viernes, 3 de diciembre de 2010

Estampa - Jesus Esnaola Moraza


Seguro que a vosotros se os ocurren un montón de motivos por los que un hombre puede decidir saltar desde la azotea de un edificio de cristal de cuarenta plantas. No os aburriré con eso.
Lo que me importa es que salta, que comienza un vuelo desgarbado, picado con la vida, convertido en una lágrima de carne y hueso que recorre la fachada del edificio.
Lo que me asombra es el público expectante que aguarda el desenlace, no por conocido menos hipnótico, señalando la trayectoria con el dedo para que ni los más miopes se pierdan el descenso.
Lo que me sorprende es que el suicida desaparezca a la altura de la ausente planta trece, residuo supersticioso del dueño del monstruo de cristal.
Lo que me aturde es el sentimiento general de decepción.

Noche confusa – Héctor Ranea

Se levantó confundido. Fue al baño y ahí comprendió que no podría dormir en toda la noche. Se vistió, fue a su escritorio y puso música. Eligió Mahler. El gato, amante de Mahler, se le subió a la falda y él lo acarició distraído. Tenía en la mano la taza de café, había dejado un libro a medio leer. En el Vals distorsionado tomó nota de cada paso posible de los bailarines para una nueva coreografía futura, cuando se dio cuenta, en medio de un fugaz estremecimiento, de que su gato había muerto hace años. Entonces se desvaneció en la música, otra vez, casi bailando.

Triángulo equilátero - Víctor Lorenzo Cinca

El mudo intenta inútilmente seducir al sordo con dulces palabras que jamás llega a pronunciar, mientras éste, de espaldas al mudo y perdido en su silencio, pretende hechizar con sus sensuales miradas al ciego, que a su vez permanece absorto en su oscuridad, ajeno al estéril flirteo de su alrededor.

El amor es ciego. Y sordo. Y mudo.


Tomado de Realidades para Lelos

Impresión preterintencional agravada - Fabian César Casas

El pibe se levanta y dice: hoy escribiré poesía. Se sienta a la computadora y tipea sobre el amor, la guerra y el universo. Imprime, pero no imprime. La Epson le dice "Usted está intentando imprimir poesía que deja bastante que desear. Revise y vuelva a intentar". El pibe, crispado, corrige, pone algunas tildes olvidadas y mejora la puntuación. La Epson, nuevamente, se niega "Peor. Vuelva a intentarlo". Los intentos siguientes son merecedores de diverso mensajes, todos ellos negativos "Ud. está usando oraciones no originales. Deje de copiar e invente algo propio"; "Si cree que por ser mi dueño podrá imprimir cualquier basura conmigo, ud está muy equivocado". Ya desalentado, el pibe decide suicidarse. Se baja de internet la receta de un veneno para poetas suicidas. La impresora, esta vez, no tiene nada para decir.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

No hay peor cuña que la del propio palo – Sergio Gaut vel Hartman


Es lícito que el lector suponga que Amadeo Amador Amor era el hombre más amado del planeta, pero no. Lo odiaban todos los humanos, la mayoría de los animales, miles de vegetales y hasta las piedras, que no vacilaban a la hora de arrojarse como kamikazes contra su cabeza cada vez que este patético sujeto se ponía a tiro. La máxima ocurrió una tarde de noviembre, a las diecinueve, para ser más preciso, cuando obedeciendo a un impulso tan extravagante como incomprensible, las propias manos de Amadeo procedieron a estrangularlo.

Círculo vicioso - Rita Vicencio


Madre mía, que estoy cansado. No se en qué se me ha ido el día, pero estoy cansado. Cansado y harto. Todos los días la misma rutina, como loco, esforzándome sin avanzar. De la mañana a la noche lo mismo, y lo único que cambia es la luz que poco a poco va menguando, como mis fuerzas y mi motivación.
Pero mañana no será igual, estoy decidido a cambiar, mañana iré en contra del destino, cambiaré todos mis patrones de comportamiento. ¡Mañana, ya lo verán!
.....¡Mira, por fin, el Hamster está corriendo para el otro lado!

Tomado del blog:http://saborajenjo.blogspot.com/">http://saborajenjo.blogspot.com/

No es fácil decir te amo - Fernando Puga


Empezó a escribir cuando se enamoró. Llenó un cuaderno de pretenciosos poemas románticos. Miel pura. Copió a Benedetti, a Becquer, a Neruda. Quería que notara su presencia, que viera más allá de la tartamudez; esa trampa en su boca. No era feliz y la esperanza que viajaba en cada cartita hasta los ojos de la amada lo mantuvo en pie hasta hoy.
Empezó a escribir para encontrar el modo de decirle que la amaba y en este refugio junto al fuego, con todos los achaques de los años sobre el alma, aún lo intenta.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El lobito mentiroso - Daniel Frini


A la quinta vez que el lobito gritó «¡Viene el hombre! ¡viene el hombre!» la manada, furiosa, decidió ignorarlo. Diez minutos después, el lobito era huérfano y no quedaba nadie vivo en su clan. Pasó toda su vida arrepentido de aquella mentira que creyó sólo un juego, y despreciado por sus semejantes. Al final de sus días tuvo la oportunidad de revindicarse cuando atacó a un gran rebaño que pastaba en la ladera de la colina. Satisfecho consigo mismo, todo manchado de sangre y somnoliento, descansando a la sombra de un grupo de álamos después de haber matado más de cuarenta ovejas, se preguntó porqué los hombres no protegieron a sus animales, a pesar de que el pastor que actuaba de vigía gritó varias veces «¡Viene el lobo! ¡viene el lobo!»

Sobre el autor: Daniel Frini

Triángulo criminal - Raúl Brasca


Vayamos por partes, comisario: de los tres que estábamos en el boliche, usted, yo y el "occiso", como gusta llamarlo -todos muy borrachos, para qué lo vamos a negar- yo no soy el que escapó con el cuchillo chorreando sangre. Mi puñal está limpito como puede apreciar; y además estoy aquí sin que nadie haya tenido que traerme, ya que nunca me fui. El que huyó fue el "occiso" que, por la forma como corría, de muerto tiene bien poco. Y como él está vivo, queda claro que yo no lo maté. Al revés, si me atengo al ardor que siento aquí abajo, fue él quien me mató. Ahora bien, puesto que usted me está interrogando y yo, muerto como estoy, puedo responderle, tendrá que reconocer que el "occiso" no sólo me mató a mí, también lo mató a usted.

Brújula de Trewell - Esteban Dublín


La brújula creada por Miles Trewell tiene una característica única. Quien la tiene en sus manos no ve hacia dónde queda el Norte, sino la dirección en la que se encuentra su alma gemela. No siempre –valga la aclaración– la brújula de Trewell apunta a la pareja actual del que la sostiene, factor determinante para finiquitar relaciones que, incluso, estaban a punto de llegar al altar. Ante el misterio de la brújula, un grupo de fanáticos la ha resguardado como un oráculo sagrado en un recóndito pasaje de la República de Saharui, al noroccidente de África. Allí, se permite sostener la brújula por un par de segundos, pero los saharuis cobran con la vida la consulta del visitante,. Riesgo que, a la fecha, miles de miles han corrido con tal de saber en dónde se encuentra el amor.

El último vuelo - Patricia Gloria Oyola


Amanecía. El anciano se revolvía en su cama con los ojos cerrados. ¿Soñaba? Una mano joven, enérgica, lo sacudió y, entre dormido, escuchó el zumbido de un avión en vuelo. Tardó en reaccionar. A su alrededor, otros estaban como él, adormecidos… y, unos jóvenes encapuchados los ponían en fila… el sol le estallo en la cara y el aire con olor a río, lo despertó.
Solo pudo ver las aguas marrones y sintió el empujón, que lo despidió hacia el agua. Quiso gritar y se ahogó.
—¡Doctor, doctor! ¡El paciente se ahoga!
Con un último estertor, el anciano se quedo quieto… con los ojos abiertos. El médico movía la cabeza incrédulo.
¿Era de verdad un ACV? Porque de la boca del anciano brotaba un barro verduzco y maloliente.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Tiempo Loco - Daniel Frini


—Tiempo loco, ¿no cree vecino? —dijo la oruga desde una rosa.
—Hoy llueve, mañana hay viento, pasado nieva, y después nos fríen cuarenta grados a la sombra —acotó el ciempiés, desde un aloe—. La culpa es de la mariposa del gladiolo del otro cantero. Cada vez que mueve sus alas, la muy estúpida estropea el fin de semana.

Sobre el autor: Daniel Frini

Metaterrestres - David Baizabal


Al principio todos teníamos una idea en común: la nave aterrizaría, se abriría la compuerta y tres siluetas aparecerían en el umbral. Así lo hicieron. Aquí la opinión se dividió, unos creíamos que dispararían un arma desintegradora y otros que darían un mensaje de paz. Ninguna de las dos cosas: todos caminamos hacia la nave. Ahí dentro, unos pensamos que harían crueles experimentos con nosotros, otros que nos torturarían y los más realistas que destruirían el planeta. Nos llevaron a una sala de conciertos. Vimos la sinfónica bien formada y pensamos que tocarían maravillosamente, que sería un asco, que harían malabares con los instrumentos, que se burlaban de nosotros o que querrían que les enseñáramos. Eso habría sido mejor que ver a Stravinsky, a Mussorgsky, a Mozart y a Mendelssohn junto con otros muchos quitarse los disfraces.

Fantasma - David Moreno


Mi primera vez no se puede decir que fuera la mejor, no me resultó fácil. Me habían instruido bien, llevaba la teoría bien aprendida en mi cabeza pero claro, la práctica era otra cosa. Recuerdo que bebí un par de whiskys previamente y casi de trago. A los preparativos, con suavidad, le siguió irremediablemente el momento culmen. La penetración se complicó en exceso aunque finalmente lo logré. No imaginaba que me provocaría tanta excitación. Y es que atravesar las paredes te permite visualizar las vidas ajenas sin ser visto.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Filología - Carolina Fernández G.


Lo nuestro rompe con la gramática tradicional, viola las leyes de la sintaxis y supera la lingüística clásica. La elipsis ya es explícita y el sujeto tácito salta a la vista. Tus ganas riman con las mías y aunque no seamos unimembres, nada separa nuestros núcleos que se fundieron en el contexto narrativo del asunto. Las acciones son infinitivas, imprecisas, sin pretéritos. Y menos los futuros, que se empeñan en quedarse para siempre en el presente o viceversa. A veces confundo los pronombres, sin saber hasta dónde llego yo, sin ser vos o nosotros, y me brotan los posesivos celosos, dominantes, autoritarios, aplastando con dureza cualquier sinónimo imprudente, para que seas mío, solamente mío sin ningún circunstancial de compañía.

Lobos marinos – Fernando Puga


No tropecé, no me empujaste. No me distraje ante la belleza del luminoso cielo nocturno. No notaste que era la oportunidad para deshacerte de mí. No. Yo quise volar y tú no descreíste de mi deseo.
Sobre la playa, ladran los lobos marinos y se disputan los pedazos de carne esparcidos sobre la arena. 
No te asomarás; la altura del acantilado no deja lugar a dudas. Desandarás el camino hasta el hostal y mientras repasas la velocidad de mi caída te alegrarás de tener los pies en la tierra.

Paradoja, si las hay – Héctor Ranea


Ayer vi cómo seré, cómo moriré. Es raro ver en las retinas y saber qué es lo que verán cuando no vean o ver en ellas el futuro que no podrán ver. De alguna forma —pienso— es como ver el futuro (paradoja, si las hay) o suponer que en ese futuro hay un pasado posible implícito, que es hoy. Que fue ayer, precisamente, cuando vi cómo seré y cómo moriré. Porque vi pasar al hombre, a su mujer, enlazados por las manos.
Ella iba enseñándole a caminar en la oscuridad total de sus ojos. Entonces recordé esas fotos que tomaron de mis retinas resquebrajadas como una pintura al óleo abandonada y mugrienta, manchada de un sol oscuro que la va desvaneciendo en la nada.
Ayer —decía— vi el futuro con mis ojos que no verán.

Escalada – Sergio Gaut vel Hartman


Cansado de escribir microficciones decidió empezar una novela. El título elegido fue de por sí elocuente: Escalada. Y la técnica para realizarla, original y novedosa: el primer capítulo tendría dos palabras, el segundo cuatro, el tercero ocho y así sucesivamente, duplicando la cantidad de palabras en cada capítulo subsiguiente. Pero el defecto de la técnica estribaba en que el capítulo 19 tenía 524.288 palabras, el 20 superaba largamente el millón y el 30 andaba por arriba de los mil millones. No obstante el escritor no se desanimó. En un reportaje concedido al canal de la Mancha, confesó: —Menos mal que lo mío son las palabras; imagínense si se me hubiera ocurrido aplicar este sistema a la invención de un juego como el ajedrez, pidiendo como recompensa muchachas de 23 años o diamantes sudafricanos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Desde hace una semana - Samanta Ortega

Desde hace una semana, salgo todos los días al jardín por la mañana y al atardecer.
Lleno la regadera con agua fresquita.
Las semillas no se ven pero hay miles.
Utilizo las dos manos porque la regadera es de 5 litros y tengo los brazos finos.
Echo toda el agua en mi cabeza.
Ahora hay que esperar.

Tisana – Héctor Ranea

Esta pócima la preparó Bernardo d’Apoteca en 1030 en la Abadía de Uderzi. Ésta pasó al poder del Conte de’Federighi in Montevelcro en 1259 y desde entonces formó parte de la dote de varias princesas de la casa hasta que una criada que después pasó a casa Alighieri la llevó consigo a Firenze en 1298. Bebida con moderación beneficia los hígados, pero lo transforma a uno en poeta visionario si se ingiere en exceso.

Amistad - Ramón Colmenares

Desolada, llorosa, no atinaba siquiera a articular pensamiento u acción para salir de su desánimo. Así estaba cuando él la encontró y sin hallar las palabras que le sirvieran de bálsamo a su adolorida alma. Con ternura la abrazó, la tomó suavemente de los cabellos y le enseñó que en el espacio justo entre su hombro y cuello, cabe perfectamente un rostro, cuando requiere consuelo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

A fin de cuentas, lluvia - Rita Vicencio


Sales de casa a caminar. El dia es triste, gris, como siempre. Sin ella nada tiene sentido, y las humedades de otras no logran sino acrecentar su ausencia. De nada sirvió sacar el colchón y reemplazarlo con uno nuevo. No es tan fácil sacarla de tu mente, de tu sangre...
Te cansaste de la humedad de tus lágrimas lloviendo sin descanso y, mientras miras a la gente correr a ocultarse, tomas la decisión y sales al descubierto. Tu rostro arde mientras la lluvia ácida lo deshace, pero ya no importa. A fin de cuentas, es solo lluvia.


Tomado del blog: http://saborajenjo.blogspot.com/


Los domingos – Daniel Sánchez Bonet


Los domingos son días para pasarlos con la familia o entre amigos. Se puede ir a comer a la montaña, a dar una vuelta en grupo por el centro de la ciudad, a seguir un partido de fútbol o a ver una película en el cine. Los domingos son esos días para pasar en compañía con los seres más queridos ¡Para eso se crearon los domingos! Pero, como cada fin de semana, aparto la sábana, veo la hora –¡qué tarde es!- miro a mi derecha y ella, hoy rubia, se viste para irse ¡Otra vez!

Tomado de: http://www.microrrelatosapeso.blogspot.com/

Mujer trabajadora - Fernando Puga


No tengo ganas pero iré. Me levantaré con prisa. Bajo la ducha me enjabonaré mecánicamente y cepillaré mis dientes con urgida firmeza. Me vestiré sin elegir, con lo primero que venga a mi mano. No voy a maquillarme. Me secaré el pelo y bajaré la escalera. De un trago tomaré el café con leche recalentado y masticaré una insulsa galleta untada con queso blanco. Tomaré la cartera y me dirigiré al garaje. Encenderé el auto y me iré. No voy a llegar tarde ni a esquivar mis deberes. No voy a descuidarme.
Él la abraza de atrás. Con amable firmeza le ofrece un juego mañanero, envuelta en calor masculino.
Cuando a las once encienda el celular, se habrán juntado unos cuantos mensajes de texto y llamadas perdidas. Sonreirá, con esa sonrisa que él conoce, mientras calibra la temperatura del agua antes de meterse bajo la ducha.


lunes, 15 de noviembre de 2010

Prêt-à-porter - Víctor Lorenzo Cinca


Las persianas bajan a las nueve en punto de la noche, ocultando el interior a las miradas curiosas e insomnes de la calle. Entonces, cuando se queda sola en la tienda tras una interminable jornada laboral de la que no puede quejarse pues carece de contrato, ocupa las horas probándose vestidos, faldas, blusas y bolsos, soñando con una vida mejor, más libre. Al amanecer, después de una noche de fantasía y quimeras, vuelve a enfundarse la ropa de trabajo y se coloca en el escaparate, adoptando la rígida postura forzada de cada día, esperando que suban de nuevo las persianas.


Tomado de Realidades para Lelos

Imagen: Grove 2, de sesfitts en deviantArt

Estreno – Héctor Ranea


A decir verdad, ya caminaba bastante errático para ser lo que era, así que quienes vimos cómo caía no fue una sorpresa. Lo penoso fue que justo el bondi le pasó por encima de la cabeza. Se escuchó feo, el ruido a huesos rotos y eso.
De pronto, el tipo se levanta y desde un lugar cercano al cogote dijo
–¡Carajo, justo hoy que estrenaba cabeza de humano!
Recogió lo que pudo de su cráneo y no lo vimos más.

Imagen: Little Blue Tree, de sesfitts en deviantArt

Realidades - Juan Manuel Valitutti


Mi mujer me dijo: “O nosotros, tus hijos y yo, o lo otro”. Cabe aclarar que, con “lo otro”, mi esposa se refiere a la otra realidad en la que por afición o necedad me sumerjo: un mundo donde los problemas domésticos no existen y donde los placeres son vastos. Aún no me decido, y mientras escribo estas líneas pensando en las realidades en tensión, sé que una puerta se cierra indubitablemente a mis espaldas.

Imagen: The Journey - Green Dragonfly, de sesfitts en deviantArt

Rutina diaria - Javier López


Como cada día, haciendo gala de una puntualidad paradigmática, el director del Museo Británico se dirige personalmente a la puerta principal para supervisar la apertura al público.
El Big Ben da el aviso. Son las diez de la mañana. Con su flema característica, abre las puertas del Museo. Utiliza una llave inglesa.

Imagen: Crow Between, de sesfitts en deviantArt

Tú - Carlos Rodríguez Arévalo


Lejana te fuiste de tu vida para volver a encontrarla, y dejaste lo bueno y lo malo, pero sobretodo, lo que te estorbaba. Después de eso te elevaste, te perdiste y te encontraste, te tomaste de la mano y aterrizaste y te fuiste caminando sin mirar atrás y lograste verte de espaldas después de darle la vuelta al mundo.

Sobre el autor: 
Carlos Rodríguez Arévalo

Imagen: Air Ship, de sesfitts en deviantArt

sábado, 13 de noviembre de 2010

Amor adolescente - Eduardo Mancilla


Ellos habían consensuado hacer el amor por primera vez tras un fogoso debate sobre intereses y prejuicios. Inmediatamente, el joven se sumergió en el mundo instantáneo de la pornografía. Su desvelo era ofrendarle una maestría de amor. Ella lo consultó con su madre. La lluvia de la siesta los acompaño hacia el lugar oportuno. Él dejó evidencias de su remolino de pasión. Ella le cobró doscientos pesos.