viernes, 10 de enero de 2014

Reflexiones de un paisano pampero – Héctor Ranea


—Don Silva, lo veo pensativo, hombre. ¡Acérquese pa'l corral a comer questo está güeno!
—Es que lo veo crudo al chancho como pa' dentrarle al cogote.
—¡Vamos, don Silva. No se amilane aparcero, que de tanto corcoviar el chancho estira la pata en cualquier momento!
—Mis tiempos de vampiro mozo ya han pasáu, Gumersindo. Vampiro viejo quiere lechoncito tierno.
—¡Vamos, no se haga el estrecho, que la otra noche lo vimos con la Pancracia y a esa le sobran lustros pa' ser lechona!
—¿La Pancracia? Es que ella usa una crema antiarrugas que le deja la piel como parche 'i bombo legüero y hasta yo puedo dentrarle. Modestamente.
El silencio de la pampa sólo quedó cortado por los chillidos del cerdo y de los siete vampiros de la estancia El Murciégalo Escondido, partido de Lapenalevalga, pampa húmeda.

Sobre el Autor (y foto): Héctor Ranea