Mostrando entradas con la etiqueta Paula Duncan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paula Duncan. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de enero de 2014

Aroma - Paula Duncan


La madrugada me regala un firmamento estrellado, alguna nube con forma de duende regordete que guiña un ojo al pasar por sobre mi cabeza, antes de desaparecer en viaje a su reino, el jazmín después de la tormenta ha perdido casi toda su corona; de pronto un aroma golpea mi cerebro, el aire huele a lavanda… el aire huele a vos; mis ojos, mi garganta, mis oídos, se llenan de ese aroma inconfundible, te siento a mi lado; tu presencia me cubre entera, el corazón corre al compás de la sangre bullendo en mis venas; quiero hablar pero al abrir mi boca siento que el aire de mi aliento se ha vuelto lavanda; ya no tengo dudas: te fuiste pero vives dentro de mi.

Acerca de la autora:
Paula Duncan

domingo, 12 de enero de 2014

La intriga - Paula Duncan



La noche me atacó por la espalda; todos sus oscuros personajes parecían estar acechando, mientras buscaba por todos lados la respuesta. 
Llegué a la iglesia, desde la cruz del campanario un pedúnculo de luz dibujaba la cruz en la vereda, que aparentaba ser de vidrio rojo brillante.
La incógnita persistía en mi cerebro, sin encontrar solución comencé a caminar dando vueltas y vueltas a la plaza.
Un vagabundo dormía abrazado a su perro en un banco escondido; las hamacas se movían solas a mi paso; hasta podía escuchar voces y risas, pero no había nadie, ellas estaban en mi cabeza, en la última vuelta un zorzal comenzó a cantar y en ese momento veo en un banco cercano un libro abierto boca abajo, lo dí vuelta y al leer la página marcada encontré el resultado del acertijo; volví a casa y dormí miles de días.


La Autora: Paula Duncan

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Insonoridad espacial - Paula Duncan


Voces, voces que no escuché, se transformaron en un movimiento mecánico de bocas que se abrían y cerraban sin ningún contenido sonoro.
Necesidad de estar aquí o allá no encontraba; por momentos creí estar en ambos lugares y el hálito helado rozaba mi nuca; me volví completamente transparente, físicamente era de cristal líquido, el universo entero podía pasar a través mío pero mi cuerpo crujía y no era visto.
De repente el espacio se desplegó delante de mis ojos, como un ambiente troquelado y las cosas comenzaron a ordenarse.
Mi cuerpo recuperó la calma, todo estaba ahí delante de mí, solo hice una correcta lectura y el hálito helado desapareció, recobre el calor.
Ya nadie podía pasar a través mío, si y no lo permitía; espacialmente había recuperado la sensación de pertenecer.

Acerca de la autora:

miércoles, 15 de mayo de 2013

Él sabe - Paula Duncan



Después de trece meses visite a mi viejo y excéntrico psiquiatra. Tuvimos una charla amena café de por medio y me invito a volver a mi viejo grupo. "Aunque sea un tiempo para saber por dónde andas", me miró y sonrió; yo también. Él sabe que hablo con mis gatos, tengo duendes en el jardín y me gusta pasear por los espejos; me olvidé de contarle que hace unos días me siento acompañada, hay una presencia amigable detrás mío; no se quién es, solo sé que es un hombre...


Acerca de la autora: Paula Duncan

domingo, 24 de marzo de 2013

Llovía - Paula Duncan



Con el primer trueno, salí corriendo a comprar lo que me faltaba, busqué pan, llegue a la verdulería, conseguí algo de ensalada y al salir ya llovía, y pensé ¿corria o disfrutaba? y por supuesto opté por lo último... ¡jajá! era un placer impagable caminar bajo la lluvia, sentir las gotas escurriéndose por mi cabello como si una gran mano me acariciara, levante la cara y la lluvia mojo mi rostro, cada vez caminaba más despacio para gozar con esa lluvia, no pude cazar charcos; todavía no los habían soltado. Un relámpago ilumino el cielo en su totalidad, mire con atención; estaba en la puerta de mi casa... 

Acerca de la autora:  Paula Duncan

miércoles, 20 de febrero de 2013

Desencuentro - Paula Duncan



El entraba, yo salía.
Cuando el entraba, salía y cuando yo salía, entraba.
De tanto el, entrar saliendo y yo, salir entrando.
No nos fuimos encontrando, el por estar saliendo y yo por estar entrando.
Entonces fuimos probando para tratar de encontrarnos.
De salir cuando salíamos y de entrar cuando entrábamos.
Pero igual fue imposible, por una cuestión de espacio.
Para el entrar era afuera y para mi salir era adentro.
Y así, saliendoentrando y entrandosaliendo, se nos fue escapando tiempo.
Y no nos encontramos, el entrando yo saliendo, dentro del mismo espacio.
Pero jamás nos cruzamos y continuamos; el saliendo y yo entrando…


Acerca de la autora:  Paula Duncan