sábado, 20 de septiembre de 2008

Otra vuelta de tuerca - Julio R. Estefan



La tensión había llegado al límite. La pieza estaba montada con germánico rigor. El centro de la escena gravitaba sobre la mano rígida del asistente, quien decidió dar otra vuelta de tuerca. Se oyó un crujido agudo y al unísono, el mecánico vociferó: —¡Bestia, te dije que ese tornillo no aguantaba más!

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