
Finalmente estaban frente a frente. Después de siglos de espera, la tenía a pocos pasos, contra una pared.
Pero cuando todo comenzó a licuarse, comprendió que se volvería a escapar. El cuadro tras de sí le abrió el portal a otra dimensión y en un rápido movimiento se la tragó. Las súplicas, inútiles, se convertían en flores al tocar el lienzo. La vio alejarse, su sonrisa oleosa, sobre un río cromado.
El portal se cerró y Apolo volvió a quedarse solo. Dafne nunca llegaba a escuchar en qué debía transformarse para que la historia siguiera su curso.
Pero cuando todo comenzó a licuarse, comprendió que se volvería a escapar. El cuadro tras de sí le abrió el portal a otra dimensión y en un rápido movimiento se la tragó. Las súplicas, inútiles, se convertían en flores al tocar el lienzo. La vio alejarse, su sonrisa oleosa, sobre un río cromado.
El portal se cerró y Apolo volvió a quedarse solo. Dafne nunca llegaba a escuchar en qué debía transformarse para que la historia siguiera su curso.
Tomado de: http://sanchezclaudiabe.blogspot.com/
4 comentarios:
¡Muy bello! Gracias
Interesante...da pie a la imaginación del lector, sip.
Gracias gente por la publicación. Este relato respondía a una imagen disparadora. De las que dan en el blanco a la imaginación.
Saludos a todos!
Me quedé pensando en lo extraño que era que yo hubiera utilizado la palabra "extrema" en un relato cómo éste. Y me fui al registro y la búsqueda fue "eterna". Aunque la eternidad también parece ser algo extremo no? ;-)
Saludos!
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