domingo, 10 de octubre de 2010

De trampas – José Luis Vasconcelos


La humedad pestilente sobre sus labios abolió ese sueño de siglos. Pudo mirar a quien había roto su encantamiento, pero no: esfinge se mantuvo.
Piel y oídos eran ojos. Las aves cantaban y sobre su nariz un aliento asqueroso, inaguantable. Manos ávidas palparon sus piernas, pero una temblorina incrementó su desconfianza. Sostuvo la postura pétrea.
Cuando Bella intuyó que estaba sola, abrió los ojos: rió como posesa, aún oyó los sollozos del viejo corcovado, cuya silueta se fundía con la niebla.

Desmentida oficial – Héctor Ranea


La Comisión Internacional de Leyendas Áureas declara que mucho de lo escrito respecto del Ave Fénix es tan verídico como las Aventuras del Capitán Nemo. Si bien el Fénix existe, constituye una especie en buena salud en tanto tal. Se aclara que sí posee el extraordinario don de conocer con antelación la fecha de su muerte y una pasión por los espectáculos de prestidigitación, aunque no posea dedos. Así, cuando sabe que morirá, cada ejemplar elige un escenario convincente y un hijo sustituye al padre en el momento del tránsito sin retorno. Se cree que un humano presenció, sin autorización, uno de dichos actos en el que procedióse a reducir a cenizas al ave, mientras un vástago cubría su ausencia creando la impresión de cierto tipo de inmortalidad, dando lugar a la leyenda de marras. Queda pues, desmentida la especie.

Vacío perfecto – Sergio Gaut vel Hartman



Se asomó a la ventana decidido a suicidarse. Pero lo que vio fue tan esclarecedor que cambió de opinión: en la ventana alguien había escrito un puñado de palabras. Se estremeció al leerlas. “El escritor se asomó a la ventana decidido a suicidarse pero lo que vio no le permitió hacerlo. Alguien había escrito un puñado de palabras estremecedoras en el vidrio. A nadie se culpe por mi suicidio. Soy plenamente consciente de que si alguien hubiera encontrado el puñado de palabras a las que hago referencia, también habría tomado la decisión de asomarse a la ventana y arrojarse al vacío”.

Acerca del autor:
Sergio Gaut vel Hartman

miércoles, 6 de octubre de 2010

Estrellita, estrellita - Daniel Santos



No podía dejar de mirar la estrella que le acababan de regalar. Un solo vistazo había bastado para que quedara absorbida bajo su poderosa influencia.

—¿Estás diciendo que es toda mía?
—Según este papel, así es.
—¿Y le has puesto mi nombre?
—Exacto
—Es preciosa… Y seguro que es enorme.
—En realidad es ligeramente menor que nuestro sol. Se trata de….
Pero ella había dejado de escucharle hacía rato. Ahora mismo toda su atención estaba centrada en ese pequeño punto luminoso que tan feliz la había hecho.

No pasa nada - Raúl Sánchez Quiles


¿No escuchas ese ruido? Parece que alguien ha entrado en la casa. No te levantes. Tápate con la sábana. Aquí, en la cama estaremos seguros (Mientras acaricia su pelo, desliza una mano hacia la mesilla de noche. Abre la gaveta y saca su pistola. Siempre está cargada y nunca tiene puesto el seguro). No llores, no pasa nada. Tú espérame aquí, bien tapada, que yo vuelvo enseguida (Sabe que ya tocó que lo vinieran a buscar, pero duda entre luchar o rendirse. Primero apunta al bulto sobre la cama y luego se mete el cañón en la boca. Repite el movimiento tres veces de forma mecánica, como si quisiera memorizar el último gesto de sus vidas).

La pluma decapitada – Héctor Ranea


El pájaro tardó años en cubrir su cola de plumas. Un adorno en cada una de ellas les hacía irresistibles para las hembras y no habrían de permitir que uno imperfecto las tocara. Cada pluma terminaba en un pájaro idéntico al que ellas buscaban y en cada pluma de las plumas de aquella miríada de pájaros, cada uno tenía las plumas terminadas en pájaros. La serie terminaba en nanopájaros con plumas tan pequeñas como los átomos. Un desarreglo mínimo, un temblor de la incertidumbre, un sacudón angular y la cabeza de una pluma en escala nanométrica fue reemplazada por una flor en la misma escala. En ese instante el pájaro, en plenas nupcias, notó que un tirón lo fue agrediendo. Cada pluma se transformó en una flor también decapitada. La hembra mira esa flor, derrama una lágrima, pero debe continuar la búsqueda de su pareja sin sentimentalismos.

De la serie "Bestiario"

Gris y marrón - Leticia Barbieri


Era gris y marrón, casi de tierra. Para las ocasiones, azul (tierra bajo la lluvia). Era unos ojos tristes en el espejo de agua, entre el trapo rejilla y la plancha engrasada del churrasco. Era las manos ásperas, calientes, coloradas y, a modo de manguito, el estropajo. Era el domingo a misa, la mujer en su casa, los ravioles de la vieja, la camisa planchada, los zapatos lustrados como espejos. Era, si, pero un día, refregando en la tabla el jean del mayorcito, descubrió la primera; y al día siguiente sacando telarañas, otras tres, y después otras diez cuando, para ducharse, se desnudó en el baño. Algunas rojas, otras amarillas, verdes, azules, livianas, suaves (las plumas), la cubrieron. Nadie la vio (nadie la veía). Después patas y pico; y de pronto, las alas. Aquella mañana en el balcón, parada en la baranda, animó un aleteo y aprovechando una corriente cálida ascendente, levantó vuelo. Y se fue alejando suavemente, casi dulcemente, hasta perderse en la inmensidad fatal de su infortunio.

Con autorización de la autora, extraído de http://serenaclara.blogspot.com/

lunes, 4 de octubre de 2010

Método infalible para determinar... - Saturnino Rodríguez Riverón


Para evaluar prosa, poesía, literatura en general, colocar el libro en cuestión al borde de la taza del baño. Si permanece inmóvil, es posible aún pensar en su salvación. Pero si por imantación, simpatía o afinidad, cae hacia dentro, donde sobrenadan las excrecencias, entonces es mejor desecharlo, el libro es una mierda.

Imagen: Oriental Pages - Page 47, de malikanas en deviantArt

Micrómano vs. abulómano - David Baizabal


El micrómano se dio cuenta de que había escrito una enorme cantidad de microrrelatos y sufrió un trastorno mental. El psiquiatra no sabía qué pedirle al paciente: hacer un mínimo esfuerzo para que todo volviera a ser como antes, o hacer todo lo posible para obtener un resultado mínimo favorable.

Imagen: Oriental Pages - Page 54, de malikanas en deviantArt

Brindis - Claudia Sánchez


Una sonrisa se dibujó en su rostro. Los aplausos comenzaron y todas las luces convergieron en nuestra mesa. Había pasado apenas un minuto desde que mencionaron a las ganadoras, cuando todos brindamos por el triunfo de las dos mejores. Ella seguía sonriendo y bebía. Pero en una fracción de segundo, noté una chispa especial en su mirada mientras su compañera se desvanecía. Entonces supe que el premio a la mejor prestidigitación femenina no podía compartirse.

Tomado de: http://sanchezclaudiabe.blogspot.com/

Imagen: Oriental Pages - Page 64, de malikanas en deviantArt

Vaya escena - Óscar Román Alconada


Me dices que cuando abrazas a mi novia no sientes nada. Que cuando la besas, es como si besaras una estatua. Que cuando haces escenas de sexo, no sientes nada porque estás rodeado de cámaras. Pero, ¿por qué ensayas con ella, si es la maquilladora?

Tomado de http://oscarroman.com/

Imagen: Oriental Pages - Page 41, de malikanas en deviantArt

viernes, 1 de octubre de 2010

Arte - Sebastián Chilano


En medio del barrio más antiguo y más viejo de la ciudad mataron a un travesti. No lo mataron, lo descuartizaron. Lo cortaron en pedazos: dedos por un lado, muñecas por otro, y después codos, hombros, caderas, rodillas, vértebras, veinticuatro costillas, ojos, hígado, riñones, siete metros y treinta y tres centímetros de intestino delgado, oídos, aorta, corazón, cerebro, cerebelo y un solo pezón. Con la misma precisión lo volvieron a unir. Dos vértebras y entre medio de ellos el riñón, la aorta seccionada al medio y sobre ella las uñas en hilera, cosidas con el pelo y la cejas.
Un hombre joven confesó el crimen y fue condenado al destierro. También ganó el premio de la Bienal de arte costumbrista.

Tomado de Prometheus http://www.pmdq.com.ar/

jueves, 30 de septiembre de 2010

Frágil - Kalton Bruhl


Me parece verte en la penumbra de tu habitación, acariciando el espacio vacío a tu lado sobre la cama, el lugar donde ahora sólo descansa una ausencia.
Tan frágil. Tan sola.
Y no sé cómo alcanzarte, y no sé cómo decirte que no me tienes que culpar por estar sola, porque yo nunca dejé de soñar. Fuiste tú quien despertó.

Disidentes – Sergio Gaut vel Hartman


Episodio someramente registrado en los escritos póstumos de Filón de Alejandría, la secta de los crijudis estuvo signada por una dramática confusión. Para Moishele de Bershevá las reglas dietéticas judías debían aplicarse a las enseñanzas de Jesucristo, aunque sin olvidar la filosofía de Juan el Bautista. Por ese motivo decidió que lo sagrado no podía encarnarse y que su fe tendría que santificar los jueves para no ser absorbida por las originales. Así nació el culto a San Edrín y por ese motivo José de Arimatea fue el primer batata de la secta. No obstante, fue un grupo efímero porque un levita del templo contrató a un sicario para que degollara a Moishele, y para consternación de sus fieles, el profeta no resucitó como había pronosticado. Disuelta la secta, judíos y cristianos se repartieron a los acólitos. Como eran cuarenta y siete, a Salomón Rabinovich lo cortaron al medio.

A toda marcha - Diego Ariel Vega


El capitán gritó la orden con desesperación y el personal respondió de inmediato a los chillidos de la alarma insistente, ocupando sus puestos con celeridad. La urgencia de la situación requería nervios de acero, y la sensación de vida o muerte se respiraba en el ambiente.
¡A toda marcha! El submarino se vio expulsado raudamente por los motores exigidos a su máximo nivel, al límite de sus posibilidades, sin importar ni rumbo ni dirección. Lo más importante, - lo único importante a esas profundidades, a esas alturas - era salir de ahí, lo más rápido posible y de cualquier forma, para evitar la fatal colisión que se avecinaba.
A pocos kilómetros, completamente ciega de amor, como un Don Juan marino, como un acuático Casanova, una ballena apasionada proseguía su persecución alocada, todavía con esperanzas de atrapar a esa escurridiza belleza que se resistía con firmeza a sus embates seductores.

Tomado del blog: http://divagantedivergente.blogspot.com

Mi jefe - Óscar Román Alconada


Llevamos una hora de entrevista y no me convence. No es por dinero, es su actitud. No creo que pueda desempeñar, de forma óptima, las funciones que su puesto requiere. No le veo capacitado para ser mi jefe.

Tomado de http://oscarroman.com/

martes, 28 de septiembre de 2010

Al seminario – Sergio Gaut vel Hartman


—Tiene gustos muy raros —dijo Greta señalando a Gregor, que dormía en un rincón.
—La juventud está perdida —dijo el padre Johan santiguándose.
—No me ha comprendido: mi hermano quiere hacerse cura.
—¡Eso es fabuloso! —Luego, poniendo el canto de la mano sobre el costado de la boca, agregó—: No tendrá necesidad de comprarse una sotana. Nos las cobran a precio de oro, ¿lo sabía? ¡Que no daría yo por ser escarabajo o cucaracha! 

Monstrua - Lilian Elphick


Un brillo. Una luz. Ahora. Un dolor irisado se te ve en los ojos. Así me miras cuando hemos estado perdidos en la noche, lenguajeando, mientras yo te extraño porque te vas y te quedas y ningún beso florece sobre las almohadas. 
Desgloso tus pequeñas trizaduras: es por ahí que te escapas, sin aristas, desarenado, limpio. Y es ahí que soy la piel ajena que a veces guarda la tuya en forma de mi recuerdo. O el hielo que quema su confesión: ¿Sabías que las palabras pueden manifestarse como un puño? ¿Alcanzarás a cobijarte bajo la sombra de mi mediodía?
Poco quiero decir de la añoranza: ritual espejeante; la brutalidad de la máscara.

Patrulleras con historia – Héctor Ranea


Corría lo que en idioma mirmidón se pronunciaría como Año del Dinosaurio. Las hormigas gigantes que patrullaban la zona que sería pavimentada con formol y saliva, se toparon con un tropel de hormigas enanas que huían de lo que llamaban el macizo yucataneco. Las gigantes se mofaron, con sus conocidas escupidas de formol, de la cobardía de sus parientes microscópicas y llevaron a toda su nación a lo que se conocía como Chicxulub. Llegaron unos días antes de lo que los sabios astrónomos conocían como El Día del Asteroide. Fue una gran pérdida de biodiversidad.

Cambio de planes - Claudia Sánchez


—Catesby, ¡un caballo, mi reino por un caballo!
—Lo siento señor, caballos no habemos, pero a falta de ellos, buenos serán pelícanos. Si os ajustáis bien la armadura, las aves os llevarán en vuelo de aquí.
Y así lo hizo el rey Ricardo, pero al reparar que en el viaje había perdido su corona y con ella su reino, decidió darse por muerto e indicó a los pelícanos el rumbo a las Bermudas. Desde allí, mas descansado, citaría a Willy para hacer algunos arreglos en la obra.

Tomado de: http://sanchezclaudiabe.blogspot.com/

00:00 - Juan Manuel Valitutti


—¿Qué hora es?
—23:59.
—Estoy nervioso.
—Tranquilízate, novato.
El gran reloj de péndulo comenzó a dar las doce campanadas.
—Me siento como un ladrón.
—Pero no somos ladrones, novato. Somos fantasmas, te guste o no. ¡Y tenemos que hacer nuestro trabajo! ¡Y no te olvides de azotar fuerte esas cadenas!

domingo, 26 de septiembre de 2010

Vidriera - Samanta Ortega


El virus llegó al pueblo aislado. El doctor, convertido en muñeco de cera, dejó una nota explicando que en cuestión de horas todo el pueblo sufriría de lo mismo hasta morir. Carlos fue el último en padecer los síntomas. Primero la piel se le puso aceitosa, después se encontró que no podía moverse, ni hablar, aunque aún oyera bien. También sintió correr la sangre caliente hasta que, poco a poco, se endureciera. A partir de ese instante el tiempo se detuvo casi por completo.
Pero antes de que la mente se le quedara en blanco por completo, creyó escuchar el ruido de un camión y unas voces que gritaban “Llévenlos al depósito del Corte Ingles que, hace más de un mes, los están esperando”.

Una nueva vida - Alejandro Ramírez Giraldo


Escondido detrás de un árbol, veo a todas las personas que han concurrido a mi entierro. Allí están todos mis amigos y enemigos (que se muestran falsamente compungidos). Está mi madre, mi esposa y mis hijos (lloran aunque no sé si son sinceros). Están mis acreedores, ¡que son muchos! (y no pueden ocultar su sincera preocupación).
No ha sido difícil fingir mi muerte. He tenido que sobornar unas cuantas personas, pero todo ha salido bien. A cambio de eso puedo darme el lujo de suprimir toda mi vida anterior y empezar una nueva. A poca distancia de aquí me está esperando una mujer; huiremos tan lejos como podamos y construiremos una nueva existencia.
El entierro de ella fue ayer.

Tomado del blog: http://www.minicuento.com/

Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cajas Chinas - Olga Appiani de Linares



En la hora inexplicable del crepúsculo las cosas pugnan por revelar su identidad secreta… Y así el árbol se asume nido y ala, y vuela y permanece al mismo tiempo, arropado de plumas y soñando pájaros. Y el camino se funde al fin con el horizonte, en la penumbra se vuelve principio y llegada, alfa y omega de la esperanza y sus pies febriles. Los grillos, borrachos de luna, crepitan, para iluminar de música la noche todavía frágil. Y en cada encrucijada la tierra, vestida de luciérnagas, se sueña cielo, multiplicando la cruz del Sur que ya se asoma, enjoyada y lejana, a contemplar la fiesta de la oscuridad desnuda. Donde se acuna el árbol y las hojas vuelan y el grillo palpita y las luciérnagas arden y el camino abraza las estrellas.

Tomado del blog: http://olgalinares.blogspot.com/

Albada - Víctor Lorenzo Cinca



Oigo tu respiración entre las sábanas, hipnótica y relajada, e intuyo tu presencia a mi lado. Abro los ojos para descubrirte de nuevo, como cada mañana, y apoyado en la almohada, frente a mí, encuentro mi rostro desencajado, simétrico, mirándome fijamente con la misma expresión de espanto que debo tener yo ahora.

Enigmática Infertilidad - David Moreno



Esther deseaba tener un hijo, sentía que a sus treinta años era la hora de ser madre. Llevaba un tiempo intentándolo todo, incluso se había enamorado de Mario. Pero algo lo impedía.
Al principio no llegó a preocupar, pero pasaron los meses y la buena noticia seguía resistiéndose. La inquietud fue en aumento y con ella las visitas a los especialistas. Todas las pruebas de fertilidad resultaron favorables.
La recomendación a seguir fue que buscaran tranquilidad y buenos alimentos.
El tiempo implacable, consumía las esperanzas. Sin darse cuenta, algo se les escapaba a todos.
Las ventanas de su casa siempre estaban cerradas. Y las cigüeñas que de París venían con encargo, se veían obligadas a regresar.

Tomado de http://nocomentsno.blogspot.com/

Sin hojas – María Pía Danielsen



Llevaba demasiado tiempo intentando hacerlo bien. Nunca quedaba satisfecho. Analizaba concienzudamente todas las alternativas posibles: más colores, menos sombras, algo de viento, un poco de agua, un matiz alegre, una pizca de gravedad. Cada etapa era evaluada implacablemente. Y jamás alcanzó sus pretensiones.
Sin ocultar su desencanto, lamentó profundamente su mala suerte.
El libro de su vida carecía de las hojas correspondientes a las instrucciones para su correcto armado.

Tomado de: http://elhuecodetrasdelaspalabras.blogspot.com/

La gula – Fernando Puga



Desenvuelve el bombón con la destreza del goloso; lo delata el hilo de saliva que asoma por la comisura de sus labios. Lo meterá en su boca y dejará que se disuelva la cobertura de chocolate sin violar su regla básica: jamás morder.
Delia sabía que al ver el bocadito con corazón de dulce de leche junto a la taza de café él no resistiría; ni lo pensaría siquiera.
Lo observa ahora saborear con parsimonia el bombón envenenado y disfruta con él. Como buitre ante hiena que agoniza.

Muerte de un mundo - Javier Arnau



En el cielo, hay ahora un infinito resplandor; podemos oler el aire quemado y ver y sentir el ozono en llamas; tenues rescoldos de lo que antaño fueron satélites van cayendo hacia nosotros.
Una mano de dimensiones estelares agarra la atmósfera como si de simple papel se tratara, arrancándola del planeta; podemos llegar a ver como la arruga y la deshecha, como una hoja inservible, una nota mal redactada o, tal vez, un capítulo no válido de la novela de las galaxias.
En la noche hay ahora eternas llamas, en realidad poderosos escudos estelares de cientos y cientos de planetas más allá de nuestra galaxia. Pero que ya no alcanzamos a ver por la muerte de nuestro mundo...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Obra maestra - Julio César Pérez Méndez


Miguel Ángel el escultor, quien era conocido por su perfeccionismo, continuaba con la impresión de que algo le faltaba a su más reciente obra: la estatua de Moisés.
Por más que se esforzó, no encontró el detalle que buscaba para considerar que su creación estaba completa. Así que después de dar la última cincelada al mármol, se dirigió a la escultura y le gritó: “Habla”. Pero Moisés no lo atendió: con arrogancia, se limitó a girar su rostro, reacomodar bajo el brazo derecho las tablas de la ley, y retraer un poco el pie izquierdo.
Miguel Ángel se marchó decepcionado.