miércoles, 14 de diciembre de 2011

Frustración – Sergio Gaut vel Hartman


—Clama a mí, y yo te responderé —dijo Jehová—, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías sintonizó el basculador de calibración cuántica y bajó un poco el contador de haces, colocando el rastreador en un punto anterior del discurso periontológico.
—¿Estás en condiciones de resolver la ecuación de Navier-Stokes? —dijo acercando los labios al sintetizador, como si fuera necesario para que Dios lo oyera—. ¿O la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer?
—La ecuación se refiere a las derivadas parciales no lineales que describen el movimiento de un fluido y la conjetura se relaciona los datos aritméticos asociados a una curva elíptica. ¿Esas?
—Esas. A ver si lo tuyo es de verdad o puro alarde.
—Ni puta idea. Esas incógnitas ya estaban cuando creé el universo.
Jeremías le dio una patada al basculador y lo dejó hecho migajas.

2 comentarios:

El Titán dijo...

ingenioso, retoma la imagen del mundo que tanto me gusta en Borges: el universo es algo inacabado, un bosquejo de un dios idiota, subalterno...

María de las Mercedes Guidobono de Martínez dijo...

Buenísimo, y además hacerse cargo de un no -saber ...en una humanidad donde nos taponamos las angustias con respuestas y ...eso es bien Divino!