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martes, 5 de agosto de 2008

De chaneques y desapariciones - Gonzalo Álvarez del Villar


DE CHANEQUES Y DESAPARICIONES
Gonzalo Álvarez del Villar

Elvia estaba harta: anteojos, llaves, tarjeta de crédito, lentes… se esfumaban, y aunque finalmente reaparecieran en los lugares más inverosímiles, la búsqueda la estresaba. Era el turno del celular. Mientras escudriñaba, recordó las palabras de Mayte:
—Son los chaneques, querida, pequeñas criaturas (hombres y mujeres) bien maloras. Esconden tus cosas, nomás por el gusto de hacerte rabiar.
Hizo un mohín de disgusto. Se hacía tarde. Decidió llamar del teléfono fijo para localizar el móvil. Fue a su habitación, donde descubrió a su hijo Gabriel sobre la cama, entretenido con un muñeco.
El niño volteó a verla y desde la inocencia de sus cuatro años, acariciándola con la mirada, mostró unos afilados dientes y dijo:
—Mira, má, ya me está saliendo bigote.

sábado, 2 de agosto de 2008

De batallas, estrategias y muertes - Gonzalo Álvarez del Villar


DE BATALLAS, ESTRATEGIAS Y MUERTES
Gonzalo Álvarez del Villar

Sobrevivió a la primera escaramuza. Varios compañeros cayeron. Estar menos equipado no le impidió escabullirse mediante hábil maniobra. Estaba a salvo.
La orden del walkie talkie: mantenga posición. Envío refuerzos.
La infantería rival pasó sin verlo. Nada intentó. No gastó una bala. Apretó el rifle. Murmuró:
—Líder en la mira. Distraigan por flanco derecho. Tengo una oportunidad…
—Aguarde. Va caballería.
Agazapado, esperó. La batalla atronaba. El sudor lo cubría. Retumbar de cascos: la ayuda, la distracción necesaria. Los guardianes del emperador disidente enfilaron hacia los caballos. Estrategia adecuada. Objetivo visible. Se irguió. Levantó el arma. Apuntó directo al corazón.
El rey, sorprendido, lo vio directamente a los ojos adivinando su destino. Sus miradas se cruzaron. La suerte estaba echada:
¡Jaque mate!