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martes, 6 de enero de 2009

Cuando él se duerme - Ana Cristina Rodrigues


CUANDO ÉL SE DUERME
Ana Cristina Rodrigues

La Luna desaparece del cielo y la fatiga se apodera de mi cuerpo. Las piernas y los brazos me duelen por la loca carrera. Tengo la garganta arañada por los aullidos dementes, la boca sangrante y los labios rasgados por las presas recogidas. Caigo; torpeza y sopor en mis sentidos. Pero la luz invade el mundo de nuevo. La Luna comienza a despuntar, la fatiga se va y el monstruo que llevo en mi interior regresa, poco a poco, arrastrándose dentro de mí, abriéndose camino con garras y presas afiladas.
Entonces apareces, envolviéndome con tus brazos plateados. Y me sujetas hasta que él se duerme...

Título original: Até que ele durma
Traducción del portugués: GvH

miércoles, 9 de julio de 2008

El Señor del Tiempo - Ana Cristina Rodrigues


EL SEÑOR DEL TIEMPO
Ana Cristina Rodrigues

El Señor del Tiempo abrió las manos. Los milenios se escurrieron como meros segundos. Surgieron galaxias, nacieron estrellas, se formaron planetas. Pero le pareció poco.
El Señor del Tiempo sopló. Y los milenios se partieron en siglos. Brotó la Vida: agua, lluvias, volcanes y terremotos modificaron su obra anterior. Aún así, no quedó satisfecho.
El Señor del Tiempo abrió los ojos. De los siglos surgieron años. Vinieron las civilizaciones, grupos pequeños, pintores de paredes... que se transformaron en multitudes que construyeron templos y edificios gigantescos.
El Señor del Tiempo comenzó a sentirse satisfecho. Y las civilizaciones comenzaron a destruirse, colocando toda la creación en riesgo. Y Él cerró los ojos. Pero ya era demasiado tarde.

Título original: O Senhor do Tempo
Traducción del portugués: GvH

¡Es tarde! - Ana Cristina Rodrigues


¡ES TARDE!
Ana Cristina Rodrigues

El conejo blanco miró el reloj. —¡Oh, mi Dios! ¡Es tarde!
Salió a la carrera, temeroso de no conseguir llegar a tiempo. Para su desesperación, la muchachita rubia acababa de levantarse, con la gata en el cuello. Era la hora de la cena, y su abuela la llamaba.
Al conejo blanco sólo le quedó guardar el reloj en el bolsillo del chaleco. Sentado en la raíz del árbol, miró hacia el agujero por donde Alice debería haber pasado y suspiró.
Fue por tan poco.

Título original: É tarde!
Traducción del portugués: GvH