martes, 16 de marzo de 2010

Fotostática – Ruy Feben


Para JC(mex), que se cruzó con dos clones míos

No tengo más opción que despedirme de ellos. Así que lo mejor es explicarles.
Hoy por la mañana el Partido Oficial decretó que todos los clones deberían destruirse. La polémica ardió con un asesinato por el cual no se supo si incriminar al clon o a su dueño. Tras una serie de pesquisas, se descubrió que los clones habían adquirido independencia: vivían vidas propias cuando sus dueños no los urgían a salvar citas duplicadas. Así que volveremos al mundo anterior, de cancelaciones y decisiones.
Mis tres me miran sin entender. El timbre suena. Vienen por ellos; indico que están en la sala. El soldado me mira extrañado y apunta a mi cabeza, mirándome sin entender.

Tomado de: http://elclaxon.arts-history.mx/

domingo, 14 de marzo de 2010

Revisión rutinaria - Alejandro Ramírez Giraldo



Asisto a una revisión médica de rutina.

El doctor, como hacen todos, me revisa las amígdalas, los pulmones, me toma el pulso y me pesa para constatar que estoy en mi peso ideal. "No tiene problemas, me dice, goza de una excelente salud". Antes de salir me anuncia que me recetará algo para mejorar la calcificación de los huesos, pero por error diligencia una partida de defunción con mi nombre. Me exalto y le hago el reclamo. "Tranquilo, no pasa nada, váyase tranquilo y descanse en paz."


Tomado del blog: http://cuentominicuento.blogspot.com/

Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo

Deshojando la margarita - Víctor Lorenzo Cinca


Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere... se iba diciendo mentalmente a medida que caían al suelo uno a uno los pétalos de la margarita. Me quiere, no me quiere, me quiere... Cayó el último ―no me quiere― y la margarita, desnuda y avergonzada, convertida en un feo tallo apétalo, supo que el chico ya no la amaba.


Tomado de Realidades para Lelos

El asesino - Samanta Ortega


El amigo del amigo de mi amigo acababa de llegar a Madrid y acepté hospedarlo. Fue un error. No bien abrí la puerta me disparó a quemarropa. Lo curioso fue que, desde ese momento, el corazón comenzó a latirme cada vez más deprisa.
No le quedó otra a mi marido que dejarme, para él ya estaba muerta.

Juegos I (Hibernación) - Walter Böhmer


Jugar juegos estaba bien, pero algunos eran peligrosos. El mago lo sabía ahora, siempre había tenido la sospecha de que sus actos lo eran, la confianza era su arma más potente y a la vez su peor enemiga.
La práctica hacía al maestro.
La práctica.
Sentado en relajación miraba esos ojos marrones como si fuese la primera vez, los estudiaba buscando la chispa adecuada.
La vio.
Dejó que de sus labios saliesen las palabras mágicas.
–Duérmete –dijo en un susurro.
Captó los labios frente a él abrirse apenas y decir una palabra también.
–Duérmete –escuchó.
Solo tenía un poco de conciencia, la suficiente para decirse que usar el espejo había sido una mala idea.

jueves, 11 de marzo de 2010

Insectos – José Luis Zárate


El doctor admiró el trabajo: minúsculos insectos en la piel, increíblemente detallados a pesar del tamaño. La minuciosidad del obsesivo compulsivo. El cuadro clínico indicaba que la percepción objeto-idea se diluía. Pronto los insectos serían reales para el paciente. Debían evitarlo.
Drogas, electroshocks, incluso tal vez la remoción quirúrgica de los dibujos.
Al paciente le esperaban días duros.
Tal vez lo sospechara ya. Había signos claros de stress. Presión arterial alta, tics nerviosos. Sobreexcitación. Reacción extrema a estímulos mínimos.
El doctor le dijo que se tranquilizara y le palmeó la espalda.
La piel vibraba, los músculos cargados de adrenalina.
Eso, el cuerpo a punto del colapso.
Sí, eso.
Miró de nuevo los dibujos, nervioso.
La verdad, había sentido bajo esa piel millones de insectos, pululando, tratando de salir.

Mano - Antonio Cruz


Salgo del quirófano, me siento y enciendo un cigarrillo; mi mano derecha tiembla ligeramente.
La miro con atención. Es menuda, con dedos cortos y delgados. Sus articulaciones son huesudas y arrugadas y en su dorso sobresalen tendones y venas.
La miro fijamente y me sorprendo de todo lo que ha podido hacer hace un rato en la sala de operaciones esta mano que ahora enciende un cigarrillo.

Premonición - Juan Armando Epple


Con la seguridad de que ella siempre regresaba al amanecer, compraba algo de pan en el puesto de la esquina y luego tomaban un café juntos, él manipulaba a tientas el televisor para oír las noticias o los diálogos insulsos de alguna teleserie, y luego se dormía. Podía distinguir por el olor con quienes se encontraba ella cada noche. Compadecía los olores tímidos, los olores marinos le producían celos, el olor a ternura solía impregnársele en la ropa.

Una noche ella volvió sorpresivamente, y se notaba alterada. El captó con alarma ese olor ácido que emana de los tipos celosos, propicios a la violencia. La sintió registrando unos cajones, mover las perchas del ropero, dirigirse a la puerta de salida.

El intentó prevenirla, pero ya era tarde.



Tomado de http://www.letrasdechile.cl/

Mititos 2 - Alexandro Roque


No hacían falta las palabras. Lo siento, no tengo la culpa de que hayas comprobado lo que todos decían de ti. Yo sólo alce mi escudo como defensa. Es la realidad la que te ha petrificado y te ha mostrado lo que eres.

Tal vez por eso dicen que un imagen dice más que mil palabras, monstruo.

Inexpresivo - Agustín Avenali


Iba caminando despacio, con paso rígido, mirando vidrieras sin prisa alguna. Repentinamente algo llamó la atención: ese maniquí era exactamente igual a mí.
Mi sorpresa continuó al mirar en los negocios siguientes, y en todos ellos encontrar mi cara en los maniquíes, fría, sin expresión.
Entonces comenzó a caer el sol, y decidí apurarme; tenía que volver a mi vidriera antes del cierre de la tienda, o me quedaría afuera.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Palabras como balas - Jordi Cebrián


Entraron en mi casa de noche mientras estábamos durmiendo. Quise llamar a la policía, pero ellos eran la policía, y me apuntaron con sus linternas, cegándome. Uno de ellos empezó a llenar grandes bolsas con mis libros mientras su compañero hacía callar a mi mujer, que gritaba. Entonces me agarraron del brazo, me hicieron levantar. Mientras me esposaban las manos a la espalda, vi a mi hija pequeña mirar sin comprender, llorar porque se me llevaban, y ése fue el único momento en que me arrepentí de haber escrito aquel cuento en el que describía en aquellos términos al presidente.

Tomado de: http://cienpalabras.blogspot.com/

Historia de un pongo - Óscar Román Alconada


A principios de 1514, el Sultán Muzafar II, con motivo de un intercambio de regalos diplomáticos, hizo llegar un rinoceronte asiático a Alfonso de Albuquerque. Éste decidió reenviar el regalo al rey Manuel I de Portugal, y éste decidió obsequiárselo al papa León X, ya disecado. Poco tiempo después, el rinoceronte, fue trasladado por la familia Médici a Florencia. Los años pasaron, y no me preguntéis cómo ha llegado a sus manos, pero el otro día el alcalde de mi pueblo me lo regaló. Aún no le he dado ubicación y ya me pregunto a quién se lo voy regalar.


Tomado de http://oscarroman.com/

Gremlins - Rita Vicencio


¡Maldita sea! ¿Cuántas horas faltan para que amanezca? ¿Cuántas, para que esas infernales criaturas dejen de saltar incontroladamente por todos lados y terminen su destructivo paso? Lo peor es saber que me lo tengo bien merecido por no hacer caso a las indicaciones y darles de comer pasada la medianoche, pero ¿cómo resistirse a esos ojos de cachorro indefenso? Y ahora no hay dios que los detenga. La de pasta que me va a costar arreglar todo esto. Pero eso si, tengo bien aprendida mi lección. Mañana temprano se van a la guardería aunque no hayan pegado ojo en toda la noche y nunca, nunca jamás, les vuelvo a dar refresco de cola pasadas las cuatro de la tarde. ¡He dicho!


Cuadro de Nanim Rekacz

Microrrelato express 50 – Eduardo Cruz Acillona


Ella llegó con dos invitaciones para un crucero. Él no puso buena cara. Ella argumentó: “Es un viaje especial para parejas, lo pasaremos bien…” Él continuó negando con la cabeza.
Hasta el mismo momento del embarque, ella siguió insistiendo. Pero, al final, no subieron a aquel barco.
Al día siguiente, tras el Diluvio Universal, la especie conocida como “Talinfos” se había extinguido de la faz de la Tierra.

Tomado de: http://masclaroagua.blogspot.com/

Albada (III) - Víctor Lorenzo Cinca


Pese a dormir toda la noche de un tirón, o debido a ello, me cuesta levantarme de la cama. Me acerco al tocador arrastrando los pasos mientras me froto los ojos con fuerza para salir del sueño e ingresar de nuevo en la realidad. Cuando separo las manos de la cara, el espejo no devuelve mi imagen. Pero eso no me preocupa; lo que me horroriza es descubrir en un rincón del espejo el reflejo de mi cuerpo tendido sobre la cama, rígido e inmóvil, más pálido que de costumbre.

Tomado de http://realidadesparalelos.blogspot.com/

Foto: Museo, El Frutillar, Chile, NR

lunes, 8 de marzo de 2010

La última carrera - Víctor Lorenzo Cinca


Regresa a casa por la carretera sinuosa, amodorrado, solo y con el taxímetro desconectado, tras dejar en su destino al último cliente de una larga y dura jornada. Curiosea por el retrovisor interior y encuentra sorprendido las pupilas de una señora enlutada que lo observan fijamente desde los asientos de atrás. Se frota los ojos, mira de nuevo por el retrovisor y comprueba que la señora continúa acechándolo con la mirada. Sin perder los nervios, pregunta justo antes de la curva:
―¿Adónde?
―Todo recto, hacia el precipicio ―responde la mujer, agarrándose con fuerza a la guadaña.


Tomado de Realidades para Lelos

Longevidad - Javier López


—Hijo, sabes que desde que eras pequeño he intentado inculcarte que no fueras derrochador en la vida y que trataras siempre de guardar algo para garantizar tu futuro. Ahora me dices que estás sin dinero. Y te lo advertí, deberías haber sido más prudente para tener el porvenir asegurado cuando fueras mayor.
—Si madre. Y te hice caso y fui ahorrador. Pero lo que yo nunca esperé es que hoy estaría celebrando mi ciento cuarenta y tres cumpleaños. Por más que hubiera hecho, el dinero nunca me habría llegado para tanto.
—Sea como sea, una madre nunca deja de preocuparse por su hijo. Así que preguntaré a tu abuelo a ver si aún conserva algunos de sus ahorros y puede echarnos una mano.

Transposición - Saturnino Rodríguez Riverón


Era un cocodrilo enciclopedista que leía poemas románticos y postulados ochocentistas en resmas añejadas de melancolía, distancia, locura y muerte. El día que su amada lo abandonó, hastiada de papeles amarillentos y apolillados, de suspiros y ayes de reclamo, cuentan los que lo vieron que lloraba con lágrimas de hombre, el cocodrilo.

Safari - Ruy Feben


Para JMD

Juan quisiera que fuera sólo insomnio, pero no: apenas cierra los ojos, del clóset brota el raspón lento de una garra reptando por la puerta, empujándola con cruel paciencia, como a punto de saltar.
Cada noche la misma cacería, de la que se sabe presa inútil: las alucinaciones se heredan. Piensa en Paquito con el mismo pánico animal subiéndole la médula, en un cuarto lejanísimo en la casa del nuevo amante de su madre. Y con apenas seis años, el pobre.
Juan estalla en llanto. En el cuarto lejanísimo, Paquito mete (con sed animal) la garra a su clóset, rasca la puerta que aparece al fondo, asoma un ojo para mirar su padre, hundido en la cama, temblando de miedo.

Tomado de: http://elclaxon.arts-history.mx/

Sentirse bien con uno mismo, no elimina los males, pero ayuda - Carmen Rosa Signes Urrea


Consultó a todos sus conocidos. Se desplazó hasta encontrar un buen médico especialista, pero nada. Aquel rumor constante, aquella comidilla de voces estridentes y silbantes, no cesaba.
Acudió entonces a un centro de belleza en donde, al menos, pudiera sentirse bien consigo misma. Se sentó en el asiento que le ofrecieron y se dejó hacer.
Todo hubiera ido mejor de no ser por el perseverante cuchicheo que llegaba a sus oídos. Creía que el revuelo y la algarabía despertada eran injustificados.
Cuando por fin salió de allí, tuvo que realizar muchos esfuerzos para calmar las protestas que había provocado aquella vanidosa acción.
Qué difícil es para una Medusa conseguir de las serpientes, que coronan su cabeza, un sentimiento de solidaridad ante la necesidad de sentirse más atractiva.

Imagen: Wild Horses

jueves, 4 de marzo de 2010

Primeros auxilios - Óscar Román Alconada

 

—Bautista, vuelva por favor, que me estoy poniendo enfermo. Acérquese, que se lo digo al oído, no quiero que sufra la dama que me acompaña. Fuertes retortijones anuncian un final trágico. Me tiemblan las manos, se me nubla la vista y un escalofrío recorre mi cuerpo. Tengo ahora en mi boca el amargor de la muerte y empiezo a ver la luz al final del túnel. Creo que he sido víctima de un envenenamiento. ¿Cicuta, tal vez?
—Sólo es la cuenta, señor. ¿Le paso la factura a su jefe, como siempre?
—Añade diez euros de propina, por los primeros auxilios, ya noto una leve mejoría.

Tomado de http://oscarroman.com/

Ilustración: Alphonse Mucha (1860-1939)

El nuevo mesías - Martin Gardella


—Hombres de poca fe, ¿por qué me sueltan? Les dije que soy el Mesías, el hijo de Dios y debo morir para salvar a la humanidad —gritaba el hombre en paños menores.
—Yo creo en ti, pero debo cumplir con las órdenes del director —respondió el enfermero, mientras descolgaba al falso Mesías del árbol al que se había atado, en el patio central del neuropsiquiátrico.

Colores nobles - Saturnino Rodríguez Riverón


El Príncipe Azul se pone en camino, pero no le permitirán el paso libre.
Blanco sobre blanco, flecha a sus enemigos, taja y abate cualquier impedimento.
Sortea con éxito los peligros y llega a la corte donde reside la Princesa Rosada.
El Rey y la reina estallan de contentos y asienten para que se efectúe la unión.
Mucha pompa. Corre vino, la cerveza. Los asados, la música. La alegría invade al reino.
Años más tarde, la corte en pleno se encuentra disgustada. El Rey y la Reina ahora desaprueban y dan el consentimiento a la disolución inmediata del matrimonio del Príncipe Azul y la Princesa Rosada. Todos los vástagos, o sea, sus propios nietos, han nacido bicolores.

Público - Óscar Román Alconada


-El público de hoy viene de Villarriba del Pardillo.
-¡Bee! ¡Bee! ¡Bee!
-Vamos a recibir con un fuerte aplauso al médium Bartolomé.
-¡Bee! ¡Bee!
-¡Uy, se ha tropezado y por poco se cae! Esto se merece un ¡Ohh!
-¡Bee! ¡Bee! ¡Bee!
-A ver, los de la derecha que se pongan de pie, que van a ser hipnotizados.
-¡Bee! ¡Bee!
-Cuando cuente hasta tres os vais a comportar como ovejas.
-¡Bee! ¡Bee! ¡Bee!
-Uno, dos y tres. Uno, dos y tres. Uno, dos y tres. A veces no funciona.

Tomado de http://oscarroman.com/

María Graciela - Héctor Gomis


María Graciela se jactaba de ser una persona muy consecuente, por eso, después de haberle repetido a su hija en numerosas ocasiones que ella de mayor podría ser lo que quisiera, y ante la tajante respuesta de la pequeña: Mamá, yo de mayor quiero ser un pulpo, María Graciela besó con cariño a su niña y salió a comprarle una pecera para que fuera entrenándose.

Tomado de http://uncuentoalasemana.blogspot.com

lunes, 1 de marzo de 2010

Libros paralelos – Sergio Gaut vel Hartman

Un hombre está leyendo Un mundo feliz de Aldous Huxley. A su lado, una mujer se angustia con Adiós mundo cruel, de Alicia Misrahi. De pronto, ella advierte que ambos transitan la página 127. En el libro de Huxley se habla de un personaje, Bernard, que no pudo hacer otra cosa que reír. Y se dice que John rió también, pero por otra razón: rió de pura alegría. La mujer salta de un libro al otro, se sumerge y suspira aliviada porque ha derrotado al impulso suicida que estaba a punto de hacerle cometer un despropósito. El hombre cree que lo que se posado entre las hojas es un mosquito y cierra el libro con violencia.

Vuelta a escena - Jorge X. Antares

Desde que sufrió el accidente empezó a ser visitado por seres portentosos: minotauros, centauros, sátiros, etcétera. Todos le preguntaban que iban a hacer ahora. Él no sabía qué responderles. Todo se complicó cuando ese fornido barbudo apareció. Era un tipo fuerte, muy fuerte, tanto que levantó un camión cuando dijo:
¿No me reconoces? Soy tu hijo. Tuvo la sensación de que se le terminaban las vacaciones.

Nadie debería perderse un ecodoppler - Graciela Pérez Aguilar

Recomiendo fervientemente la experiencia de hacerse un ecodoppler. No es sencilla porque la medicina actual no favorece el goce estético. Pero, ¡qué sensación subacuática e inolvidable acompaña el poderoso sonido de la sangre corriendo por las venas! Ballenas y delfines deben saber algo al respecto porque, desde hace un tiempo, atosigan con mensajes incomprensibles mi casilla de mail.

Reciclado - Laura Ramírez Vides


Futuro incierto. Presente confuso. Pasado complicado.
Es tarde, todos duermen y acá estoy yo, sentada frente a la computadora sin decidirme a acompañarlos. No quiero dormir, no quiero que llegue mañana, no quiero que el hoy termine (aunque el reloj insista en recordarme que ya no es hoy). Tantas ideas se agolpan en mi cabeza… trato, pero no logro organizarlas. Imágenes, fotos, palabras, voces y sonidos.
Tal vez deba por empezar a aceptar lo que siempre dice me hija: “hoy es mañana, mamá”. Claro, el mañana de ayer. Sí, volví a hoy. Definitivamente estoy complicada. ¿Ya ni escribir me resulta fácil?

Jornada escolar - Javier López


Hoy en el colegio, a primera hora, hemos tenido clase de ciencias naturales. Don Luis ha hablado sobre el evolucionismo, el Big Bang y el inicio del universo.
A segunda hora la clase ha sido de filosofía. Don Miguel nos ha enseñado el silogismo hipotético.
La tercera hora era para la clase de religión. El padre Alfredo nos comentaba que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza.
Recordando lo que había aprendido en las tres clases comprendí que, como el hombre evolucionó del mono y está hecho a imagen y semejanza de Dios, el silogismo hipotético me decía que hace unos ocho mil millones de años un simio provocó el Big Bang y creó todo el Universo. Miles de millones de años después, comenzamos a adorarle.
Como algo no me cuadra en toda esta historia, he decidido que voy a ser ateo.