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domingo, 14 de diciembre de 2008

Medianoche - Libia Brenda Castro


MEDIANOCHE
Libia Brenda Castro

La realidad es un lugar extraño. En ella habitan miles de ojos. Algunas veces todos miran hacia un punto fijo, otras, cada ojo ve una cosa distinta y en cada córnea queda impresa una imagen. Cuando los párpados de todos esos ojos se cierran, producen sueños en blanco y negro, que luego serán impresos en celuloide.
Un hombre demacrado enrolla viejos carretes de cinta. Cada noche toma un rollo, lo inserta en una máquina de luz, proyecta la película sobre una pantalla blanca. Se asoma por el cristal: la sala se va llenando de ojos. Se acomodan en filas y se quedan mirando la proyección, sin parpadear.
Cada uno de los ojos contiene un puntito de felicidad. Esa felicidad es producto de un secreto y una certeza: lo que el ojo mira son sus propios sueños, cada sueño es un fragmento de la realidad.

Foto: Vista de Valencia

sábado, 2 de agosto de 2008

El ilusorio gran poder del ínfimo funcionario - Libia Brenda Castro


EL ILUSORIO GRAN PODER DEL ÍNFIMO FUNCIONARIO
Libia Brenda Castro

El primer pequeño burócrata escala su silla, se sienta frente al escritorio, enciende la computadora, luego ve sus piececillos, que apenas sobresalen del borde del asiento. La mañana renquea hacia el mediodía. Entonces llega el segundo pequeño burócrata a la misma oficina y repite el ritual de la silla, la computadora, los pies. Por alguna causa levemente oscura el primer personaje lo increpa, le exige, agita papeles de colores frente al recién llegado, levanta la voz.

Llega la noche, el segundo empleado sale del edificio, más pequeño que antes, arrastrando los piececillos. El primero, en cambio, ha crecido, llena a la perfección el traje barato, levanta la cabeza con orgullo, camina muy erguido. Sonríe satisfecho por un día de labor.

miércoles, 30 de julio de 2008

Cascabel - Libia Brenda Castro


CASCABEL
Libia Brenda Castro

"A mí que me registren" dijo la doncella, con las manos extendidas, cuando el bufón inquirió por su gorro de cascabeles. Al caballero le dieron ganas de registrarla, pero una mirada enfática del primer ministro lo hizo desistir. Los saltimbanquis tiraban discretamente pelotas coloridas y la Reina bostezaba con disimulo detrás de su abanico (esos chismes de cortesanos le aburrían). "Pues alguien lo tiene y debería devolverlo", dijo el bufón, se cruzó de brazos y puso cara de enfado. El hechicero propuso un interrogatorio, pero nadie le hizo caso.
Más tarde, el bufón salió enfurruñado del salón, en busca de la costurera. Al mismo tiempo el monarca se levantaba, extendiendo con gracia su manto, y se encaminaba rumbo a sus aposentos, rodeado de un tintineo cristalino.

lunes, 28 de julio de 2008

Ego - Libia Brenda Castro


EGO
Libia Brenda Castro

Jugamos al demiurgo fijamente, creando pequeños seres de palabras. “Escribo que escribo”: en eso radica nuestra valía, nuestro tesoro, allí se reflejan nuestros sueños inconfesables, viven nuestras esperanzas. Pero también, inevitablemente y con soberbia, toman forma los demonios y las pesadillas. Por esa razón nos atormentamos, nos mordemos la lengua, escupimos. Acabamos por resignarnos y entonces, convencidos de que no hay otro remedio, convocamos al dios de la tinta y el papel. Acallamos las otras voces y deseamos que la nuestra, única, resuene por encima de todas las demás.
Y somos todo el mundo, todas las voces, todos los seres, todas las palabras. Así todo cobra sentido y nos decimos, bajito: “sí, soy un pequeño dios que juega a crear, cada mañana, un mundo nuevo”.

Ilustración de Dianne Johnson

viernes, 25 de julio de 2008

Altamar - Libia Brenda Castro


ALTAMAR
Libia Brenda Castro

El capitán era conocido por sus métodos temerarios de viaje, pero amarrar a la tripulación entera era demasiado. La cera únicamente amortiguaba el sonido sin ahogarlo del todo. Cuando el canto llegó a nuestros oídos nos arrancamos la ropa, luego esa sed invadió nuestros cuerpos. Después vimos la isla: poblada por hermosos seres que nos llamaban desesperadamente. Recurrimos a la última gota de fortaleza y nos quedamos en el barco, llorando. Pero el capitán... En cuanto empezó el canto se desnudó, luego oímos un rugido como de bestia de la selva y él se hundió en el mar. Lo vimos nadar rumbo al espejismo.

El contramaestre tomó su lugar. Lo nombran Odiseo. Sé que es injusto, él administró los tarros de cera y, misteriosamente, faltaba uno.

miércoles, 23 de julio de 2008

Narciso - Libia Brenda Castro


NARCISO
Libia Brenda Castro

Un hombre llega a vivir a un departamento y, al instante, cambia todos los espejos.
—Pues antes ya se han mirado otros en ellos y no quiero superponer mi rostro al suyo (ni mucho menos hallarlos un día debajo del mío, mirándome como un usurpador o un invasor).