
En la Plaza Botero, el rubio nórdico posa debajo de la escultura de bronce Mujer con fruta. Sonríe a la espera del flash mientras el fotógrafo alquilado le hace un par de gestos políglotas. Recibe encantado la foto instantánea. Pero a pocos pasos de allí ve otro producto que no se ve en su tierra y cree que adornará gratamente su álbum. Le pide al fotógrafo que lo siga y se arrodilla frente a un mendigo que se incorpora cuando el rubio le ofrece como señuelo un billete. Se abrazan y sonríen para la foto en dos idiomas y en dos realidades distintas.
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