
HELENA
Lilian Elphick
Golpeé mi pecho tres veces y no hubo respuesta.
Arañé mi cara y me lancé al abismo de la derrota.
Escribí para remediar el silencio y no obtuve el perdón.
Me pregunté qué es primero, ¿el amor o el odio?, y estalló una guerra.
Entonces, ¿qué maravillas me deparan las patas de los caballos?
Alejada de mi esencia, mastico lentamente mi hermosura.
Tomado de Ficción mínima
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