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domingo, 28 de septiembre de 2008

El regreso - Jacques Sternberg


EL REGRESO
Jacques Sternberg

Y un día regresaron a la Tierra.
Nos enseñaron que no éramos ni animales, ni espíritus ni seres humanos. Éramos robots. Robots de carne, pues habían utilizado ese material para fabricarnos. Nos habían modelado a su imagen, pero de forma grosera, muy aprisa, sin pulir los detalles. Ellos eran los únicos seres humanos del planeta. Se fueron hacía mucho tiempo, y nos lo habían dejado. Porque eran indolentes, y porque nos habían concebido trabajadores, hábiles, con conciencia profesional y ambición. Durante siglos y siglos, habíamos sido los forjadores de una nueva Tierra.
Pero habían regresado.
Y en la mirada sin vida que nos dirigieron no había ni gratitud ni indulgencia.

martes, 5 de agosto de 2008

El desfase - Jacques Sternberg


EL DESFASE
Jacques Sternberg

Entonces, los navegantes del espacio llegaron a un planeta estrictamente paralelo a la Tierra, pero desfasado un año con respecto a nuestro tiempo y tuvieron que rendirse a la evidencia de que todavía no habían abandonado la propia Tierra.

De Entre deux mondes incertains.

sábado, 26 de julio de 2008

La respuesta - Jacques Sternberg


LA RESPUESTA
Jacques Sternberg

Cuando se construyó, por fin, un ordenador capaz de responder, sin error posible, a todas las preguntas, se empezó por preguntarle por que el hombre había sido puesto en esta tierra. Y el ordenador respondió que había sido puesto con el único fin de preguntarse en vano por qué estaba en esta tierra.
Tras diez segundos de pausa, añadió que evidentemente era este pánico de los hombres ante el absurdo lo que les había permitido construir esta civilización hipertrofiada. Que él mismo, entre otros, les debía la vida y que aprovechaba la ocasión para darles las gracias.

De 188 contes à régler.

viernes, 25 de julio de 2008

La confusión - Jacques Sternberg


La confusión - Jacques Sternberg
LA CONFUSIÓN
Jacques Sternberg

En realidad, María —a quien se le llamó la Virgen— parió dos niños a la vez, dos gemelos.
Uno de ellos se convirtió en un chistoso trotamundos, gran aficionado a desdichas y dichos hasta el punto de que se labró, al azar de sus peregrinaciones, una cierta reputación de predicador. Pero lo olvidaron muy rápidamente.
Al otro le fue mucho peor. Acabó a la edad de 33 años, en la cruz, entre otros dos ladrones.
Pero curiosamente se le confundió con su hermano y la fama hizo el resto.

De Contes glaces.

jueves, 17 de julio de 2008

El otro - Jacques Sternberg


EL OTRO
Jacques Sternberg

Cuando el astronauta de otro de los mundos vio, al fondo de las galaxias, en las proximidades del planeta Tierra, los carteles "¡CUIDADO!" y "¡PLANETA HABITADO!", se desvió prudentemente de su ruta y se sumergió en las tinieblas del vacío.

De Contes glaces.