Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Montoya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Montoya. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El programa - Víctor Montoya


EL PROGRAMA
Víctor Montoya

Cierto día me uní a un hombre que refería este episodio:
En la mina se reunieron cuatro obreros bajo la luz mortecina y alguien preguntó: ¿Qué desean compañeros? El primero contestó: conquistar el aumento salarial; el segundo, matar al general; el tercero, organizar un frente único de trabajadores; el cuarto, emanando una voz acumulada durante años, dijo: tener un programa revolucionario y que los agentes del dictador rodearan mi casa y me despertaran a balazos y, sin tener tiempo siquiera para vestirme, huir con el programa entre ráfagas y gritos y, perseguido por jaurías hambrientas y caballos a galope, sin dormir ni comer, llegar con vida hasta esta misma galería.
Los mineros, al cabo de pijchar* la última hoja de coca, miráronse taciturnos, confundidos, hasta que el más viejo rompió el silencio: ¿Y qué ganarías con eso? "El programa", fue la respuesta.

(*) Masticar.

Tomado de Ficticia: http://www.ficticia.com/
Foto: Vista de Valencia

lunes, 15 de septiembre de 2008

El inmortal - Víctor Montoya


EL INMORTAL
Víctor Montoya

Cada vez que atenté contra su vida, se salvó de la muerte. Por eso, decidido a poner fin a mi pesadilla y acabar con él de la manera más rápida y efectiva, me armé de una pistola de caño corto, lo abordé en la calle, le apunté en la cabeza y le disparé un tiro a bocajarro. Él me miró tranquilo, abrió la boca y escupió la bala.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Terror - Víctor Montoya


TERROR
Víctor Montoya

Desde que empecé a leer libros de terror, no podía conciliar el sueño ni vivir tranquilo; tenía la mente poblada de voces de ultratumba y el cuerpo habitado por el espíritu de quienes encontraron una muerte atroz en circunstancias inverosímiles. Así pasaba los días, sentado en la mecedora de mimbre que había en la última habitación de la casa, hasta que una noche, mientras el cielo se rompía en relámpagos y aguacero, y yo leía un episodio en el que iba a consumarse un nuevo crimen, sentí una mano ruda sobre el hombro, volví la cabeza con vértigo y me enfrenté a la mirada fría de un monstruo que, con un enorme machete en la mano, me partió el cuerpo de un solo tajo.

Ilustración: M.C.Escher (Periodo Italiano 1922-1935)