caleidoscopio

Imagen: Crystal Fire, de aeravi

lunes, 8 de agosto de 2011

Os escribo desde el más allá – Xavier Blanco


Hace días que tengo el mismo sueño absurdo, desatinado. Me despeño por un precipicio, el descenso es infinito, eterno. Nunca llego al final. Me despierto sudoroso, angustiado, atormentado. De eso hace ya algunas semanas. Creo que no es un sueño. Miro a mi alrededor y no sé dónde estoy; lo presiento, pero me cuesta creer que el infierno sea así.

Tomado del blog Caleidoscopio

jueves, 4 de agosto de 2011

El destino – Xavier Blanco


Le costaba caminar, cuánto tiempo sin hacerlo. Estaba entumecida, dolorida, rígida, yerta, acalambrada. Demasiados días allí sentada, horas y horas moviendo un pie y luego el otro, flexionando las rodillas, arqueando los codos, girando el cuello. Lo peor eran las cuerdas. Pensando que la felicidad es correr y cortar el viento, saltar y tocar las estrellas. Soñando ser su propio dueño, levantó la mirada, se estremeció, lo distinguió a lo lejos. Él la observó y aceleró su caminar. Se quedó quieta, inmóvil, como si una fuerza externa hubiera paralizado sus extremidades. Presa del pánico, cerró los ojos en el mismo momento que él la asió por el cuello, y volvió a ligar las cuerdas a la cruceta. Por sus mejillas, de madera, caían dos lágrimas. Maldito destino. Volvía a ser una marioneta.

© Xavier Blanco 2011.
Tomado del blog: Caleidoscopio