miércoles, 11 de septiembre de 2013

Insonoridad espacial - Paula Duncan


Voces, voces que no escuché, se transformaron en un movimiento mecánico de bocas que se abrían y cerraban sin ningún contenido sonoro.
Necesidad de estar aquí o allá no encontraba; por momentos creí estar en ambos lugares y el hálito helado rozaba mi nuca; me volví completamente transparente, físicamente era de cristal líquido, el universo entero podía pasar a través mío pero mi cuerpo crujía y no era visto.
De repente el espacio se desplegó delante de mis ojos, como un ambiente troquelado y las cosas comenzaron a ordenarse.
Mi cuerpo recuperó la calma, todo estaba ahí delante de mí, solo hice una correcta lectura y el hálito helado desapareció, recobre el calor.
Ya nadie podía pasar a través mío, si y no lo permitía; espacialmente había recuperado la sensación de pertenecer.

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