miércoles, 18 de diciembre de 2013

El hijo de Lucifer - Anna Rossell


Tomó conciencia de sí envuelto en una mínima película de cartílago transparente. El óvulo era un lugar cálido y pestífero; el vínculo con el exterior, pésimo. Sumido en mística levitación invocó a su icono de ébano. Una rápida y bárbara descarga de látigo lo liberó de su cáustico encierro: nacía el primer vástago de Lucifer, fruto de una sórdida unión provocada por un estímulo maléfico. –“Me gusta la temática, es válida”, sentenció el director de publicaciones, “desarrolla el capítulo y mándamelo”.

Sobre la autora:
Anna Rossell

Foto: Héctor Ranea