miércoles, 3 de octubre de 2012

Aprendizaje – Sergio Gaut vel Hartman


—¿Me enseña a escribir microficciones, maestro? —dijo el muchacho. Tenía granos en la cara y pelo color zanahoria.
—Con mucho gusto —respondió el maestro—. Es muy sencillo: se toma una piedra redonda, se la corta al medio con un cuchillo de madera, se obtiene un exprimidor y se le saca hasta la última gota de jugo.
—¿Eso es todo? —El alumno miró al maestro desconcertado—. ¿Y el desarrollo de la trama, los personajes?
—Todo eso está en el jugo de la piedra.
—Pero ¿y el remate? Todo cuento tiene que tener un remate.
—Es cierto —dijo el maestro rascándose la cabeza. Él tenía el pelo renegrido, hirsuto y lleno de caspa—. Lo ideal es rematar con un golpe bajo.
—¿Un golpe bajo? ¿Cómo es un golpe bajo?
—¡Así! —exclamó el maestro, y tomando una mitad de la piedra en cada mano, aplastó los testículos del alumno.

Sobre el Autor:
Sergio Gaut vel Hartman

1 comentario:

Maestro dijo...

Delirante. De pronto dan ganas de propinar golpes bajos.
José Luis Velarde