jueves, 10 de noviembre de 2011

Acto reflejo - Fernando Andrés Puga


Me acerco a la ventana a ver morir el día. Hay un hombre de pie junto a la puerta del bar de enfrente. Tiene un maletín. Algo en su actitud me impide sacarle los ojos de encima. Mira su reloj pulsera; cada vez con más frecuencia. Parece que la espera será larga. ¿Quién será la que merece ser tan aguardada? Una mujer de la que apenas veo el perfil cruza la calle hacia él, parece hablarle al oído y se pierde entre las primeras sombras de la noche. Ahora mismo el hombre tiene la vista clavada en las agujas del reloj y alcanzo a leerle los labios. Está contando: nueve… ocho… siete… Sólo atino a taparme los oídos.

1 comentario:

Patricia Nasello dijo...

Espero que ella no haya sido el ángel de la muerte, en ese caso deberíamos taparnos todos los oídos!

Saludos