
Dijo el parapsicólogo: —Los fantasmas pueden leer el humo de los libros que arden. —Nos contempló y siguió preguntando—. Pero, ¿qué ocurre cuando no entienden un capítulo especialmente abstruso? —Arrojó al fuego la “Metafísica” de Aristóteles y fuimos testigos de que las llamas, luego de consumirlo, reconstruían una y otra vez el indescifrable texto.
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