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lunes, 8 de diciembre de 2008

Todo claro - Roberto Ortiz


TODO CLARO
Roberto Ortiz

Genio era uno más, un compadrito de los arrabales. Le gustaba el pisco, el son y las mujeres. Hasta que un día, cansado de la bohemia, decidió casarse, sentar cabeza como se dice, parir al hijo y encumbrar su nombre. Con tales ilusiones caminaba borracho por el muelle del puerto de atunes y anchovetas, ignorante de la luz que lo seguía. Aquella noche fue abducido por la horda más triste de cangrejos cósmicos. ¿Es o no es real?, pensaba Genio, delante de sus captores, como deshojando margaritas. Azorado por el delirium tremens comprendió su mala suerte y, viendo las tenazas cortar su cuerpo, comenzó a reír, poco a poco, hasta convertir sus miedos en horribles carcajadas.

Foto: Vista de Valencia (J.V.Ortuño)

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Canonización - Roberto Ortiz


CANONIZACIÓN
Roberto Ortiz

La última virgen que llora es una escultura de piedra, de unos dos metros y ataviada de harapos. Su gruta está en una hendidura, junto a un riachuelo de peces invertebrados, en el mismo lugar que, según los oriundos, había bajado del cielo, hacía tanto, una mujer de cabellos rubios. En ese tiempo, contaban, la joven fue capturada y obligada a ejercer la prostitución. Hombres y mujeres la visitaban y alimentaban con hongos y helechos pues, decían, el azafrán no es para vírgenes y los sapos no curan el mal y la tierra no alimenta, y etcétera, etcétera. Y un día de aguacero, la niña simplemente desapareció. Fue cuando, sobre una estalactita, se esculpió a la Virgen del Dolor. Lo único real en ella es el crucifijo made in USA.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Quinto mandamiento - Roberto Ortiz


QUINTO MANDAMIENTO
Roberto Ortiz

Cuando Utópico pensó que la historia no daba para más, se encontró con Don Conejo que acababa de asesinar a sus seis mujeres. Ojo: mujeres de verdad, traídas especialmente de Sonora, Méjico. Tres días se dedicaron a recolectar firmas para poder postular al título extinto de Rey de la Selva. No está demás decir que Don Conejo fue el único candidato. Por lo bajo recibieron dólares del narcotráfico y de la prostitución de menores en el África y en la Casa Blanca. Y por si fuera poco, se aliaron secretamente con la CIA y el Pentágono en aras de esterilizar a las conejas (a las verdaderas, no a las de Playboy).
Vanas maniobras, sin embargo. Aquellas liebres de marzo murieron con los primeros escopetazos. Y como suele suceder, sólo escapó Utópico… ay… la perniciosa falsa utopía.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cuarto mandamiento - Roberto Ortiz


CUARTO MANDAMIENTO
Roberto Ortiz

Tantas llamadas de atención lo convirtieron en un manojo de improperios en contra de Séneca, sabio cordobés que no sabía cómo alinear a su discípulo y que el 62, en medio de una vorágine de gripes y conspiraciones, renunció a él después de tanta ignominia. El mal alumno, que con tan sólo dieciséis años había llegado al poder, seis años más tarde hundía sus tenazas en el globo maternal, tal vez vislumbrando a Roma como la primera Ciudad Luz.
Hoy, la mayoría practicantes del New Age y de la Séptima Estrella de Babel, niegan que su locura se debió a la gran lluvia de ranas, o cristianos, que inundó la lógica y los orgasmos con vanas alegorías del Mandamiento Nuevo. La verdad es que su razón se fue por el sumidero como una mierda gorda y perfumada.

lunes, 13 de octubre de 2008

Eufe... ¿qué? - Roberto Ortiz


EUFE... ¿QUÉ?
Roberto Ortiz

Una silla y un lavatorio son los únicos elementos. Las paredes están manchadas de sangre y entre los coágulos se puede leer, en tipografía nerviosa, ‘lo siento’. En efecto, aquel hombre de ropa gris y cabellos grises, ha matado lo que más quería y, como última voluntad, ha pedido sepultar al cadáver. Se lo he concedido. Yo también, alguna vez, he pedido clemencia y he vagado por el mundo como un Valjeán arrepentido.

¡Qué trágicas son las comedias!, grito, mientras corro hacia el manto obituario repleto de estrellas. El prisionero ha muerto y en su rostro no hubo dolor ni arrepentimiento, sólo un rictus categórico, de esos que dan miedo. El cielo se esfuma y el hedor de los excrementos son los nuevos sacrificios. ¿Qué es el hombre?, pregunto, ¿un asesino, un cadáver o una larga sucesión de eufemismos?

viernes, 10 de octubre de 2008

Tercer mandamiento - Roberto Ortiz


TERCER MANDAMIENTO
Roberto Ortiz

Recuerdo que era noche de brujas. Todo pasó tan rápido que ahora lo comparo como el videoclip de los ascensores, ese en el que el ascensorista aparece en más de treinta escenas con más de treinta tipas, a las que viola antes de mirar y escupir a la cámara. Todo iba bien hasta que llegaron los puchos y allí sí que nos enrollamos. Con ganas de joder, contratamos a Natividad. La estábamos haciendo linda, pero cuando El Chato la embestía por la boca, a la puta se le ocurrió la mala idea de preguntarle si hacía lo mismo con su novia. Fue entonces cuando se rompió el cristal. Entre uno y otro disparo, El Chato remató puñetazos y puntapiés. Carlos escapó con el segundo disparo. Yo, que sabía que Camila le había dejado, le dije que se calmara, que, ¡puta Chato, no es para tanto!

jueves, 9 de octubre de 2008

Segundo mandamiento - Roberto Ortiz


SEGUNDO MANDAMIENTO
Roberto Ortiz

Una silueta corre hacia la luz.
El último grito de la mujer que acaba de morir, lo ha arrastrado hasta ella.
La llovizna golpea los tejados y la luna, la hermosa luna, reverbera el cuchillo que cuelga del pecho. Alguien ha dejado la puerta abierta, por el perfume y las flores no ha sido cualquiera. Una ráfaga traspasa la habitación, levantando pétalos y la foto de un hombre mientras el intruso persigue, equivocadamente, el falso aroma.
Ha dejado de llover. En los trozos de carta, que yacen por todos lados, la difunta se dirige a Diana, dice que lo siente, que no la ama, sino al hombre, y jura por los mil demonios que no lo dejará. El desconocido alza la cola y maúlla: el olor a gata ha llegado convertida en hilachas de sexo. Por lo demás, es la época de celo.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Primer mandamiento - Roberto Ortiz


PRIMER MANDAMIENTO
Roberto Ortiz

El demonio entró en su cuerpo en forma de humano. Al principio, cuando le salieron las primeras uñas, pensó que era una malformación genética, el mismo que había acabado con sus ancestros. Luego fueron los cabellos, los olores, la cubierta epitelial. Jamás aceptó el hecho de ser el último de su especie y vivía con la esperanza de encontrar un igual. Pero ahora, presa de aquella mutación, sabía que el demonio, usando quien sabe qué argucias, se había metido en su cuerpo. Juró que no lo admitiría así por así. Se arrastró hasta la cima y desde allí contempló a la orgía de sombras entrampadas en el sufrimiento. A medida que avanzaba sintió un remezón: él no dejaría, jamás, de adorarse a sí mismo. Ya completo, emergió del barro como un témpano de sal.

martes, 7 de octubre de 2008

Encarnación - Roberto Ortiz


ENCARNACIÓN
Roberto Ortiz

Me acordé de él cuando vi Stalker. Creo que se llamaba Leina o Leinand, no lo recuerdo, pero sí que era un nombre arrancado de una canción. Este Leinand, pongámoslo así, a pesar de su lucidez, hablaba con tanta efusividad de un lugar donde los sueños se hacen realidad que llegué a creerle. Lo vi una sola vez, cuando yo estaba enfrascado en un acontecimiento doloroso. Lo asesiné apenas vislumbré una luz. Por largo tiempo no dejé de pensar en él. Deambulé como Pedro en Comala buscando un porqué. Error; él y su panacea eran inventos míos y mi búsqueda: de autoafirmación; y reproche por no haberle dado un final feliz. Lo mismo debió sucederle a Tarkovski, su stalker no es más que un cristo perdido que al final, en la puerta misma de la salvación, teme y deja de ser dios para convertirse en hombre.

lunes, 6 de octubre de 2008

Rémoras - Roberto Ortiz


RÉMORAS
Roberto Ortiz

—Me desharé de estas rosas que son rémoras y trampas.
—Exageras, no tienes que ser tan dura.
—Lo sé, mas mi dureza es mi voluntad…
—Si fuera voluntad no te quitarías la vida.
—Principios entonces, soy una mujer de principios y en ellos no quepa la cobardía
—Principios. Cómo no. ¡Una mujer de principios! Vaya.
—Así, búrlate. Pero no te daré el gusto de verme humillada.
—Hace tiempo que lo estás Rosa, desde tus primeras citas a ciegas.
—¡No te permito que hables así!
—Es irónico ¿sabes?, siempre diste a entender otra cosa, que tú esto, que tú aquello, y mira, ahora estás a punto de ser tú esa rémora de la que tanto hablas.
—Adiós, esto no tiene sentido.
—…
— ¡Adiós, digo!
—Adiós Ros… —antes de terminar aprieta el gatillo. Sólo un payaso ha levantado la cabeza. La ciudad festeja los carnavales.

sábado, 4 de octubre de 2008

Gramatica 1 - Roberto Ortiz



GRAMATICA 1
Roberto Ortiz

[lugar: superficie blanca como de luna]
[episodio1: repetición5033]

Dos memorias conectadas por el espectro electromagnético recitan el siguiente diálogo:

A101: Canta, canta niña robot, que las hembras han nacido para cantar.
CONCIENCIA: ¿Kan ku o kay ker kivi?
A101: No mi niña…
CONCIENCIA: ¿Kan kuim en la kalpa ko?
A101: No es eso, sólo que no entiendo el porqué. Perteneces al aire y, sin embargo, te empecinas en andar.
CONCIENCIA: …
A101: No te aflijas mi niña, si tus alas son un estorbo regálamelas que hace tiempo deseo volar.

[lapsus sonoro al ritmo de Beethoven]

—Hola, hola, veo sombras, veo sombras, repito, sombras…

La voz se pierde en el universo. Criaturas azules sondean la señal, poco a poco, hasta desaparecer.

[lugar: la luna]
[episodio1: repetición5034]


Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)

jueves, 2 de octubre de 2008

La última bocanada de humo - Roberto Ortiz


LA ÚLTIMA BOCANADA DE HUMO
Roberto Ortiz

El hedor hincha sus pulmones y un ventarrón me da a la cara. No sabe lo que busca, quizá un amor clandestino. Quizá una pelea que le recuerde el poderío de sus garras. Quizá, y simplemente, una razón para el sinsentido. Su lengua repasa sus fauces y sus ojos: dos faroles irisados, buscan algo palpitante. Con alevosía se abalanza por el filo que separa mar y tierra, deteniéndose de vez en cuando, olisqueando la dulce brisa, la brisa a sangre. Y mientras corre piensa en qué vendrá ahora, qué tipo de vida se encumbrará en adelante. Y corre a tropezones, como si con correr detuviera el tiempo, sus maullidos se han convertido en lamentos y su ágil cuerpo en una bocanada de humo.
Antes de perderse en lontananza me mira, y yo, sacudido por la estampida de estas letras y la colilla gastada, alcanzo ver el cuerpo amorfo de los invasores.

martes, 30 de septiembre de 2008

Ciega demostración - Roberto Ortiz


CIEGA DEMOSTRACIÓN
Roberto Ortiz

Cerré los ojos y vi pájaros, dice Borges en su Argumentum ornithologicum, relato sexto de El hacedor. Y continúa con una sucesión de frases tratando de demostrar la existencia de Dios. Con la ironía que lo caracteriza lo hace con tan sólo ciento catorce palabras, que es mucho para el caso de un único Dios. Ya antes, bastantes siglos para ser exactos, un desconocido, al que la historia llamó Homero, demostró lo mismo, y lo hizo con sangre. Él no vio pájaros, pero sí sirenas y cíclopes e hizo que un rey llegara a su patria después de largas travesías. Ambos se arrancaron los ojos e ingresaron al patíbulo de los dioses y los salvaron. Es que sólo allí uno puede ver asuntos que el resto no ve. El procedimiento es simple: cierras los ojos y escribes lo que ves. Ergo, Dios existe.

Ilustración: Salvador Dalí

lunes, 29 de septiembre de 2008

Armadura de papel - Roberto Ortiz


ARMADURA DE PAPEL
Roberto Ortiz

Quisieron aislarlo del mundo y lo encerraron en una celda de metal. Tormentas y pesadillas fueron sus sueños proyectados en la realidad. Cabizbajo, el prisionero ideó una salida y se alistó para emprenderla. Guardias sin voz lo veían llorar día y noche arrodillado sobre el acero, que era cama y baño a la vez, pensando que rezaba. Eran tiempos de desidia. La pestilencia del mar, a pólvora y a sangre, era el único alimento.
Nadie sabrá lo que sucedió luego, pero en la milésima noche un estampido destruyó la habitación. Los guardias sólo vieron, con asombro y sumisión, el puño de la libertad convertida en gritos y en palomas de papel. A miles de kilómetros de aquel suceso y desde los cuatro puntos cardinales, cientos de voces se levantaron, adiestrados durante la tregua, en el silencioso arte de derrocar imperios con la imaginación.

Ilustración: Salvador Dalí

domingo, 28 de septiembre de 2008

Eruditos - Roberto Ortiz


ERUDITOS
Roberto Ortiz

—¿Sabes que el Principio de Arquímedes nació de pura casualidad?
—Sé que es un principio riguroso.
—Nada que ver. Sucedió cuando Arquímedes vio el rebalse del agua mientras se bañaba. Entonces intuyó que una fuerza vertical, llamada de empuje, lo levantaba haciéndolo más liviano.
—Dirás pareciéndolo.
—Eso. Pero lo importante es que tal principio es uno de los pilares de la hidráulica…
—Este café está muy dulce, ¿no crees?
—…Y no sólo eso. También estableció que el volumen de la esfera es un tercio del volumen del cilindro que la circunscribe.
—¿No son dos tercios?
—…¿Pedimos agua?
—Me gusta el dulce.
—…Y escribió algo sobre los cuerpos flotantes y…
—El tratado de los cuerpos flotantes, y también El arenario y Sobre la esfera y el cilindro…
—Disculpa, pero estás desordenando mis ideas.
—Algo parecido dijo Arquímedes antes de ser asesinado: ¡No desordenes mis diagramas!

viernes, 26 de septiembre de 2008

Diástole - Roberto Ortiz


DIÁSTOLE
Roberto Ortiz

Después de la lluvia viene la calma. Las arterias, venas y capilares han sido irrigados y la sangre vuelve cargada de impurezas. El corazón apretujado se dispone a salir del precoz encierro, sabiendo que si falla provocará su muerte… preocupaciones que a nadie importan.
La noche ha caído y el hombre trata de recomponer su pasado, el viento y la lluvia golpean la ventana como sopapos de un ser querido. Diástole, sístole, diástole, sístole… el corazón se detiene, sólo dos lágrimas han conocido el precipicio. Las ondas, ya sin resacas, se alinean en un pitido entrecortado. Correteos, llamadas, llantos, lentas declinaciones. La cordura es un nudo a punto de ceder.
En medio de la crisis, como una bestia inconforme, el corazón abre las compuertas y la corriente de glóbulos, algunos ya grises, vuelve a la vida.

Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Sístole - Roberto Ortiz


SÍSTOLE
Roberto Ortiz

Efecto de replegarse en sí mismo lo más que se pueda con tal de respirar. Se le podría confundir con el expelido de ciertos elementos como sucede con la eyaculación. También el semen es expulsado en un apareamiento narcisista y lacaniano donde el sujeto lo es todo. Así, se podría decir que la sangre emanada es consecuencia de un autismo casi sádico. El repliegue es tal que las válvulas tricúspide y mitral transforman al corazón en una bola hermética que no entiende los movimientos del entorno. En su afán de escabullirse y salir disparado al ignoto universo, oxigena el cuerpo que lo contiene convirtiéndose en núcleo palpitante. Lo mismo sucede con los capullos de seda, la fauna abisal y demás incomprendidos, que en palabras de Hesse y cual Atlas, hijo de Jápeto, son el soporte del mundo.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Asunto de Arañas - Roberto Ortiz


ASUNTO DE ARAÑAS
Roberto Ortiz

Más como un lamento que como cualquier otra cosa, la araña apenas refunfuñó. Era su enésimo intento acrobático: una voltereta, un leve alargamiento de las extremidades, un bostezo, para acabar en un vuelo perfecto desde la otra araña de cristal. Mientras caía pensó en las innumerables sensaciones que le depararía el destino. Con la inmediatez de los pensamientos parió toda una generación de arañas cibernéticas que, pensó, reemplazarían a los virus digitales. Lo que nunca imaginó es que acabaría con el vientre reventado frente a la pantalla de cristal líquido, con sendos fotogramas del Hombre Araña.

Leviatán 2 - Roberto Ortiz


LEVIATÁN 2
Roberto Ortiz

Si bien Hobbes trató de axiomatizar su filosofía en una suerte de geometría cartesiana, esta se salió de los cauces enclenques de las abscisas y ordenadas, y en un devenir de lamentos se extendió más allá de las asíntotas y funciones exponenciales.
El estado es un monstruo, parece decir, una serpiente bífida, un leviatán al acecho. Y el hombre, simple cúmulo de experiencias, atestigua esta verdad como inexorable y se somete a la justa repartición de bienes, que es en última instancia, de la que depende su existencia. Lástima que el estado sea, por naturaleza, injusto. Es aquí donde la filosofía hobbesiana cobra vida y promulga, como buen profeta y a los cuatro vientos, el Homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre), una verdad inexorable que no contempla, como ven, simples arrebatos pitagóricos y tienta, aunque con disimulo, una visión casi cuántica.

Ilustración: M.C.Escher

viernes, 19 de septiembre de 2008

Extinción - Roberto Ortiz


EXTINCIÓN
Roberto Ortiz

La ciudad ha sido infectada. Indiferencia y depresión son los síntomas que anteceden a la muerte. Es cierto que al principio (cuando los extremistas tomaron, si se quiere, las paredes y los medios de comunicación) nadie creyó que la infección se convertiría en la atadura final de la existencia. Ni siquiera los gobiernos pusieron de sí, más bien alentaron coloquios y cumbres para reducir en diez por ciento la demanda de condones, arguyendo que este es el motivo del acelerado retroceso del índice de mortandad. Y la gente, como siempre (y con razón), sólo vio cortinas de humo y (con la bendición del Espíritu Santo) propagandas de mala fe. Mientras tanto, las bacterias van royendo lo que queda. Eso es todo, sin altibajos ni vueltas de tuerca caminamos hacia el agujero negro de la eclosión.