lunes, 10 de enero de 2011

El destino del dios blanco - Jesús Ademir Morales Rojas



Arthur Gordon Pym no murió. Transcurrió eones en las entrañas del gigante blanco. Sin embargo, cuando el monstruo quedó varado en la playa vacía, Arthur Gordon Pym escapó de los restos putrefactos del dios antártico. Decidido a explorar los límites de su propia racionalidad, forjó un navío con los huesos del coloso. Desde entonces transita por las aguas frías de una Antártida oscura e infinita: hace mucho tiempo que el mundo ha dejado de girar y lo único que altera las penumbras heladas- bajo constelaciones que se desploman una a una- es el fuego de una mirada perdida en horizontes en perpetuo devenir. Cuervos de llamas en busca de su propia estela.

No hay comentarios: