
A LA HORA DE LA SIESTA
Sergio Gaut vel Hartman
Cuando el padre de Max Brod despertó vio a una monstruosa cucaracha agitando las patitas.
—Considéreme un sueño, por favor —dijo el insecto con la voz de Franz Kafka. El hombre cerró los ojos, pero cuando los volvió a abrir, la cucaracha seguía allí.
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