jueves, 12 de junio de 2014

Veggies – Fabián García


Un día la ciencia descubrió que la lechuga chillaba al ser arrancada de la tierra. Al enterarse de esto los veganos del mundo casi enloquecen de culpa y de pena. Renegaron, entonces, de ensaladas, y empezaron a comerse las piedras. Buscaron fundamentos en creencias orientales, en mitos. Sostuvieron que tragarse cascotes era "generar un núcleo rocoso como el del planeta" lo que permitiría sintonizar mejor con él.
De todas formas se morían de a miles. Pero la ciencia se apareció al tiempo con otra mala noticia. Las piedras sentían el dolor también, y eran capaces incluso de nostalgia. Esta vez sí cundió el desespero. No quedando ya como alimentarse del entorno (los granos ya no contaban para entonces, lo mismo hubiera sido devorar un feto) sugirió alguien volver a comer carne.
Pero, aclaró, "sin alterar el medio ni dañar a terceros".
La idea mordió fuerte. Fue asqueroso ver eso.

Sobre el autor: Fabián García