viernes, 5 de septiembre de 2008

Centro - Edilberto Aldán


CENTRO
Edilberto Aldán

Siempre intuyó que era especial. Pensaba que el precario equilibrio del mundo lo tenía a él como fiel de la balanza, que la movilidad de esa maquinaria estaba subordinada a su existencia. Ahora sabe que no se equivocó. Se disuelven los contornos de la vida, las pastillas comienzan a surtir efecto. Lo último que escucha es el latido con que se apaga su corazón y el mundo, todo, deja de existir.

1 comentario:

Angela dijo...

Tão bonito e, de alguma forma bastante verdadeiro!