domingo, 6 de noviembre de 2011

Perfección fugaz – María del Pilar Jorge


La solipsita se sentía única, hermosa, perfecta, irrepetible: la responsabilidad de la existencia del universo, el girar de las esferas, el curso de los vientos, el flujo de las mareas, todo dependía de ella, o eso creía, al menos. El Guardián temió por la supervivencia de las especies y resolvió enfrentarla a la prueba suprema: los espejos. 
La solipsita se vio, a sí misma, repetida en cien imágenes. Los puños cerrados golpearon los espejos, una y otra vez, hasta romperlos. Cuando la sangre manchó los fragmentos de cientos de solipsitas, la criatura lloró por primera vez en su vida.

Sobre la autora: María del Pilar Jorge

2 comentarios:

Adriana dijo...

baSutil y hermoso.

Sergio Jiménez Figueroa dijo...

A veces el solipsista soy yo mismo, y entonces volteo a ver esta mazmorra de espejos que tan bien ha quedado descrita en tu relato. Mi secreto: los espejos tienen grietas, desquebrajaduras y junturas que permiten ver lo que hay de fondo.