domingo, 8 de febrero de 2009

Lecciones paralelas - Jorge X. Antares


LECCIONES PARALELAS
Jorge X. Antares

El joven matón esperó al maestro en la pequeña y silenciosa aula. Sonrió pensando en cómo iba a golpear al menudo profesor y cómo lo iba a difundir por Internet (hábilmente camuflado para no sufrir consecuencias).
El maestro esperó no encontrarse al joven matón en la pequeña y silenciosa aula. Se prometió que si esa bestezuela se atrevía a vejarle de nuevo, tomaría la pastilla Hyde 60 y difundiría la escabechina por Internet para deleite de otros docentes (hábilmente camuflado por los efectos de la mutativa droga para no sufrir consecuencias).

viernes, 6 de febrero de 2009

El madrugador - José Vicente Ortuño


EL MADRUGADOR
José Vicente Ortuño

Madrugo mucho, tanto que mis amigos suelen preguntarme si me he caído de la cama. Yo respondo que cuando salgo de casa todavía no han puesto las calles. Aquel día la broma se hizo realidad. Al abrir el portal de mi casa no había calles, ni aceras, ni contenedores de basura, ni coches aparcados… Nada. Me dio vértigo y tuve que agarrarme al marco de la puerta para no caer al abismo. Perplejo, pero intentando mantener el control de mi mismo, miré a lo lejos. Centenares, miles de edificios flotaban, al igual que el mío, en la oscuridad del vacío. Daba la impresión de que la Tierra hubiese desaparecido, dejando todo lo que había sobre ella flotando en la nada. ¿Qué había sucedido? ¿Acaso aquella mañana el tío que pone las calles se había dormido?

Game over - José Luis Zárate


GAME OVER
José Luis Zárate

Los infiltrados informaron de la falta de ejércitos; había galerones llenos de ametralladores láser pero nadie entrenando para usarlas, los controles de las defensas satelitales tenían polvo encima. La invasión parecía ganada de antemano, pero el enemigo nada pudo hacer contra tres generaciones de video jugadores acostumbrados a enfrentarse a miles de objetivos.

Tomado de http://zarate.blogspot.com/

Almohadas - José Luis Vasconcelos


ALMOHADAS
José Luis Vasconcelos

—¡Hey!, cuánto tiempo. Hace mucho que volaste del nido. ¿Qué te has hecho? —le pregunté.
—Sí, ya llovió. Casi nada... negocios —espetó con desgano.
—Qué bien. ¿Y a qué te dedicas? —inquirí.
—Una fabriquita de almohadas rellenas de plumas; me da para vivir —indicó de mala gana.
—Por supuesto, era lo tuyo. Bueno, me despido —dije cuando vi que no llegaríamos a nada—. Suerte.
—Igualmente y pórtate bien —contestó mi ex ángel de la guarda.

Tomado de http://rojanota.blogspot.com/

Tempestad creadora - Angela Schnoor


TEMPESTAD CREADORA
Angela Schnoor

De pronto, sus ideas brotaban como chorros; escribía sin parar, páginas y más páginas con letra pequeña y sin correcciones. En esos momentos, todos en la casa se quedaban afligidos y angustiados. La familia, los empleados y el perro, tenso, apostado junto a la puerta de la oficina. Cuando terminaba, quedaba un alerta en el aire. Ya todos sabían que, en breve, caerían rayos sobre alguno de ellos. Reclamaba por todo, se irritaba por nada; era como si intentara evitar el vacío. Hasta la siguiente explosión, serían días y noches de depresión, mientras paseaba su bulto blanco por los aposentos como si estuviese hueco, sin alma.

Título original: Tempestade Criadora
Traducción del portugués: GvH

Dearistocradencia - Sergio Patiño Migota


DEARISTOCRADENCIA
Sergio Patiño Migoya

En aquella mansión, ante la mirada ilustre de los ancestros que atisban desde su atalaya enmarcada, la familia se reúne para cenar. Ropa de etiqueta para sentarse a la mesa; mantelería fina, los ángulos bordados con el escudo de armas. Orfebres minuciosos repujaron la cubertería, que brilla bajo la luz vacilante de augustos candelabros: platos de porcelana con ribetes dorados, cucharas de plata, cuchillos con el mango de oro.
El servicio, dos señoras de edad improbable cuya juventud viviera el apogeo de una casa que ahora gime por sus heridas centenarias, acerca el alimento en bandejas impolutas.
Los comensales mastican despacio, prolongando el instante plácido de engañar a sus estómagos. Una noche más, deciden postergar la decisión de qué hacer cuando se acaben las ratas, ya escasas merodeadoras en los sótanos de su hogar.

Tomado de http://breventosybrevesias.blogspot.com/

Minificción - Diego Muñoz Valenzuela


MINIFICCIÓN
Diego Muñoz Valezuela

Intenta otra vez, pero logra un mamarracho, igual que en la oportunidad anterior. Ensaya de nuevo, pero el esfuerzo es vano, estéril. Otro adefesio resulta. Está empeñado en escribir microcuentos para el importante concurso. ¿Cómo podría adivinar que sus talentos son otros? En el camino acumula una importante cantidad de supuestos relatos. Concluye que se trata de un libro, excelente por cierto. No se da cuenta que él mismo, su vida, es un microcuento.

A prueba de fe - Jorge Martín


A PRUEBA DE FE
Jorge Martín

Tenía enfrente el desafío de probarse a sí mismo. Manejaba con facilidad su entorno. Podía ver y calcular hasta la distancia a la que una palabra lo dejaba cerca de la verdad o la mentira. Y esta vez no había rodeo posible. Había afirmado sin reservas que podía cambiar el mundo y alcanzar el éxito por encima de cualquier obstáculo. Fracasó. Sin embargo, no perdió la fe y empezó a defender la mentira con el mismo ahínco que antes sostenía la verdad. Tejió las palabras como una máscara y repartió sonrisas, subvenciones, promesas y le llovieron votos. Los errores recayeron en sus colaboradores ineptos, los fracasos fueron a cuenta de adversarios y saboteadores. El quedó a salvo, protegido por la fantasía que había creado: todos lo querían victorioso. Necesitaban un héroe. Su mentira, después de todo, era lo más cercano a la verdad.

Paso de peatones - Javier López


PASO DE PEATONES
Javier López

Cruzaba la avenida, absorto en mis pensamientos. Una relación que no funcionaba hacía meses, las dificultades económicas, mi problemático hijo adolescente...
La visión periférica me alertó. A gran velocidad, aparecía un coche cuyo conductor no debía haber visto el semáforo... ni a mí. Se aproximaba fatalmente. Imposible evitarlo, imposible que frenara, mi inevitable muerte estaba a pocos metros de distancia, y yo podía contemplarla.
Para mi sorpresa, el coche me atravesó limpiamente y pasó de largo. No hubo golpe, ni sonido, ni dolor. No ocurrió absolutamente nada.
Al fin tuve que admitir la verdad que había estado negándome todo ese tiempo... En aquel paso de peatones, yo había muerto meses antes.

Tomado de http://www.meriendaenelparque.blogspot.com

miércoles, 4 de febrero de 2009

El sabio - David Lagmanovich


EL SABIO
David Lagmanovich

Vivía solo. Murió súbitamente, rodeado de miles de libros, papeles, cuadros y testimonios de gratitud de instituciones científicas. Cuando revisaron todo aquello encontraron un papel azul con el comienzo de una confesión: “Yo hubiera querido ser actor”.

Dos mundos - Wilson Gorj


DOS MUNDOS
Wilson Gorj

La falta de empleo ejerce una presión insoportable sobre la autoestima de un hombre. Mientras más se prolonga el estado de desempleo, tanto más se acotará su moral. Da Silva estaba desempleado desde hacía casi dos años y necesitaba decidirse entre dos opciones. Dos mundos diferentes. De su fallecido padre había heredado una pistola automática, modelo antiguo, eficiente, sin embargo. Sin dinero ni dignidad, ponderaba seriamente poner fin a su propia vida. Bastaría un simple tirón del gatillo y pronto pasaría a formar parte del “otro mundo”. No obstante, le faltó coraje. Decidió, entonces, y optó por el mundo del crimen.

Título original: Dois mundos
Traducción del portugués: GvH

Las consecuencias de un error - Sergio Gaut vel Hartman




Los plombelianos invadieron la Tierra el 10 de agosto de 1945 e indujeron en sus habitantes un sueño colectivo que dura hasta hoy y, casi con seguridad, seguirá para siempre. Todo lo ocurrido desde entonces es una secuencia onírica.
El 31 de diciembre de 1999, la Tierra fue invadida por los an’haretz de Rigel 6. Los an’haretz exterminaron a todos los plombelianos en sus plantaciones de Amanita muscaria, que para eso y no otra cosa vinieron unos y otros. Pero los an’haretz, a diferencia de los plombelianos, son unas criaturas delicadas y compasivas, aunque no tienen la menor idea de qué deben hacer para revertir el proceso onírico en el que estamos sumidos. Es dramático, porque sólo quedan unos pocos millones de seres humanos. Los an’haretz han hecho un llamado a la solidaridad galáctica, hasta ahora sin resultados.

El precio del error III - Lilian Elphick


EL PRECIO DEL ERROR III
Lilian Elphick

Clint Eastwood se baja del caballo y mira a su alrededor.
La majestuosidad de las Rocallosas le arranca un suspiro.
El peso inesperado del felino lo hace morder el polvo. Pronto el jeans ya no es una protección. Algo más que un rayo de luna curiosea en sus glúteos.
Hollywood dirá después que el león de la MGM huyó y aún no se sabe de él. Tampoco de Clint.
Tendrá que renunciar a su alcaldía.

Del libro Ojo Travieso, Mosquito, Santiago, 2007.

Ascensor de trabajo - Jordi Cebrián


ASCENSOR DE TRABAJO
Jordi Cebrián

Entró a trabajar en la empresa y, como no quedaba sitio, lo instalaron en el ascensor. Allí se quedó, en un rinconcito con un pequeño pupitre. Quienes subían y bajaban se extrañaron al principio, pero con el tiempo se acostumbraron. Le hacían bromas, intercambiaban confidencias, y cuando volvían de almorzar le traían un croissant. Pero sus superiores se quejaban. Decían que se distraía demasiado y que le costaba concentrarse en su trabajo. Vino a verle el jefe de personal, y en el tiempo que se tarda en ir desde el primer piso hasta el último, le comunicó que estaba despedido.

Tomado de http://cienpalabras.blogspot.com/

El caballero en la encrucijada - Miguel Carqueija


EL CABALLERO EN LA ENCRUCIJADA
Miguel Carqueija

La larga carretera finalmente se bifurcaba y junto a la encrucijada el caballero avistó una figura de caperuza, cubierta con siniestro manto negro y montada sobre un caballo.
—Caballero —dijo la figura—, conforme a su decisión, su vida presenta dos futuros completamente diferentes. Si va por la bifurcación de la izquierda lo esperan riquezas, glorias, triunfos y homenajes, placeres y poderes que harán de usted un hombre famoso y prestigioso. A la derecha lo esperan celadas, amargas batallas, traiciones, decepciones, fatigas y privaciones de toda suerte y un destino incierto; todo le será difícil. ¿Qué prefiere?
El caballero tocó su montura: —Voy por la derecha, está claro. Nada de lo que es fácil me atrae.

Título original: O cavaleiro na encruzilhada
Traducción del portugués: GvH

Coqueterías - Alejandro Bentivoglio



La esfinge piensa una y otra vez sus acertijos. No es que le importe demasiado comerse a los forasteros. Pero quedar en ridículo le quita el sueño.
Piensa que todos los secretos terminan por descubrirse, pero quizás, si no fuese tan inteligente, alguien terminaría por decirle que le falta maquillaje o cualquier otra cosa igual de humillante.

Como fichas de dominó - Jorge X. Antares



Los gatos se reunieron y decidieron tomar el poder. A lo largo de siglos habían observado a los humanos y habían aprendido sus debilidades. Cuan sencillo era cambiar las cosas de sitio en las casas y volverles locos buscando carteras, papeles esenciales, etc. Estas pequeñas tensiones provocaban sospechas y odios. Sabían que en unos meses acabarían matándose unos a otros.
Las pulgas se reunieron y decidieron tomar el poder. A lo largo de siglos habían observado a los gatos y habían aprendido sus debilidades...

lunes, 2 de febrero de 2009

Merecido - Sergio Gaut vel Hartman



Los ateos se llevan una sorpresa al morir. Porque existen el infierno, el purgatorio y el paraíso: son las plantas de procesamiento, depósitos y oficinas de unos seres originarios de Tau Ceti. Desde que los seres humanos habitan el mundo, los cetianos se dedican al reciclado de muertos, aprovechando las partes “espirituales”. Fueron ellos quienes sembraron la Tierra de religiones, contradictorias entre sí, pero todas funcionales a sus intereses. Los cetianos graban los recuerdos de los ateos y con esa energía impulsan sus naves interestelares. Pero los creyentes también son aprovechados. Los cetianos, que poseen un humor refinado y cruel, envasan en cápsulas los sentimientos religiosos y luego los proyectan en sus pantallas de tridi para solaz de los espectadores de su mundo. El programa se llama Pío.pío y es conducido por el famoso Titau Cetinelli, a veces también llamado la Rata Cantora.

La plaga - Santyago Moro


LA PLAGA
Santyago Moro

El concurso de creaciones divinas era para él lo más grande que ocurría en el Universo cada varios ciclos. Por eso, ver cómo su obra maestra se había llenado de minúsculos seres que amenazaban su equilibrio, tuvo la virtud de desquiciarle.
“Pero”, pensó, “todavía estoy a tiempo de arreglarlo”.
Dicho y hecho: a tan sólo un par de décimas de ciclo del concurso de creaciones divinas consiguió terminar con la plaga que estaba estropeando el precioso planeta azul con el que confiaba en ganar el primer premio.
Desde su hogar, en una dimensión vetada a los seres materiales, sonrió satisfecho: había logrado atajar la contaminación orgánica sin afectar al planeta ni al resto de seres vivos creados por él.
Fue el día en el que, misteriosamente, desapareció la Humanidad de la faz de la Tierra…

Casandra - Lilian Elphick


CASANDRA
Lilian Elphick

Apolo escupirá en mi boca. Troya será destruida. Áyax me violará. Nadie creerá en mí.
Una mujer de nombre Christa, siglos después de mi muerte, escribirá: “¿Por qué quise, por encima de todo, el don de profecía? Hablar con mi propia voz… pero, ¿a quién?”
Ahora, cuando ya no tengo ojos, sé que la vida es la única inocente.

A ras de suelo - Jorge X. Antares


A RAS DE SUELO
Jorge X. Antares

Siempre había recibido el desprecio de los demás. Ser enano presupone un continuo asedio mental por aquellos que le recordaban con sorna que no daba la talla. Las miradas, el apartarse de él como un apestado. No había ningún momento en que desconectar el dolor. No es extraño que cuando cayó en sus manos esa lámpara maravillosa, su primer deseo fuera para toda la humanidad. Los hizo, igual que Dios, a su imagen y semejanza.

Componer los nombres - Jordi Cebrián


COMPONER LOS NOMBRES
Jordi Cebrián

Primero fueron las piedras, en ellas se grabó a fuego el nombre de los monstruos. Luego las piedras se hundieron en el mar, no nacieron peces en muchos años, y los pueblos cercanos tuvieron que marchar. Con el tiempo, la tierra giró y se agrietó, crecieron montañas, murieron civilizaciones. En cada grano de arena de las playas, fragmentos de aquellos nombres siguen escritos, como partes ínfimas de un rompecabezas gigantesco. El agua y el viento mueven la arena, no se cansan de buscar combinaciones, y cuando compongan los nombres ya no habrá más agua, ni más viento, ni más palabras.

Principio y final de una odisea - Sergio Patiño Migoya


PRINCIPIO Y FINAL DE UNA ODISEA
Sergio Patiño Migoya

Recién partido de Ítaca, Odiseo rezó a Poseidón:
—Protégeme y guárdame, buen dios.
Así lo hizo Poseidón, mandándolo al fondo del mar, a buen recaudo. Y Penélope espera que te espera, enredada por Homero.

El alma en un hilo - David Lagmanovich


EL ALMA EN UN HILO
David Lagmanovich

Vivía con el alma en un hilo. Era un hilo brillante, dúctil, que dejaba al alma libertad de movimientos sin cortar el vínculo con el cuerpo. Pero el alma no estaba conforme: ¿por qué no soltar el hilo y salir a volar, como una cometa que de súbito se arranca de la mano infantil que la sostiene? Día a día se escuchaban los lamentos del alma por tener que vivir en un hilo. Una tarde que no estaba demasiado ocupado, Dios escuchó sus quejas, y de un celeste tijeretazo cortó la dependencia que al alma tanto le fastidiaba. Nadie volvió a acordarse del hilo, que había caído en medio de unos pastizales. Pero ahora el alma, liberada, siente una infinita desolación.

Apócrifos - Sergio Gaut vel Hartman


APÓCRIFOS
Sergio Gaut vel Hartman

Esdras bebió un largo trago y dejó el copón sobre la mesa.
—No me digas que el cuento del Diluvio no es una belleza.
Saulo entrecerró los ojos y midió al judío. Demoró bastante en hablar, pero cuando lo hizo, sus palabras tuvieron el filo de una sica. —La historia que estoy escribiendo es mucho más que bella, es sublime. Será recordada eternamente.
Esdra silbó por lo bajo, burlón. —¿Me dirás el secreto?
—El secreto es el personaje, Esdras; hay que saber construir el personaje.

Monolito - Ricardo Juan Benítez


MONOLITO
Ricardo Juan Benítez

Larga había sido la marcha a través del desierto de sal. Ahora él reposaba sentado sobre un bloque de piedra caliza. De la misma calidad de las rocas que formaban un circulo en torno al monolito, que en años pretéritos habían llevado a la muerte a tantos guerreros.

Volver a empezar - Jorge X. Antares


VOLVER A EMPEZAR
Jorge X. Antares

Miró el trozo de tierra guardado en la urna de cristal y se olvidó del precio pagado. Un pedazo del Paraíso lo vale todo. Lucifer se prometió aprender de los errores pasados y no dejarse embaucar ni calumniar de nuevo por los humanos.

Alma en venta - José Vicente Ortuño


ALMA EN VENTA
José Vicente Ortuño

Mi problema sólo tenía una salida: vender mi alma al diablo. Me documenté profusamente para poder invocar a Lucifer. Leí el Necronomicón, las obras completas de H.P. Lovecraft y el manual de la bruja Lola. Realicé todos los rituales que figuran en ellos. No obtuve respuesta.
Mi situación se hizo insostenible y me llevó al suicidio. Cuando llegué a las puertas del infierno pregunté al funcionario de recepción:
—Verá usted, quise vender mi alma e invoqué a Lucifer repetidas veces, pero nadie acudió. ¿Podría decirme qué hice mal?
—¿Cómo hizo las invocaciones?
—Utilicé los rituales del Necronomicón y otros libros de magia negra.
—¡Pero vamos a ver! —exclamó—. ¿Usted se cree que en el Infierno estamos en la edad media?
—¡Hombre, es lo clásico! Lo he visto en las películas.
—¿No se le ocurrió enviar un e-mail, ni consultar nuestra página: www.elinfiernomola.org?

Santa - Jordi Cebrián


SANTA
Jordi Cebrián

Nadie creía que Santa Klaus pudiera morir, pero un error de Rudolph en una curva estrelló el trineo contra unos abetos, y Santa salió despedido, muriendo tras chocar contra unas rocas afiladas.
Tras el duelo oficial, se convocaron oposiciones para cubrir su puesto. Los psicólogos descartaron a psicópatas, pederastas o políticos oportunistas. Finalmente ganó una chica que había mostrado especial habilidad en el trato con niños y renos, y que superó a los demás en el examen teórico. Los programas del corazón no tardaron en especular sobre las visitas que Santa pudo hacer a su mamá antes de nacer ella.

Predicador - Sergio Gaut vel Hartman


El hombre buscó restos de comida estropeada, se revolcó en la ropa sucia, olió la basura, los desperdicios... Apático, miró sus manos ensangrentadas, preguntándose si no había llegado la hora. Mientras tanto, la mujer, del otro lado de la puerta, se quitó el vestido, lo dejó en el suelo, y luego, con la mayor parsimonia, se paseó desnuda por la habitación, incitándolo, mientras una nube de oraciones que salía de los altoparlantes la cubría por completo, como si fuera una recién nacida a la vida y el sexo. Sólo cuando terminó la ceremonia, lo maldijo e insultó durante dos horas completas, y una vez que estuvo segura de que la supervivencia no era posible, abrió la esclusa y salió al inhóspito exterior. Entonces él pudo poner las manos bajo la canilla de agua bendita, recibió el chorro de redención y pudo empezar su prédica.