
Despertó sola, temblando, y envuelta en sudor, sobresaltada por un sueño extraño, en el que un lobizón le hacía el amor salvajemente en su propia cama. Logró olvidar aquella pesadilla por algún tiempo. Seis meses después, para sorpresa de los médicos y la partera, dio luz a un pequeño lobo.
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