lunes, 2 de septiembre de 2013

Condena - Jesús Ademir Morales Rojas


Intentando remediar su falta, el creador de la planta nuclear de Fukushima se arriesgó con su último invento. Manejó el artefacto lo mejor que pudo. Sin embargo, al final, cuando el artilugio terminó de operar, el resultado fue de nuevo el esperado: el peor posible. Al llegar a la fecha deseada, la máquina del tiempo provocó un terremoto devastador. Cuando el tsunami devoraba el horizonte, el desventurado tuvo el consuelo de saber que su condena sería eterna.

Sobre el autor: Jesús Ademir Morales Rojas