
martes, 30 de junio de 2009
El cerrajero - Héctor Ranea

Sueño - Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Mi mujer me abrazaba y me besaba la mejilla, mientras yo le tomaba la cintura dulcemente. A mi alrededor, estaba lleno de cámaras que filmaban nuestro amor. Era una imagen preciosa y yo podía sentirla, hasta que una tormenta se desató y de repente, me encontré en mi cama. No podía explicar por qué había aparecido ahí. Mi mujer me llamó a desayunar y, con la duda en mi cabeza, acudí a su llamado.
Evolución – José Luis Zárate

Ch’in Er Shi - Daniel Frini

Er Shi Huang Di, el segundo emperador de China, buscó la isla de Zhifu interesado en la inmortalidad; tal como lo hiciera su padre, el legendario Ch’in Shi Huang Di.
Demostrando una vez más, que al destino lo hace la suerte; a pesar de ser notablemente menos capaz que Ch’in, Er sí encontró la vida eterna. Pero no supo qué hacer con ella. Hoy atiende un puesto de comida china en Retiro. Los parroquianos se sonríen y le palmean condescendientemente la espalda cuando cuenta cómo escapó de la rebelión de Liu Bang, en el doscientos siete antes de Cristo.
domingo, 28 de junio de 2009
Peligros de la ciudad (11)- Jordi Cebrián

Han abierto las calles de mi ciudad y de las zanjas emergen tuberías rojas, como intestinos inflamados. Ha llovido y el barro y la suciedad acaban de componer la imagen de una ciudad muriendo por sus heridas. Los ancianos lo saben y caminan sin atreverse a mirar los enormes boquetes, las grietas, los cables enredados. Se oye rugir el subsuelo, pero nadie escucha. Hasta las ratas abandonan la ciudad y los niños las persiguen con palos y piedras. Quienes pueden se encierran en casa; beben, y cantan, y repiten historias de otros días y otras ciudades, y esperan el final.
Tomado de: http://cienpalabras.blogspot.com/
Nickname- Esteban Dublín

Mientras ella aguanta los gemidos, él le desliza la lengua por el cuello. Se detiene en sus senos, le absorbe las cimas como recién nacido y agarra con fuerza la parte baja de su trasero. Sus dedos se sumergen en esa cueva que arde como el verano y después de quitar el pedazo de algodón que está a punto de derretirse, el anular y el corazón empiezan a jugar como dementes. Ella emite un gritito y entrecierra los ojos como preparándose para el mejor de los sueños. Luego de un par de movimientos, él se prepara para juntar los cuerpos definitivamente, pero ella lo detiene. “Me tengo que ir”, le dice, aún excitada, al tiempo que pasa un trago de saliva. Cuando se incorpora, Female sale de la sala de chat y atiende el llamado de su jefe.
http://estebandublin.blogspot.com/
Cuidado - José Luis Zárate

Uno debe tener cuidado con los colmillos, terriblemente venenosos, por no mencionar ese líquido innoble que supuran, su respiración llena de ácidos, sus dedos de espinas, el filo de sus ojos, o su voz capaz de rasgar cristales y órganos…
Pero aún así: que hermosas son las hadas.
Tomado de: http://zarate.blogspot.com/
Sueños rotos - Adriana Menéndez

Se despierta con la boca seca y perturbada. Va a la cocina para servirse un vaso de agua y así borrar la cara sin rostro, el sabor amargo y la certeza de no poder nunca alcanzar algo que está tan cerca. El agua es inútil; ya lo dice el refrán: la realidad supera ampliamente a las pesadillas. Sólo quiere entonces poder vender sus recuerdos al mejor postor y con ese dinero comprar ingenuidades nuevas. Volver a pensar en la posibilidad de que haya buenos y malos. Se queda en el sillón del living, mirando una película que no entiende.
Tomado de: http://adriana-menendez.blogspot.com/
Después de la cena- Alejandro Ramirez Giraldo

Llegué a casa después del trabajo y mi esposa me recibió con una extraña frialdad. Me sirvió la cena y sólo cuando acabé de comer me dijo que debía irme esa misma noche. Intenté protestar, pero me dijo que ya no me amaba y que otro hombre vendría en una hora. Recogí rápidamente mis cosas, le di un beso de despedida y me fui. Cuando salí del ascensor otro hombre entraba con una maleta. Quise hablarle y darle algunas sugerencias, pero me abstuve porque juzgué que tenía todo el derecho a vivir el mismo infierno que yo viví.
Tomado de: http://cuentominicuento.blogspot.com/
Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo
viernes, 26 de junio de 2009
Politiqueando - Sarko Medina Hinojosa
Quod Scripsi, Scripsi (Jn 19,21) - Antonio Cruz

“Sácame de esta situación”, dice el pobre hombre semidesnudo de rostro magullado y cuerpo lacerado.
“No me jodas”, contesta el hombre de barba.
“Al menos, quita todo ese inmenso palabrerío huero que has colocado encima mío”
“¡No lo saco un carajo!”, responde el hombre. “Lo que ya está escrito, escrito está” y, con sonrisa malévola, busca la opción guardar en su computadora, hace un clic en el ratón y condena al personaje del cuento que acaba de escribir a vivir eternamente en una historia mediocre y sin vuelo.
Al Origen - Oriana Pickmann

No entiendo por qué no funciona. Nadie me había explicado que sería así de difícil. Bueno, en realidad, nunca pregunté, sólo cogí la nave y regresé cincuenta años en el pasado. Ya estaba harto de mi vida. Todos los días la misma rutina, la misma patética película, una y otra vez. Hasta que decidí que lo mejor sería borrar todo de raíz.
He vuelto en el tiempo para asesinar al niño que fui, para autoeliminarme. Este mocoso que yace tibio y sin vida a mi costado es el décimo de hoy. Y no logro comprender por qué no desaparezco. Quizá deba volver cincuenta años en el futuro y leer más cuidadosamente, en mi manual de instrucciones de la fábrica ensambladora, de dónde exactamente vengo.
Autentificado – Sergio Gaut vel Hartman

¡Enfermera! – Angela Schnoor
Papel - José Luis Zárate
martes, 23 de junio de 2009
La primera noche - Alejandro Ramírez Giraldo

El esperador de muchachas - Diego Muñoz Valenzuela

Lenguas muertas - Alejandro Ramírez Giraldo
Las visitadoras - Martín Gardella
Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan, delicadamente, la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra la caja de madera. Media hora más tarde, se retiran sonrientes y despeinadas, con su flexible cuerpo agotado y la misión cumplida.
El episodio se repite, indefectiblemente, noche tras noche, aunque hoy promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.
Tomado de: http://ficcionminima.blogspot.com
Recurso extremo - Sergio Gaut vel Hartman

lunes, 22 de junio de 2009
La pesadilla del cartero - Laurie Anderson

Tengo esta pesadilla recurrente y es que todo el mundo, excepto yo, tiene los problemas de los bebés.
Quiero decir que todos tienen su altura normal y todo eso― metro y medio, metro ochenta de altura ― pero tienen todos esas cabezas gigantes, como de bebés, ¿sabés? Y ojos enormes y brazos y piernas pequeños, y apenas pueden caminar.
Y cuando yo voy por las calles y los veo venir les cedo el paso y me corro a un costado.
Tampoco leen o escriben, por lo que no tengo mucho que hacer.
En lo que respecta al trabajo, es muy tranquilo.
Foto de Laurie Anderson, traducción de Saurio
La manera democrática - Laurie Anderson

Soñé que era la amante de Jimmy Carter y que estaba en alguna parte, supongo que en la Casa Blanca… y que también había un montón de otras mujeres… y que se suponía que ellas también eran sus amantes… pero yo nunca había visto a Jimmy Carter… y ninguna de las otras mujeres tampoco lo había hecho.
Y había una gran discusión en curso porque Jimmy había decidido abrir las elecciones presidenciales a los muertos. Esto es, que cualquiera que alguna vez haya estado vivo tendría la oportunidad de ser presidente. Él decía que pensaba que de esa manera sería más democrático.
Cuantas más posibilidades de elegir tuvieras, más democrático sería.
Traducción de Saurio
Foto: Laurie Anderson en 1975, en Songs and Stories for the Insomniac, con un Vestido Pantalla sobre el que se proyectaban películas mientras ella narraba y tocaba el violín
Marcos para las fotos - Laurie Anderson

Tuve un sueño en el que mi madre estaba allí sentada, cortando fotos de hamsters en revistas. En algunas de esas fotos los hamsters son mascotas, y en otras los hamsters están en alguna parte del fondo. Y ella tiene una gran pila de esas virutas de cedro ― vos sabés cuáles, las que ponen en el piso de las jaulas de los hamsters ― y las está pegando una con otra y con ellas enmarca las fotos y las cuelga sobre la chimenea ― más o menos ese es su método. Y de repente yo me doy cuenta de que esta es sólo su manera de decirme que debo volverme una cineasta estructuralista ― que, sabés, es lo que había planeado hacer de todos modos.
Traducción de Saurio.
Foto de la instalación Talking Pillows, Laurie Anderson, 1977-97.
sábado, 20 de junio de 2009
El cinturón - José Luis Vasconcelos

El cinturón - José Luis Vasconcelos
Las hebillas asoman en todos los rincones con ese desdén metálico que tienen. Hebras de res escurren de todos los cajones. Entre los desfiladeros de piel ofician orificios como frutos vacíos. El cinturón danza ante mí como una cobra. Oscila. Avanza, pica y retrocede. Repta sobre mis pies. Tal vez un día vuelva a su origen. Puede ser un milagro, pero hoy —sólo por hoy— dejaré que se enrosque en mi cuello.
Tsunami - José Luis Zárate

Tsunami - José Luis Zárate
En el último segundo me acobardé. Me arranqué los cables que me conectaban al mundo virtual. Pude escuchar el tsunami acercarse en los audífonos de quienes me rodeaban. Los vi mirar las insustanciales líneas programadas. ¿Ese mi rostro repetido un millón de veces? Gritos, llantos. Algunos fueron barridos por la ola invisible para mí, marionetas desmadejadas por la furia del logaritmo de desastre. El silencio súbito de bocas abiertas y manos tratando de abrir la garganta. Se ahogaban, rodeados de aire empezaron a asfixiarse.
Como pude me arrastré fuera de ahí.
Manos amigas me ayudaron a salir, me cubrieron con mantas, me anotaron como uno de los pocos sobrevivientes del desastre.
Un millón esperaba para la segunda función.
Tomado de: http://zarate.blogspot.com/
Foto por Malene Thyssen, http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Malene
Parábolas - Eduardo Gotthelf

Parábolas - Eduardo Gotthelf
El aula estaba llena de gerentes y altos ejecutivos.
−Como se cita a menudo, si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, intenta salir. Pero si la ponemos en agua fría y subimos gradualmente la temperatura, la cocinamos. Nosotros, como la rana, no podemos detectar amenazas que provienen de cambios lentos y graduales, sólo notamos los cambios rápidos.
−¡No estoy de acuerdo! −interrumpió un joven−. Si el cambio es muy rápido, tampoco lo notamos. Por ejemplo, las ranas de Hiroshima.
Reproducido, con permiso del autor, de: Cuentos Pendientes. Editorial Ruedamares (2007).
Ver también, de Héctor Ranea:
http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2008/08/ranas-hctor-ranea.html
Premio - Jorge X. Antares

Premio - Jorge X. Antares
El viejo no paraba de gritar y gritar y el negociante no paraba de vender y vender papeletas. Un joven pelirrojo de aspecto brutal dio un grito.
-He ganado. Tengo el número. -Todo contento cogió el pico y se dirigió a cobrar su presa. Los fines de semana en ese asilo en medio de la nada eran especialmente mortales.
El sueño de otra persona - Laurie Anderson

El sueño de otra persona - Laurie Anderson
Vos sabés como son esas noches, cuando estás durmiendo y está totalmente oscuro y silencioso, y no soñás, y sólo hay negrura, y la razón es ésta: es que en esas noches vos te fuiste. En esas noches vos estás en el sueño de otra persona, estás ocupado en el sueño de otra persona.
Algunas cosas son sólo imágenes, son escenas frente a tus ojos. No mires ahora, estoy justo detrás tuyo.
Monos con escopetas - Fabián Casas

Monos con escopetas - Fabián Casas
Si todos los cubos Rubik de la humanidad fueran resueltos simultáneamente, se desencadenaría una catarata de antientropía que coagularía toda la materia oscura de las cercanías del sistema solar, provocando un rasguido enorme en el espacio tiempo y la dispersión en partículas del universo cercano. Tranquilos: Nuestra torpeza nos protege.
jueves, 18 de junio de 2009
Todo ocupa tanto como nada - Jordi Cebrián

Tomado de: http://cienpalabras.blogspot.com/
Sutil - José Luis Zárate

Tomado de: http://zarate.blogspot.com/
Influencias - Laura Elisa Vizcaíno

Cuando desperté de verdad, fui directo a mi biblioteca y quemé todos los libros del envidioso.
Tomado de: http://ficcionminima.blogspot.com/
Filósofo en zapatillas - Sergio Patiño Migoya

Tomado de: http://breventosybrevesias.blogspot.com/
El complot original - Daniel Frini

—Es un elemento díscolo— sentenció el Jefe Operativo —Lo tengo bien vigilado.
—Deberá usted redoblar los esfuerzos por controlarlo. Quién sabe en qué problemas puede meternos. Ponga a trabajar bajo el mando de él a un agente que nos sea fiel, antes que la situación se nos haga inmanejable.
—Sí señor. Tengo al hombre indicado.
Así se hizo. Días después, Astaroth, el infiltrado, informó a sus superiores cómo el agente fuera de control, sumido en la negrura infinita, había pronunciado Las Palabras:
—¡Hágase la luz!
Siete días después, la Agencia desaparecía. El Nuevo Régimen gobierna desde entonces.
martes, 16 de junio de 2009
Complemento circunstancial de lugar - Jorge Martín

Caries - Héctor Ranea

Las Aurelias - Laura Elisa Vizcaíno

Las Aurelias - Laura Elisa Vizcaíno
La medusa Aurelia discurre en el océano. Baila, gira e inventa muchas historias en su mente. La medusa tiene muchos amigos y familia, pero el día de hoy se siente sola. El meduso de sus sueños no ha aparecido, no lo conoce y nunca lo conocerá, porque nadie le ha explicado que para meducir a un meduso se necesita medusearlo de rosa, meduciar cada endodermo con todos sus tentáculos hasta saciarlo de dulces meduceos
Así que la medusa Aurelia está llorando, pero ¿quién se atreverá a explicarle que para tener meducitos necesita que su plánula se fije en el fondo marino para formar un pólipo?
Hay tantos medusemas problemáticos que las medusas ancianas prefieren mantener en secreto y no se dan cuenta que las Aurelias ya están en extinción.
Odín - Jorge Luis Borges y Delia Ingenieros

El profesional del suicidio - Miguel Garrido Pérez

domingo, 14 de junio de 2009
Más y más - Jorge X. Antares

Se divertían poniendo los petardos más estruendosos. Miraban con ojos infantiles las estelas de los cohetes y los fuegos artificiales que rompían en el cielo nocturno. Cada uno mayor y más retumbante que el anterior. Cuando se les acabaron, no pudieron parar. Tenían la fiebre dentro y necesitaban más. Al bueno de Buzz se le ocurrió hacer cohetes artesanos con botellas vacías de cola, gasolina y pegamento. Su cara se quedó blanca, cuando aparecieron unos ángeles y les atravesaron con sus espadas flamígeras. El deseo de un anciano que quería dormir se había cumplido.
Música - José Luis Zárate

Algo atrae a las ballenas a las orillas, algo las obliga a morir lejos del agua. Pensamos en una enfermedad sobre su sentido de orientación, en una locura inducida.
Hoy amanecimos sabiendo que es culpa de un canto, de una melodía que no puede desobedecerse.
Nos levantamos escuchándola, un millón de peces se estrella contra las playas y sabemos por qué.
Comentamos esa música, la analizamos, tratamos de ignorarla mientras empezamos a seguirla.
¿Hacia qué playas nos lleva, hacia qué orillas, hacia qué muerte?
Quisiéramos saber, al menos, quien canta nuestra destrucción.
Tomado de: http://zarate.blogspot.com/
Una demora imperdonable - Martín Gardella

Le aseguré que me reuniría con ella en aquel encuentro social tan importante, a las doce de la noche, sin demoras, pero un inconveniente imprevisto me impidió llegar a tiempo. Seguramente por eso, cuando me acerqué, ella ignoró mi presencia, o no quiso notarla. Le hablé al oído, la miré fijamente durante toda la noche, juguetee con las luces del salón, moví el humo de las velas y los inciensos, y hasta grité abiertamente que la amaba, para llamar su atención. Pero ella, sólo respondió con una extraña y cruel indiferencia. Me había advertido que no perdonaría un retraso más, y así lo hizo, por lo menos, hasta el día siguiente, en que vería mi nombre listado entre los obituarios, junto a la noticia que relataba el fatal accidente.
Tomado de: http://ficcionminima.blogspot.com
Control – Sergio Gaut vel Hartman

—Si pudiera controlar mis sueños soñaría con Angelina Jolie.
Asesinato en el departamento 6 - Héctor Ranea

Se aseguró que no hubiera luces en el departamento 6. Abrió con sigilo la puerta de la que se había hecho una llave. A tientas recorrió el lugar, sorteando todos los obstáculos como los recordaba. Al llegar al lugar que él conocía, encendió la linterna, se vio en ese espejo antiguo y disparó los seis tiros de su revólver. Al caer el espejo, el asesino desapareció hecho mil pedazos.
viernes, 12 de junio de 2009
La trampa de papel - Jean-Pierre Planque

Jekyll gritó y desapareció.
Así terminó el análisis más insensato de toda mi carrera...
S.F (Sigmund Freud).
Título original: Le piège de papier
Traducción del francés: GvH
Por una palabra - Jordi Cebrián

Tomado de: http://cienpalabras.blogspot.com/
Encuentro inesperado - Paloma Zubieta López

Se lanzó encima de mí como tormenta. No tuve ni tiempo de reaccionar. Tocaba mis mejillas con avidez y susurraba con ternura palabras que parecían grises y me llenaban de asco. Decía estar feliz de encontrarme después de tantos años. Con el mayor aplomo, le dije que se había equivocado, que yo no era la persona que buscaba. Al soltarme, dos lágrimas rodaron por aquel rostro y un manto de duda se instaló en sus ojos. Pidió disculpas y conforme la vi alejarse derrotada, me sentí un ser mísero. Había tenido la oportunidad de estar frente a mi madre, pero mi alma podrida no pudo aceptarlo.
El Comandante - Wilson Gorj

Título original: O Comandante
Traducción del portugués: GvH
Amor - José Luis Zárate

Llega. La puerta se aparta por sí sola, las armas saltan de mis manos, lanzo el fuego a su rostro y ella lo aparta casi sin darse cuenta.
Debería llegar con garras, colmillos, con gritos de locura.
Pero es un hada.
Me mira, compasiva. Roza mi piel, con ternura. Me acuna y siento que regreso al hogar.
Me mata con cariño, me destroza dulcemente. Me dice que me ama y le creo, y beso su rostro lleno de sangre (mi sangre) y me digo que es una dicha verla mientras todo se apaga.
Tomado de: http://zarate.blogspot.com/
miércoles, 10 de junio de 2009
Un drama cualquiera - Angela Schnoor

—No tengas un hijo —alguien le dijo a su padre— pues tu casa nunca más será un lugar de honra.
Después de que él nació, la madre nunca más quiso saber nada del esposo, su padre. Sólo se dedicó a amar al hijo. Al hacerse consciente del drama familiar, se culpó por los sufrimientos paternos y enfermó negándose a recibir cuidados. Vivió, invidente, arrastrándose sobre los pies hinchados.
Título original: Um drama qualquer
Traducción del portugués: GvH
Tomado de: http://microargumentos.blogspot.com/