Fernando Gomes
a Julio Cortázar
Se ofrece al narcisista que nos fastidia un espejo de dimensiones generosas, por lo menos con la altura y la anchura del irritante individuo. Se espera lo suficiente como para que él se contemple en el objeto hasta que ambos se fundan; la media es de treinta y cuatro segundos, pero puede variar en función de la capacidad reflectora de la superficie espejada y siempre en proporción inversa. Se toma entonces una piedra y el resto no requiere explicación.
Título original: Maneira facílima de destruir um narcisista Traducción del portugués: Sergio GvH.