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lunes, 11 de julio de 2011

En la cancha se ven los pingos - Martín Gardella


El partido definitorio se jugaría en nuestra ciudad, y especulábamos que eso nos daría una gran ventaja deportiva, ya que los rivales venían de muy lejos.
El equipo visitante salió a la cancha con Agrio de arquero; Anfión, Quirón, Dafnis y Euritión en la defensa; Folo, Homados, Juancaballo y Mimas en el medio; y la imbatible dupla Antímaco y Tautamante en la delantera.
Nos equivocamos al pensar que, por su aspecto, ellos serían unos burros para el juego. Las dos piernas extras que tenía cada jugador de la visita, con una velocidad y habilidad muy pocas veces vista, resultaron ser una ventaja excesiva, y el partido casi termina en una goleada. Sin que nuestros jugadores pudieran hacer nada para evitarlo, aquella inolvidable tarde triste, el equipo de “Centauros Football Club” nos mandó al descenso.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Si no fuera... - Martín Gardella


–Si no fuera porque estás tan lejos, iría esta misma noche a dormir contigo –dijo la voz en el teléfono.
–Te abriría las puertas encantada –respondió la mujer–. Si no fuera porque hoy regresa a casa mi marido, tras haber cumplido la condena por tu asesinato.

Tomado de: http://livingsintiempo.blogspot.com/

lunes, 18 de octubre de 2010

El séptimo hijo varón - Martin Gardella


Despertó sola, temblando, y envuelta en sudor, sobresaltada por un sueño extraño, en el que un lobizón le hacía el amor salvajemente en su propia cama. Logró olvidar aquella pesadilla por algún tiempo. Seis meses después, para sorpresa de los médicos y la partera, dio luz a un pequeño lobo.

domingo, 4 de julio de 2010

El banquete - Martín Gardella



–Tengo ganas de comerte a besos –dijo el hombre.
La mujer entusiasmada accedió a la propuesta sin dudarlo, ya que el varón y su oferta resultaban atractivos.
Pero el muchacho fue incapaz de dominar, sólo con besos, la sabrosa tentación que le provocaba aquel cuerpo expectante tan carnoso. La muchacha complaciente era tan bella, que él no pudo evitar sentir algo de pena, en el instante exacto en que ese lobo insaciable, que lo posee por las noches, abrió sus fauces.

Tomado de http://livingsintiempo.blogspot.com/

domingo, 23 de mayo de 2010

Pasión alienígena - Martín Gardella



Ella es una chica de otro planeta. Tiene una nave espacial camuflada en la cocina de su casa, pero lo niega (dice que sólo es un electrodoméstico un poco antiguo, que hace un ruido muy particular). Disimula, prefiere ocultar su origen. Habla perfecto español, toma mate, come empanadas. Apaga las luces de su dormitorio cuando la desvisto, alegando ser un poco vergonzosa. Quiere convencerme de que es una mujer normal, pero no lo logra. Las caricias de sus manos de ocho dedos la descubren. Y sus besos hechiceros, tan distintos a todo lo antes conocido, tienen el sabor característico de las estrellas.

Tomado de http://livingsintiempo.blogspot.com

jueves, 4 de marzo de 2010

El nuevo mesías - Martin Gardella


—Hombres de poca fe, ¿por qué me sueltan? Les dije que soy el Mesías, el hijo de Dios y debo morir para salvar a la humanidad —gritaba el hombre en paños menores.
—Yo creo en ti, pero debo cumplir con las órdenes del director —respondió el enfermero, mientras descolgaba al falso Mesías del árbol al que se había atado, en el patio central del neuropsiquiátrico.

jueves, 25 de febrero de 2010

El dragón ausente - Martín Gardella


Escondida entre los multicolores montes Apeninos, se encuentra la morada de un dragón bravío. Se discute, entre los especialistas, la razón por la cual, desde hace siglos, el animal fabuloso no accede a ser visto. Algunos afirman que se esconde por vergüenza, desde que perdió la capacidad de producir fuego. Otros, con mayor rigor histórico, aseguran que el dragón se condenó al ostracismo por remordimiento. Sólo así se explica que su desaparición haya sido concurrente con aquel famoso incendio de Roma.


Tomado de http://livingsintiempo.blogspot.com/

martes, 26 de enero de 2010

Las mil y una bodas - Martín Gardella


Mientras el centro comercial permanece abierto, un vestido blanco se exhibe inmóvil en el escaparate. Cada noche, apenas el sereno abandona la sala, comienza la fantástica escena de la boda, en la que la novia imaginaria contrae matrimonio con un muñeco elegante de la sección de hombres. Todo el mobiliario los observa, mientras bailan un mágico vals vienés entre los percheros. La fiesta continúa alegremente hasta el alba, en que vuelven la quietud, el desamor, la indiferencia. Antes que se enciendan las luces del salón, los recién casados acuerdan su divorcio, sólo por las dudas. Saben que así sufrirán menos por la ausencia, en caso que uno de ellos tuviera la desgracia de partir.

Tomado de http://livingsintiempo.blogspot.com/

Foto: El Frutillar, Nanim Rekacz

viernes, 13 de noviembre de 2009

Zapping - Martín Gardella


En apenas una hora, colmó sus ojos de imborrables imágenes televisivas, una vez más. El gol de Maradona a los ingleses en el ’86, un viaje en el tiempo a bordo de un De Lorean DMC-12, el grito de victoria de Balboa abrazado con Adrian, los desopilantes disparates de Balá, un concierto rimbombante de Madonna, la sensual apertura de piernas de Sharon, la llegada del hombre a la Luna, el vuelo en bicicleta de un niño y su extraterrestre, la ternura del Chavo y sus vecinos, y las últimas hazañas de James Bond, se mezclaban ordenadamente en la pantalla, a su gusto y demanda. Qué belleza, cuántos recuerdos, pensaba. Mientras Sam tocaba el piano en Casablanca, el televidente cerró los ojos con lentitud. La música siguió sonando por un largo rato, aunque él, desde su cama cada vez más fría, la dejó de escuchar.

Tomado de http://livingsintiempo.blogspot.com/

domingo, 20 de septiembre de 2009

Dos en el lienzo - Martín Gardella


Dos audaces gotas de acuarela escaparon del pincel en alto, para estamparse contra la tela virgen del artista plástico. Como por arte de magia, las manchas violáceas adquirieron forma humana, una de un hombre parecido a mí, la otra, de una mujer igual a la de mis sueños. Al descubrir las figuras recortadas sobre el fondo blanco, el pintor dibujó entre nosotros un pequeño corazón rosado, apagó las luces del altillo y nos dejó solos. Bastó una noche para que pudiéramos completar la maravillosa obra de arte, que aquel pintor no había siquiera imaginado poder dibujar.

Imagen: Friends de Marcial Farfán

lunes, 31 de agosto de 2009

Besos I - Martin Gardella


Besos I - Martin Gardella
Recorriendo el pastizal que rodea la laguna, una rana encantada se interpuso en mi camino y me pidió que la besara. "Sólo el beso de un hombre gentil puede romper el hechizo", croaba. Accedí a su pedido de modo elegante, imaginando un futuro esplendoroso en algún Palacio Real, pero me equivoqué. Mientras mi cuerpo encogía, verdoso y lleno de verrugas, alcancé a ver la silueta transformada de la hermosa princesa, huyendo a la carrera, con el rostro cubierto de lágrimas, y de vergüenza.

domingo, 23 de agosto de 2009

Golpe al corazón - Martín Gardella


Todos los golpes de estado contra su reinado habían fracasado, pero los otros aún no se rendían. Nadie había logrado matar al poderoso e imbatible soberano. Pero el astuto zorro encontró la forma y, en asociación ilícita con la serpiente, asesinó a la leona y destrozó el corazón del rey de la selva.

Arte:

Susana Boettner

jueves, 13 de agosto de 2009

Besos III - Martín Gardella


¿Cómo romper el hechizo que me ataca, sin contagiar a quién se atreva a sanarme? Me remordería la conciencia que uno de mis besos de sapo condenara a una doncella a llevar una vida similar a la mía. Encontré la respuesta a mi dilema, cuando la vi llegar, saltando, hasta el borde de la laguna. Sin preámbulos, posé mis labios rugosos sobre su boca verdosa y amplia de rana. Tras un mágico destello, mi cuerpo recobró su antigua fisonomía humana y ella apareció, junto a mí, en forma de hermosa doncella. Desde entonces, nos encanta pasar largas horas juntos, liberando nuestras pasiones con besos fogosos; a veces, como ardientes amantes humanos, y algunas otras, como fríos anfibios del pastizal.



Imagen de carla.martens tomada de Flickr

viernes, 7 de agosto de 2009

El último pasajero - Martín Gardella


Las primeras gotas comenzaban a golpear el receptáculo y la lista aún tenía un casillero sin tildar. Antes de que fuera demasiado tarde, el hombre descendió la improvisada escalera hasta la extensa llanura y abandonó la nave en búsqueda del viajero rezagado. Tras unos minutos que parecieron horas, ante la atónita mirada del resto de las especies, Noé volvió al arca empapado y blasfemando, cargando a la tortuga por el cogote.

lunes, 3 de agosto de 2009

Antes que llegue el rojo amanecer - Martín Gardella


He descubierto que durante las noches me transformo en un asesino serial. Apenas concilio el sueño, mi cuerpo sonámbulo es poseído por una fuerza maligna que me lleva a atacar al primer sujeto que encuentre en mi camino, utilizando crueles técnicas de tortura hasta provocar su muerte. Me despierto cada mañana con las manos envueltas en sangre y, en algunos casos, con marcas en mi cuerpo que indican que existió cierta resistencia. Desconozco el destino de los cadáveres de mis víctimas y la razón por la cual mi inconsciente dormido actúa de esa forma enfermiza. Por favor, necesito tu ayuda. Atame más fuerte a la cama y dame de tomar otra taza de café. Ya es tarde y no quiero quedarme dormido junto a ti.

Imagen de FORS Team, 8.2-meter VLT Antu, ESO

jueves, 30 de julio de 2009

Match point - Martín Gardella


Con las suelas pintadas de polvo de ladrillo, hago picar las pelotitas que simbolizan cada una de mis insatisfacciones. Arrojo al aire, individualmente, la sensación de fracaso por los proyectos abandonados, el agobio por el trabajo, los celos excesivos por la mujer amada, las traiciones injustificadas de mis amigos y el asqueo general por la mediocridad que me rodea. Con cada golpe enérgico de mi raqueta, intento expulsarlas de mi alma para siempre. Vuelan corto, resisten el desalojo. La red se encarga de impedir los resultados esperados de la terapia, y añade, a mi canasta llena de esferas, una nueva frustración.

miércoles, 8 de julio de 2009

Las princesas rebeldes - Martín Gardella


Aburridas de vivir la misma historia repetidamente, las princesas de los cuentos decidieron rebelarse y, sin autorización de los autores, convinieron intercambiar sus roles en el momento preciso en que sonaran las doce campanadas del palacio real.
La experiencia fue un rotundo fracaso. La hermosa Blancanieves murió ahogada en el intento de entonar su canción maravillosa debajo del agua, la dulce Sirenita quedó condenada a ser una triste fregona por no lograr encajar sus enormes aletas en el diminuto zapato de cristal y la pobre Cenicienta pasó sus últimas noches llorando desconsoladamente sobre el pequeño camastro donde debió atender sin descanso a los siete briosos enanos del bosque.
Sólo la afortunada Aurora logró conservar el final feliz de su cuento. El pinchazo contra un viejo huso envenenado la internó en un largo y profundo sueño justo antes de la hora señalada para el intercambio.

sábado, 4 de julio de 2009

El olvido fatal - Martín Gardella


Se apagaron las luces del escenario y un aplauso prolongado quebró el silencio de la sala. El joven mago acababa de desaparecer en escena ante la absorta mirada del público, consumando una ilusión inexplicable y nunca antes lograda. Fue la última función del ilusionista, que jamás logró recordar la segunda parte del truco.

martes, 23 de junio de 2009

Las visitadoras - Martín Gardella



Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan, delicadamente, la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra la caja de madera. Media hora más tarde, se retiran sonrientes y despeinadas, con su flexible cuerpo agotado y la misión cumplida.
El episodio se repite, indefectiblemente, noche tras noche, aunque hoy promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.

Tomado de: http://ficcionminima.blogspot.com

domingo, 14 de junio de 2009

Una demora imperdonable - Martín Gardella



Le aseguré que me reuniría con ella en aquel encuentro social tan importante, a las doce de la noche, sin demoras, pero un inconveniente imprevisto me impidió llegar a tiempo. Seguramente por eso, cuando me acerqué, ella ignoró mi presencia, o no quiso notarla. Le hablé al oído, la miré fijamente durante toda la noche, juguetee con las luces del salón, moví el humo de las velas y los inciensos, y hasta grité abiertamente que la amaba, para llamar su atención. Pero ella, sólo respondió con una extraña y cruel indiferencia. Me había advertido que no perdonaría un retraso más, y así lo hizo, por lo menos, hasta el día siguiente, en que vería mi nombre listado entre los obituarios, junto a la noticia que relataba el fatal accidente.

Tomado de: http://ficcionminima.blogspot.com