lunes, 10 de agosto de 2009

Diálogo de tigres V - Lilian Elphick


Los tigres de la noche imaginan tantas cosas. Construyen historias increíbles, saborean palabras, desgarran metáforas. La selva los proteje de los cazadores que disparan tinta en blancos papeles. Y en la oscuridad lamen su nostalgia de ser, hasta despedirse en la rebeldía del viento.
¿Cuándo te veré otra vez?
Cuando no dejemos huella.
Crujen las ramas. Dos venados huyen ante los haces de luz y la metralla constante de realidades.

Tomado de: http://lilielphick.blogspot.com

Diálogo de tigres IV - Lilian Elphick


La tigresa está triste. ¿Qué tendrá la tigresa? En cada árbol ha frotado su historia de rayas y colmillos, trigo trigando su boquita de fresa.
Cuando la luna se alza en su locura, el tigre muerde una cola que podría ser la suya, e imagina el diálogo:

Somos un sueño imposible.
Has estado leyendo a Borges.
No, sólo canto boleros.

¿De dónde vienen estas palabras? –se pregunta el tigre, acechando a la tigresa. Y no comprende que ella es parte del sueño, que en esos cinco metros que los distancian hay puntos suspensivos que se descuelgan como arañas urdiendo lo interminable.

Tomado de: http://lilielphick.blogspot.com/

Diálogo de tigres III - Lilian Elphick


Luego de caminar por las extensas planicies de la escritura, los tigres llegan al río del silencio. Ahí se bañan y olvidan que están hechos de tiempo y de sangre. A sus pieles mojadas se adhiere la palabra ‘pez’. La tigresa puede nadar debajo del agua a gran velocidad; el tigre da brincos contra la corriente. Juegan a acariciar burbujas.
—¿A quién le contaremos nuestra historia? —pregunta ella.
—¿Cuál historia? —pregunta él.
Los tigres jadean bajo el sol implacable y sus patas se hunden en la arena. Tienen sed. Saben que morirán si no encuentran una mano que morder, aquella que los escribe en la mitad de la noche.

Tomado de: http://lilielphick.blogspot.com

Diálogo de tigres II - Lilian Elphick


Dos tigres salen a cazar. Una va al sur; el otro, al norte. Al final del día, se encuentran.
Estás herido.
No. La herida eres tú.
La flecha está enterrada en tu lomo, no en el mío.
Morirás antes de que amanezca; ahí reposará tu desvarío.
Yo estoy muy lúcida; puedo oír cómo se te va la vida.
Tu herida se agranda, tus palabras huyen.
Tu corazón se detiene, enamorado.
¿Enamorado?
No era una flecha cualquiera…

El silencio se instala, dividiéndolos. Se miran, y comprenden.
Una corre al poniente; el otro, al oriente.

Tomado de: http://lilielphick.blogspot.com/

sábado, 8 de agosto de 2009

Ritual - Oriana Pickmann


Ritual - Oriana Pickmann

Suenan los tambores. La tribu TundeKh’e sabe que eso sólo puede significar una cosa. Guerra. Presas de un ansia antigua, parten quienes combatirán en esta lucha a muerte. Se despiden de sus hijos y así, caminan entre la espesa selva, con los cinco sentidos puestos en ser fiera y no presa.
El cuerno ceremonial se hizo oír en la zona KunteTh’o. Era tiempo de enfrentarse hasta perder toda la sangre. Salieron bajo la luz de la luna, pisando los caminos mil veces recorridos, con el mismo fin, el mismo propósito. Pelea, muerte, gritos, choque.
Y en este combate carnal, ambas tribus se entrelazaban, se mezclaban en una masa de sudores y gemidos. Las voraces TundeKh’e, los salvajes KunteTh’o, tratando de engendrar nuevos guerreros que repitan el rito.

La verdadera invención del cine - Sergio Gaut vel Hartman



—La compañera de Jesús —susurró Felipe— es María Magdalena. Pero Jesús la ama más que a todos nosotros, sus discípulos, y suele besarla con frecuencia en la boca.
Los demás discípulos se ofendieron por las palabras de Felipe y expresaron su disgusto. Fueron ante Jesús y le dijeron con acritud:
—¿Por qué a ella la amas más que a todos nosotros?
Jesús los miró largamente y con tono benevolente les dijo:
—Mejor pregunten por qué no os amo a vosotros como la amo a ella.
Y los discípulos se hicieron la película…

La otra versión – Antonio J. Cebrián


Tras una discusión, Dios expulsó a su hijo de casa, yendo a parar al mundo de los hombres. Cuando éstos se lo devolvieron, Dios, aún enfadado, le cerró las puertas. Y así, Jesús volvió a caminar entre los vivos.

Sobre el autor: Antonio J. Cebrián

2009: El centinela lunar - Daniel W. Koon


2009: El centinela lunar - Daniel W. Koon

a Arthur C. Clarke, por supuesto

Miré hacia la Tierra, luego hacia la cara escarpada del monolito negro, centinela de trotamundos prehistóricos semejantes a los dioses. Me volví hacia Garnett, pero él se había ido. Lo encontré escalando febrilmente el otro lado de la piedra, atraído por el brillante apoyo plateado cerca de su esquina izquierda superior. Grité. Demasiado tarde.
Entonces, un borrón insano. Garnett estiró el brazo, el apoyadero se torció, mientras el suelo se colapsaba debido a la distorsión del espacio-tiempo, el torbellino se formó en la base de la piedra, el grito, el cuerpo desventurado siendo arrastrado hacia abajo, y lo que podría jurar fue el rugido de un torrente de agua arremolinándose dentro de mi casco, que se desvaneció gradualmente en la nada silenciosa del espacio.

Traducción del inglés: Vladimir Hernández

La costurerita que dio aquel mal paso - Graciela Pérez Aguilar


La costurerita que dio aquel mal paso - Graciela Pérez Aguilar

Se despertó tendida sobre la grava del terraplén. Con esfuerzo, levantó la cabeza y vio que, de su pierna herida, manaba una corriente de sangre. Con enérgica determinación volvió a desmayarse y soñó que emergía del otro lado de su arteria femoral, muñida de hilo y aguja.
—¡Qué sutura tan fina! ¡Le salvó la vida! —exclamó más tarde el médico de la guardia.

Desaires de irrealidad - María Fabiana Calderari


Desaires de irrealidad - María Fabiana Calderari

Desde una ventana observé despavorido el fatal descubrimiento.
Ellos no percibían mi presencia.
Mi esposa estaba tendida en la cama.
Él junto a ella. Conocía sus gustos específicos. La complacía.
Desnudaban, descaradamente, una intimidad que me había llevado años desentrañar.
Ante este sombrío cuadro de irrealidad, no volveré a entrar, ninguna vez, en los sueños de mi mujer.
Tomado de: http://facalderari.blogspot.com/

viernes, 7 de agosto de 2009

Reincidencia - Oriana Pickmann


No recuerdo lo que hice anoche. No entiendo por qué viene usted a interrogarme, a hurgar en mi interior. Sí, ya sé que tengo tierra y quizá otro tipo de materias orgánicas bajo las uñas. Sé también que estoy completamente magullada, que tengo hematomas y la cabeza rota, como si hubiera luchado. Soy más que consciente de que algo sucedió entre las diez y las doce de la noche en ese lugar y, obviamente, estuve allí. No, no creo haber visto la cara de la otra persona. Tampoco sé qué tipo de armas se usaron, o si las hubo. No creo poder responder a sus preguntas, por más que quiera, por más que lo intente.

Espere, ¿qué hace? Está bien que yo esté echada en esta camilla, totalmente inerte y fría, pero eso no significa que usted tenga permiso de cometer el mismo crimen que me trajo aquí.

En espiral - Sergio Gaut vel Hartman


La fiera, agazapada en las fauces de otra fiera, siente un cosquilleo entre la lengua y el paladar. Extrañada, abre la boca en un alarde de bostezo y la cierra de improviso, desgarra la carne, mastica sin piedad. Demasiado tarde, comprende que sus bruscos movimientos han producido un molesto cosquilleo entre la lengua y el paladar de su anfitrión que, extrañado, abre la boca...

Destellos – Héctor Ranea


No amanecía todavía y, sin embargo, los destellos en las cuerdas de tu guitarra ya iluminaban los techos y la habitación donde pasamos la noche en que nos conocimos, nos necesitamos, nos deseamos, nos amamos con tal intensidad como para incendiar canciones en mis manos. Cantamos juntos y juntos bebimos todo lo que había desde ajenjo hasta zibibbo. Pero todo debe dejarnos, nada es para siempre. Rompí tu guitarra al ver el Sol y los destellos desaparecieron con sus cuerdas destempladas para siempre. Tu guitarra y yo, al fin de cuentas, no nos entendimos.

El último pasajero - Martín Gardella


Las primeras gotas comenzaban a golpear el receptáculo y la lista aún tenía un casillero sin tildar. Antes de que fuera demasiado tarde, el hombre descendió la improvisada escalera hasta la extensa llanura y abandonó la nave en búsqueda del viajero rezagado. Tras unos minutos que parecieron horas, ante la atónita mirada del resto de las especies, Noé volvió al arca empapado y blasfemando, cargando a la tortuga por el cogote.

El paciente - Carmen Rosa Signes


Salió de la casa con el convencimiento de haber hecho lo que había podido. Pensaba que le iban a recriminar su actuación, pero no fue así.
Descendió por la colina satisfecho de su trabajo. En el camino alguien le llamó a gritos. Giró su mirada y se quedó atónito. Frente a él se hallaba la persona a la que había atendido. Con una sonrisa y muy buen aspecto le dio las gracias.
La noticia de su muerte llegó al mismo tiempo que él al pueblo.

Alma Viajera - Antonio Cruz


Al regreso a Ítaca, el alma de Ulises gustaba salir a pasear cuando él se dormía. Cada noche, recorría todos aquellos sitios que había visitado en el azaroso viaje de vuelta.
Una noche visitó la isla de Ogigia, donde vivía la bella Calipso, quien aprovechó para apoderarse definitivamente del espíritu del único mortal que le había rechazado.
Por la mañana, cuando Penélope despertó, Ulises estaba muerto; en su rostro había una sonrisa.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Carpe diem - Sergio Gaut vel Hartman


Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo y se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso escarabajo. Bien, se dijo, habrá que aceptar la vida tal cual se presenta. Se volvió a dormir y esta vez tuvo un sueño muy placentero: iba arrastrando una bola de estiércol, la más grande que hubiera visto jamás.

Sueños cruzados - Javier López


Gregorio Samsa despertó convertido en un repugnante coleóptero.
Aún frotándose los ojos con las patas delanteras, cruzó su mirada con el dinosaurio, que todavía seguía allí. Ambos se miraron, gritaron y salieron huyendo de la habitación.
Todo había sido un malentendido, resultado de una pesadilla cruzada de Kafka y Monterroso.

Mártir - Esteban Dublín


Hay un lugar en el que habita un misterio aterrador. El caso es que el secreto está celosamente guardado por los objetos inanimados de la ciudad. Y sólo muy pocos, aquellos que han observado con detenimiento, han sido capaces de percibir que en ese lugar los muros se comunican con las avenidas, los grafitis con la miseria, los parques con las sombras, las vitrinas con los riachuelos, el ocaso con la basura. Las cosas han llegado a un nivel de comunicación tal, que, una vez alguien descubre el secreto que protegen, inician una persecución con el único fin de silenciarlo. Sin embargo, yo he logrado escapar para develar el misterio. Se trata de

Polvo y olvido - José Luis Zárate


Estabas en un rincón, atrás de cajas, polvo y olvido. Te tomé entre mis brazos y mi cuerpo no pudo recordar tu peso o tacto. Toque tu pelo recordando especificaciones técnicas, no tenías conexión neuronal 3AH, se pensaba que 875vent eran suficientes para dotar de una personalidad, carecías de ranura de expansión. Suspiré. Tal vez merecías estar en un rincón. Tu piel seguía siendo suave, tu sonrisa perfecta. Si reemplazaba las células de energía tal vez musitaras aún mi nombre. Sé que pasamos juntos momentos de pasión y placer pero eso estaba en el ayer. Con decisión, con firmeza, te regresé a la oscuridad. Quien te acarició ya no existe, he cambiado. El ayer es irrecuperable. Soy otro. Tengo otra vida, otras costumbres, 1300vent y una ranura de expansión actualizada.

En el umbral - Héctor Ranea


En un rapto de lucidez, el escritor comprende que toda esa luz que lo invade, toda esa inspiración que le viene con gran presión es una mera evocación, una pálida venganza de la imaginación que huye sin remedio, que escapa mientras él aún escribe lo que queda del instante, que no dura, que se desvanece en tanto es apenas un viento de imágenes sin asidero. En ese momento atraviesa el umbral, se concentra en la línea que queda bajo sus botas y se lanza a ese abismo. La mayoría de las veces la cuerda no alcanza para llegar al piso y siempre se anuda al cuello.

Fantástica Jawilejland - Maria Fabiana Calderari


Los jawilej podemos transponernos de un lugar a otro a gran velocidad. Nos comunicamos mediante parpadeos y cuando sentimos pena o algún peligro nos acecha, cambiamos de color y emitimos ultrasonidos. Nuestro hábitat es reducido, pero las tareas que tenemos asignadas nos ocupan demasiado tiempo, lo que nos permite franquear fácilmente esa incomodidad.
Nos dedicamos a recolectar las cosas perdidas del mundo y las acarreamos hasta Jawilejland.
Ningún humano ha venido a reclamarlas jamás. Mientras aguardamos que alguien las añore, nos divertimos con tan inusitadas pertenencias, en esta fantástica comarca.

Tomado de: http://facalderari.blogspot.com/

lunes, 3 de agosto de 2009

Comadreja en casa - Jordi Cebrián



Una amiga mía se compró una comadreja, que resultó ser muy caprichosa. El bicho no quiere estar en la jaula, así que campa a sus anchas todo el día. Tampoco quiere comida de lata, sino sólo refinados guisos, y se enfada si la comida no está a tiempo. No muerde, pero enseña los dientes a la mínima. Cuando ella llega del trabajo, las botellas de licor están vacías, y la comadreja duerme en el sofá, con la tele encendida, toda la casa sucia y revuelta. Y ya lleva días insistiéndole en que el piso esté a nombre de los dos.
Tomado de: http://cienpalabras.blogspot.com/
Imagen de NASA / JPL-Caltech / STScI-ESA / S. Bush, et al. (Harvard-Smithsonian CfA)

Antes que llegue el rojo amanecer - Martín Gardella


He descubierto que durante las noches me transformo en un asesino serial. Apenas concilio el sueño, mi cuerpo sonámbulo es poseído por una fuerza maligna que me lleva a atacar al primer sujeto que encuentre en mi camino, utilizando crueles técnicas de tortura hasta provocar su muerte. Me despierto cada mañana con las manos envueltas en sangre y, en algunos casos, con marcas en mi cuerpo que indican que existió cierta resistencia. Desconozco el destino de los cadáveres de mis víctimas y la razón por la cual mi inconsciente dormido actúa de esa forma enfermiza. Por favor, necesito tu ayuda. Atame más fuerte a la cama y dame de tomar otra taza de café. Ya es tarde y no quiero quedarme dormido junto a ti.

Imagen de FORS Team, 8.2-meter VLT Antu, ESO

Mirando con otra perspectiva – Sergio Gaut vel Hartman


Aparentemente son siete pobres criaturas desafortunadas, porque la H es muda, la C carece de piernas, la O es obesa, la I es raquítica, la E es estúpida, la R es tuerta y la A padece anorexia. Sin embargo, juntas, gracias a una curiosa sinergia que tal vez proviene de la desesperación, constituyen una entidad gestáltica capaz de hazañas portentosas, una amalgama que resiste cualquier embate. Eso sí: para funcionar tienen que ubicarse de acuerdo con cierto criterio de posición, ya que cuando no están organizadas son inexpresivas.


Imagen de NASA, JPL-Caltech, SINGS Team (SSC)

Veredicto - Antonio Cruz


Suspira profundo y camina por el largo y oscuro pasillo con temor, intriga y ansiedad reprimida, como un reo que va a escuchar su condena
Va en busca de la palabra última, definitiva. Va en busca del dictamen. ¿Será lo suyo una sentencia a muerte? ¿O todavía tiene esperanzas de ver el mañana?
Abre la puerta y entra al consultorio. Del otro lado del escritorio, tres hombres lo miran. Mientras avanza con pasos vacilantes uno de los hombres piensa “¡Qué barbaridad! Organizar una junta médica por un simple paciente hipocondríaco”.

Imagen de NASA, ESA

sábado, 1 de agosto de 2009

Profecía- Sergio Gaut vel Hartman


María se despierta en medio de la noche; ha tenido una horrible pesadilla en la que un ángel le comunicó que está embarazada, aunque ella sabe que no ha sido tocada por hombre alguno. Mira a su esposo que duerme en la estera vecina, un pobre carpintero que sólo la ha tomado por esposa para poder predicar en el templo. Tiene por él un gran respeto y no está arrepentida; sonríe: la historia se repite. ¿No dicen las viejas, acaso, que la madre del carpintero lo concibió del mismo modo, sin necesidad de simiente? Nunca creyó esas patrañas. Se levanta con la intención de ir a buscar agua para lavarse y se siente atravesada por el miedo cuando una sombra inmensa bloquea la puerta.
—Vamos a ayudarle a la profecía, María —dice sonriendo el ángel. Y abre las alas para abrazar a la mujer.

Siempre juntos - Javier López y Rafael Vázquez


Nada es igual cuando aparecen fantasmas en nuestras vidas. Entonces descubrimos que no todo es tan sólido como creíamos.
Por eso, cuando el espectro surgió, yo y mil fantasmas cotidianos salimos huyendo de mi hogar, mientras éste se desvanecía.

Infraganti- Esteban Dublín


En la cama había una camisa blanca; en el piso, un pantalón a cuadros; en la mesa, unos bóxers a rayas y así el resto de mi ropa arrojada al azar por la habitación. Era una rubia preciosa, perfecta. Cada grito suyo me enloquecía, me alborotaba. Cada movimiento me subía la temperatura y tenía la medida exacta para que me sobrara el sudor. Justo cuando estaba a punto de llegar, entró mi madre. Desde ese día, sólo me deja alquilar películas infantiles.
Tomado de: http://estebandublin.blogspot.com

Noche de brujas- Graciela Pérez Aguilar


Los aquelarres suceden en sitios imprevisibles y, esa noche, la cita fue en una sala de terapia intensiva. Como casualmente yo estaba allí, internada en gravísimo estado, tuve la suerte y el privilegio de participar. Mis amigos se admiran cuando les cuento la experiencia del vuelo, pero no me creen.