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miércoles, 16 de mayo de 2012
¿Acaso real? – Carlos Enrique Saldivar
El niño imaginó que el dinosaurio lo miraba. Era enorme, rosado y risueño.
El infante se durmió, pensando en el animal.
Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí. «¡Es real, es real!», gritó el pequeño, pero nadie le creía. Es más, nadie parecía escucharle. Esto le preocupó.
De pronto, la gente que vivía en su casa se transformó en bestias, verdes y escamosas.
El chico se aterró ante lo que acontecía, gritó y lloró con todas sus fuerzas. Al quedar agotado, sintió que su ser se hacía esponjoso como la gelatina. No se explicaba qué ocurría.
El dinosaurio le miraba con fijeza.
En cuanto comenzó a diluirse el niño comprendió lo que pasaba: el reptil lo dejaba de lado y se aprestaba a idear un nuevo amigo imaginario.
Sobre el autor: Carlos Enrique Saldivar
Lima, febrero de 2009
martes, 28 de febrero de 2012
El fantasma – Carlos Enrique Saldivar

Un fantasma duerme en la habitación más alta de una casa abandonada. De repente se abre la cortina y ve una sombra negra, indescriptible, flotar en aire. El fantasma se asusta como nunca en vida o muerte. Aquello desaparece. El ánima lo ha sido por incontables años y ha espantado a muchos vivos. Se ha vuelto amo y señor de aquella ruinosa casa. Sabe todo acerca de sus congéneres, los fantasmas, pero... ¿qué ha sido «aquello» que lo ha espantado tanto mientras descansaba? Sólo espera que esa tenebrosa entidad no vuelva jamás.
miércoles, 25 de enero de 2012
Lapsus - Carlos Enrique Saldivar
Un hombre está solo en su casa. Es de noche, tiene miedo. Sabe que planean asesinarlo. Está condenado. Esta noche es la última para él. Alguien ha cogido un cuchillo de la cocina. Lo oye, pero ya es tarde. El arma se clava en su pecho y rostro una y otra vez. Por unos segundos logra ver una mano asesina: la suya.
jueves, 28 de abril de 2011
Cierto sabor a podrido - Carlos Enrique Saldivar Rosas & Sergio Gaut vel Hartman
Es terrible no sentirse limpio, se dijo. Lo obsesionaban todas las cosas que podían convertirlo en un ser inmundo: las bacterias, las liendres, los nanoseres microscópicos que las compañías de alimentos siembran en las viandas para controlar a las personas desde el comienzo de la liberalización productiva. Soy un descuidado montón de piezas indebidamente esterilizadas, casi cien kilos de materia contaminada; una criatura febril y sucia al mismo tiempo. Comienzo a devorarme a mí mismo.
La purificación ha dado inicio.
viernes, 22 de abril de 2011
Un fuerte olor a podrido 3 – Sergio Gaut vel Hartman & Carlos Enrique Saldívar Rosas
Es terrible no sentirse limpio, se dijo. Lo obsesionaban todas las cosas que podían convertirlo en un ser inmundo: las bacterias, las liendres, los nanoseres microscópicos que las compañías de alimentos siembran en las viandas para controlar a las personas desde el comienzo de la liberalización productiva. Soy un descuidado montón de piezas indebidamente esterilizadas, casi cien kilos de materia contaminada; una criatura febril y sucia al mismo tiempo.
Comienzo a devorarme a mí mismo.
La purificación ha dado inicio.
Acerca de los autores:
Carlos Enrique Saldívar
Sergio Gaut vel Hartman
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