
Miré de nuevo el rompecabezas, con vértigo: le faltaban ahora más piezas; la Mona Lisa había perdido una manga de vestido, media sonrisa. Volteé para buscarlas bajo un sillón que (estuvo ahí siempre) no pude hallar. Más cosas se esfumaron cuando no las veía: ventanas, jarrones, la foto de mi hijo muerto, el rompecabezas entero (el horror): todo haciéndose nada.
Temo dormir: dejar el universo (desvaneciéndose pieza por pieza) a mis espaldas.
Tomado de: http://elclaxon.arts-history.mx/
1 comentario:
Ruy, esa costumbre tuya de descomponer la realidad en pequeños fragmentos... a veces luego ocurre eso, falta alguno y todo se desmorona.
Original en la forma, buen cuento.
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